Reveladoras palabras de Máximo Sandín «Desmontando a Darwin»

Es muy probable que a estas alturas muchos de nosotros sepamos ya de la incoherencia y absoluta invalidez de las teorías de la evolución de Darwin, sin embargo hay un poderoso y oculto interés por parte de autoridades y estamentos del poder, en no difundir las pruebas que refutan contundentemente desde hace años estas teorías y sus sucedáneos actuales como el neodarwinismo. Destacar por ejemplo que sirvieron de inspiración a Hitler. Pero lo peor del asunto es que en los libros de texto de nuestros hijos todavía se hace apología de estas teorías en su versión moderna de ”ingeniería genética” apología, o mejor dicho adoctrinamiento. Este verdadero “secuestro de la biología” no es desde luego casual. Después de la segunda guerra mundial, los magnates mundiales, especialmente los Rockefeller, asumieron el control de la investigación biológica. Véase en la revista digital de la Univ. Complutense el artículo titulado “Lisenko. La teoría materialista de la evolución en la URSS” de Juan Manuel Olarieta, donde nos explica el cómo y porqué se produjo el mencionado secuestro de la Biología.
Baste esta cita para abrir boca de lo que encontrareis en esta estupenda entrevista a Máximo Sandín “El darvinismo es el apéndice científico de la Teoría del Libre Mercado de Adam Smith”.
Máximo Sandín es Doctor en Ciencias Biológicas y en Bioantropología, y profesor de Evolución Humana y Ecología en el Departamento de Biología de laUniversidad Autónoma de Madrid.

7 opiniones en “Reveladoras palabras de Máximo Sandín «Desmontando a Darwin»”

  1. A propósito de las lenguas sagradas
    Las lenguas sagradas son exclusivamente aquellas en las cuales son formuladas las Escrituras de las diferentes tradiciones

    Hemos puesto de manifiesto incidentalmente, hace algún tiempo 1, que el mundo occidental no tenía a su disposición ninguna lengua sagrada distinta del hebreo; hay en ello, a decir verdad, un hecho bastante extraño que requiere algunas observaciones, y aunque no se pretendan resolver las diversas cuestiones que se plantean a este respecto la cosa no carece de interés. Es evidente que si el hebreo puede desempeñar este papel en Occidente, es en razón de la filiación directa que existe entre las tradiciones judía y cristiana y de la incorporación de las Escrituras hebreas a los Libros Sagrados del Cristianismo mismo; pero se puede preguntar cómo éste no tiene una lengua sagrada que le pertenezca en propiedad, en lo cual su caso, entre las diferentes tradiciones, aparece como verdaderamente excepcional.

    A este respecto, importa ante todo no confundir las lenguas sagradas con las lenguas simplemente litúrgicas 2: para que una lengua pueda cumplir este último papel es suficiente en suma que esté «fijada», exenta de las continuas variaciones que sufren forzosamente las lenguas que son habladas comúnmente 3; pero las lenguas sagradas son exclusivamente aquellas en las cuales son formuladas las Escrituras de las diferentes tradiciones.

    Es evidente que toda lengua sagrada es también al mismo tiempo, y con más razón, la lengua litúrgica o ritual de la tradición a la cual pertenece 4, pero lo inverso no es cierto; así, el griego y el latín pueden perfectamente, del mismo modo que algunas otras lenguas antiguas 5, jugar el papel de lenguas litúrgicas para el Cristianismo 6 pero no son de ninguna forma lenguas sagradas; si se les supone que han podido tener otras veces tal carácter 7 eso sería en todo caso en tradiciones desaparecidas y con las cuales el Cristianismo no tiene evidentemente ninguna relación de filiación.

    La ausencia de lengua sagrada en el Cristianismo se convierte aún en más sorprendente desde que se pone de manifiesto que, incluso por lo que respecta a las Escrituras hebreas, cuyo texto primitivo existe sin embargo, se sirve «oficialmente» de traducciones griegas y latinas 8. En cuanto al Nuevo Testamento, se sabe que el texto sólo se conoce en griego, y que sobre éste han sido hechas todas las versiones en otras lenguas, incluso en hebreo y en sirio; así, al menos para los Evangelios, es imposible admitir con seguridad que sea esa su verdadera lengua, queremos decir en la que las palabras de Cristo fueron pronunciadas.

    Es posible sin embargo que no hayan sido escritos nunca efectivamente más que en griego, habiendo sido transmitidos precedentemente de manera oral en la lengua original 9; pero se puede preguntar entonces por qué motivo la fijación escrita, en cuanto ha tenido lugar, no se ha hecho también en esa lengua, y esta es una cuestión a la cual sería difícil responder.

    Sea como fuere, todo esto no deja de presentar ciertos inconvenientes por diversas razones, pues sólo una lengua sagrada puede asegurar la invariabilidad rigurosa del texto de las Escrituras; las traducciones varían necesariamente de una lengua a otra y, además, nunca pueden ser más que aproximadas, teniendo cada lengua sus modos propios de expresión que no corresponden exactamente a los de las otras 10; incluso cuando guardan tanto como es posible el sentido exterior y literal, aportan en todo caso bastantes obstáculos a la penetración en los demás sentidos más profundos 11 y podemos darnos cuenta así de algunas dificultades del todo especiales que presenta el estudio de la tradición cristiana para el que no quiere atenerse a las simples apariencias más o menos superficiales.

    Ha de quedar claro que todo ello no quiere decir de ninguna manera que no haya razones para que el Cristianismo tenga el carácter excepcional de ser una tradición sin lengua sagrada, debe por el contrario haberlas muy ciertamente, pero es necesario reconocer que no aparecen claramente a primera vista, y sin duda sería necesario, para llegar a desentrañarlas, un trabajo considerable que no podemos emprender aquí; por lo demás, todo lo que toca a los orígenes del Cristianismo y a sus primeros tiempos está desgraciadamente envuelto en muchas oscuridades. Se podría preguntar también si no hay alguna relación entre ese carácter y otro que no deja de ser menos singular: y es que el Cristianismo no posee el equivalente de la parte propiamente «legal» de otras tradiciones; esto es tan cierto que, para suplirla, ha debido adaptar a su uso el antiguo derecho romano, haciendo además algunos añadidos, pero que no tienen su fuente en las Escrituras mismas 12. Relacionando estos dos hechos por una parte, y recordando además, como ya lo hemos puesto de manifiesto en otras ocasiones, que algunos ritos cristianos aparecen, en cierto modo, como una «exteriorización» de ritos iniciáticos, se podría preguntar incluso si el Cristianismo original no fue en realidad algo muy diferente de todo lo que se puede pensar actualmente; si no en cuanto a la doctrina 13, al menos en cuanto a los fines con vistas a los cuales fue constituido 14. No hemos querido aquí, por nuestra parte, mas que exponer simplemente estas cuestiones, a las cuales no pretendemos dar ciertamente una respuesta; pero, dado el interés que presentan desde más de un punto de vista, sería muy de agradecer que alguien que tuviera a su disposición el tiempo y los medios de hacer las investigaciones necesarias, pudiese un día u otro aportar algunas aclaraciones.

    Notas
    1. Las «raíces de las plantas». En el nº de septiembre de 1946 de los «Etudes Traditionnelles».
    2. Esto es tanto más importante cuanto que hemos visto a un orientalista calificar de «lengua litúrgica» al árabe, que es en realidad una lengua sagrada, con la intención disimulada, pero bastante clara para quien sabe comprender, de despreciar la tradición islámica; y esto tiene relación con el hecho de que este mismo orientalista ha hecho en los países de lengua árabe, por lo demás sin éxito, una verdadera campaña para la adopción de la escritura en caracteres latinos.
    3. Preferimos decir aquí «lengua fijada» mejor que «lengua muerta» como es habitual hacerlo, pues en tanto que una lengua es empleada en usos rituales, no se puede decir que, desde el punto de vista tradicional, esté realmente muerta.
    4. Decimos litúrgica o ritual, puesto que el primero de estos dos términos no se aplica propiamente más que a las formas religiosas. Mientras que el segundo tiene un significado del todo general y que conviene igualmente a todas las tradiciones.
    5. Particularmente el sirio, el copto y el eslavo antiguo, en uso en distintas Iglesias orientales.
    6. Quede claro que tenemos en cuenta nada más las ramas regulares y ortodoxas del Cristianismo. El Protestantismo bajo todas sus formas no hace uso más que de las lenguas vulgares, por lo que no se puede hablar propiamente de que tenga una Iiturgia.
    7. El hecho de que no conozcamos los Libros Sagrados escritos en esas lenguas no permite descartar absolutamente esta suposición, pues ciertamente han existido en la antigüedad muchas cosas que no nos han llegado; ésta es de las cuestiones que sería seguramente muy difícil resolver actualmente, como por ejemplo, en lo que concierne a la tradición romana, la del verdadero carácter de los Libros Sibilinos, así como la de la lengua en la cual fueron redactados.
    8. La versión de los Setenta y la Vulgata.
    9. Esta simple acotación sobre la cuestión de la transmisión oral debería bastar para reducir a nada todas las discusiones de los «críticos» sobre la pretendida fecha de los Evangelios, y bastaría en efecto, si los defensores del Cristianismo no estuvieran ellos mismos más o menos afectados por el espíritu antitradicional del mundo moderno.
    10. Este estado de cosas no deja de favorecer los ataques de los «exégetas» modernos; incluso si existiesen textos en lengua sagrada, ello no les impediría sin duda discutir, como profanos que son, pero al menos sería entonces más fácil, para todos aquellos que guardan aún algo del espíritu tradicional, no creerse obligados a tener en cuenta sus pretensiones.
    11. Ello es particularmente visible para las lenguas sagradas, donde los caracteres tienen un valor numérico o propiamente jeroglífico, que tiene frecuentemente una gran importancia desde este punto de vista, y del cual una traducción cualquiera no deja evidentemente subsistir nada.
    12. Se podría decir, sirviéndonos de un término perteneciente a la tradición islámica, que el Cristianismo no tiene shariya; ello es tanto más notable que, en la filiación tradicional que se puede denominar «abrahámica», él se sitúa entre el Judaísmo y el Islamismo, que tienen al contrario uno y otro una shariya muy desarrollada.
    13. O, quizá sería necesario decir mejor, a la parte de la doctrina que ha permanecido generalmente conocida hasta nuestros días; ésta no ha cambiado, ciertamente, pero es posible que haya otras enseñanzas, y ciertas alusiones de los Padres de la Iglesia, apenas parecen poder comprenderse de otra manera; los esfuerzos hechos por los modernos para aminorar el alcance de tales alusiones no prueban en suma más que las limitaciones de su propia mentalidad.
    14. El estudio de estas cuestiones nos llevaría a suscitar la de las relaciones del Cristianismo primitivo con el Esenismo, que es además bastante mal conocido, pero del que se sabe al menos que constituía una organización esotérica relacionada con el Judaísmo; se han dicho sobre eso muchas cosas fantásticas. pero éste es todavía un punto que merecería ser examinado seriamente

  2. La confusión de lo psíquico y de lo espiritual
    Cáp. XXXV de El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos

    Lo que hemos dicho sobre el tema de algunas explicaciones psicológicas de las doctrinas tradicionales representa un caso particular de una confusión muy extendida en el mundo moderno, la de los dominios psíquico y espiritual; y esta confusión, in-cluso cuando no llega hasta una subversión como la del psicoanálisis, que asimila lo espiritual a que hay de más inferior en el orden psíquico, por ello no es menos ex-tremadamente grave en todos los casos. Por lo demás, en cierto modo, en eso hay una consecuencia natural del hecho de que los occidentales, desde hace mucho tiempo ya, no saben distinguir el «alma» y el «espíritu» (y el dualismo cartesiano ha contribuido ciertamente mucho a eso, puesto que confunde en una sola y misma cosa todo lo que no es el cuerpo, y puesto que esta cosa vaga y mal definida es designada en él indiferentemente por uno y otro nombre); así pues, esta confusión se manifiesta a cada instante hasta en el lenguaje corriente; el nombre de «espíritus» dado vulgarmente a «entidades» psíquicas que no tienen ciertamente nada de «espiritual», y la denominación misma del «espiritismo» que se deriva de ello, sin hablar de ese otro error que hace llamar también «espíritu» a lo que no es en realidad más que la «mente», serán aquí ejemplos suficientes de ello. Es muy fácil ver las consecuencias enojosas que pueden resultar de semejante estado de cosas: propagar esta confusión, sobre todo en las condiciones actuales, es, se quiera o no, arrastrar a los seres a perderse irremediablemente en el caos del «mundo intermediario», y, por eso mismo, es hacer, con frecuencia inconscientemente por lo demás, el juego de las fuerzas «satánicas» que rigen lo que hemos llamado la «contrainiciación».

    Aquí, importa precisar bien a fin de evitar todo malentendido: no se puede decir que un desarrollo cualquiera de las posibilidades de un ser, incluso en un orden poco elevado como el que representa el dominio psíquico, sea esencialmente «maléfico» en sí mismo; pero es menester no olvidar que este dominio es por excelencia el de las ilusiones, y es menester saber situar siempre cada cosa en el sitio que le pertenece normalmente; en suma, todo depende del uso que se hace de un tal desarrollo, y, ante todo, es necesario considerar si se toma como un fin en sí mismo, o al contrario como un simple medio en vista de alcanzar un propósito de orden superior. En efecto, no importa qué, puede, según las circunstancias de cada caso particular, servir de ocasión o de «soporte» a aquel que se compromete en la vía que debe conducirle a una «realización» espiritual; eso es verdad sobre todo al comienzo, en razón de la diversidad de las naturalezas individuales cuya influencia está entonces en su máxi-mo, pero la cosa es todavía así, hasta un cierto punto, en tanto que los límites de la individualidad no estén enteramente rebasados. Pero, por otro lado, no importa qué puede también ser un obstáculo más que un «soporte», si el ser se detiene en eso y se deja ilusionar y extraviar por algunas apariencias de «realización» que no tienen ningún valor propio y que no son más que resultados completamente accidentales y contingentes, si es que se les puede considerar como resultados desde un punto de vista cualquiera; y este peligro de extravío existe siempre, precisamente, mientras se esté todavía en el orden de las posibilidades individuales; por lo demás, es en lo que concierne a las posibilidades psíquicas donde el peligro es incontestablemente más grande, y eso tanto más, naturalmente, cuanto de un orden más inferior sean esas posibilidades.

    El peligro es ciertamente mucho menos grave cuando no se trata más que de posibilidades de orden simplemente corporal y fisiológico; podemos citar aquí como ejemplo el error de algunos occidentales que, como lo decíamos más atrás, toman el Yoga, al menos lo poco que conocen de sus procedimientos preparatorios, por una suerte de método de «cultura física»; en un caso parecido, apenas se corre el riesgo de obtener, por esas «prácticas» realizadas desconsideradamente y sin control, un resultado completamente opuesto a aquel que se busca, y de arruinar su salud creyendo mejorarla.

    Esto no nos interesa en nada, excepto en que hay en ello una grosera desviación en el empleo de esas «prácticas» que, en realidad, están hechas para un uso completamente diferente, tan alejado como es posible de ese dominio fisiológico, y cuyas repercusiones naturales en éste no constituyen más que un simple «accidente» al que no conviene dar la menor importancia. No obstante, es menester agregar que esas mismas «prácticas» pueden tener también, sin saberlo el ignorante que se libra a ellas como a una «gimnasia» cualquiera, repercusiones en las modalidades sutiles del individuo, lo que, de hecho, aumenta considerablemente su peligro: uno puede así, sin sospecharlo siquiera de ninguna manera, abrir la puerta a influencias de todo tipo (y, bien entendido, son siempre las de la cualidad más baja las que se aprovechan de ello en primer lugar), contra las cuales se está tanto menos prevenido cuanto que a veces no se sospecha su existencia, y cuanto que con mayor razón se es incapaz de discernir su verdadera naturaleza; pero, en eso al menos, no hay ninguna pretensión «espiritual».

    La cosa es muy diferente en algunos casos donde entra en juego la confusión de lo psíquico propiamente dicho y de lo espiritual, confusión que, por lo demás, se pre-senta bajo dos formas inversas: en la primera, lo espiritual es reducido a lo psíquico, y es lo que sucede concretamente en el género de explicaciones psicológicas de las que hemos hablado; en la segunda, lo psíquico es tomado al contrario por lo espiritual, y el ejemplo más vulgar de ello es el espiritismo, pero las demás formas más complejas del «neoespiritualismo» proceden todas igualmente de este mismo error. En los dos casos, es siempre, en definitiva, lo espiritual lo que es desconocido; pero el primero concierne a aquellos que lo niegan pura y simplemente, al menos de hecho, si no siempre de una manera explícita, mientras que el segundo concierne a los que tienen la ilusión de una falsa espiritualidad, y es éste último caso el que tenemos más particularmente en vista al presente.

    La razón por la que tantas gentes se dejan extraviar por esta ilusión es bastante simple en el fondo: algunos buscan ante todo pretendidos «poderes», es decir, en suma, bajo una forma o bajo otra, la producción de «fenómenos» más o menos extraordinarios; otros se esfuerzan en «centrar» su consciencia sobre algunos «prolongamientos» inferiores de la individualidad humana, tomándolos equivocadamente por estados superiores, simplemente porque están fuera del cuadro donde se encierra generalmente la actividad del hombre «medio», cuadro que, en el estado que corresponde al punto de vista profano de la época actual, es el que se ha convenido en llamar la «vida ordinaria», en la que no interviene ninguna posibilidad de orden extracorporal. Por lo demás, para estos últimos también, es el atractivo del «fenómeno», es decir, en el fondo, la tendencia «experimental» inherente al espíritu moderno, la que está más frecuentemente en la raíz del error: lo que quieren obtener en efecto, son siempre resultados que sean en cierto modo «sensibles», y es eso lo que creen que es una «realización»; pero eso equivale a decir justamente que todo lo que es verdaderamente de orden espiritual se les escapa enteramente, que ni siquiera lo conciben, por lejanamente que sea, y que, al carecer totalmente de «cualificación» a este respecto, sería mejor para ellos que se contentaran con permanecer encerrados en la banal y mediocre seguridad de la «vida ordinaria».

    Bien entendido, aquí no se trata de negar de ninguna manera la realidad de los «fenómenos» en cuestión como tales; son incluso muy reales, podríamos decir, y por ello son más peligrosos; lo que contestamos formalmente, es su valor y su interés, sobre todo desde el punto de vista de un desarrollo espiritual, y es precisamente en eso donde recae la ilusión. Si todavía no hubiera en eso más que una simple pérdida de tiempo y de esfuerzos, el mal no sería muy grande después de todo; pero, en general, el ser que se dedica a estas cosas deviene después incapaz de librarse de ellas y de ir más allá, y es así irremediablemente desviado; en todas las tradiciones orientales, se conoce bien el caso de esos individuos que, devenidos simples productores de «fenómenos», no alcanzaron nunca la menor espiritualidad.

    Pero hay todavía más: puede haber en eso una suerte de desarrollo «al revés», que no solo no aporta ninguna adquisición válida, sino que aleja siempre más de la «realización» espiritual, hasta que el ser esté definitivamente extraviado en esos «prolongamientos» inferiores de su individualidad a los que hacíamos alusión hace un momento, y por los que no puede entrar en contacto más que con lo «infrahumano»; su situación no tiene entonces salida, o al menos no tiene más que una, que es una «desintegración» total del ser consciente; para el individuo, eso es propiamente el equivalente de lo que es la disolución final para el conjunto del «cosmos» manifestado.

    No se podría pues desconfiar demasiado, a este respecto todavía más quizás que desde cualquier otro punto de vista, de toda llamada al «subconsciente», al «instinto», a la «intuición» infraracional, o incluso a una «fuerza vital» más o menos mal definida, en una palabra a todas esas cosas vagas y obscuras que tienden a exaltar la filosofía y la psicología nuevas, y que conducen más o menos directamente a una toma de contacto con los estados inferiores. Con mayor razón se debe uno guardar con una extrema vigilancia (ya que aquello de lo que se trata sabe muy bien tomar los disfraces más insidiosos) de todo lo que induce al ser a «fundirse», y diríamos más gustosamente y más exactamente a «confundirse» o incluso a «disolverse», en una suerte de «consciencia cósmica» exclusiva de toda «trascendencia», y, por con-siguiente, de toda espiritualidad efectiva; esa es la última consecuencia de todos los errores antimetafísicos que designan, bajo su aspecto más especialmente filosófico, términos como los de «panteísmo», de «inmanentismo» y de «naturalismo», cosas todas, por lo demás, estrechamente conexas, consecuencia ante la cual algunos retrocederían ciertamente si pudieran saber verdaderamente de lo que hablan. En efecto, eso es tomar literalmente la espiritualidad «al revés», substituirla por lo que es verdaderamente lo inverso de la misma, puesto que conduce inevitablemente a su pérdida definitiva, y es eso en lo que consiste el «satanismo» propiamente dicho; por lo demás, ya sea consciente o inconsciente, según los casos, eso cambia bastante poco los resultados; y es menester no olvidar que el «satanismo inconsciente» de algunos, más numerosos que nunca en nuestra época de desorden extendido a todos los dominios, no es verdaderamente, en el fondo, más que un instrumento al servicio del «satanismo consciente» de los representantes de la «contratradición».

    Hemos tenido en otra parte la ocasión de señalar el simbolismo iniciático de una «navegación» que se cumple a través del Océano que representa el dominio psíquico, y que se trata de franquear, evitando todos sus peligros, para llegar a la meta ; ¿pero qué decir del que se arrojara en plena mitad de ese Océano y no tuviera otra aspira-ción que la de ahogarse en él? Es eso, muy exactamente, lo que significa esta supuesta «fusión» con una «consciencia cósmica» que no es en realidad nada más que el conjunto confuso e indistinto de todas las influencias psíquicas, las cuales, imaginen lo que imaginen algunos, no tienen ciertamente absolutamente nada en común con las influencias espirituales, incluso si ocurre que las imiten más o menos en algunas de sus manifestaciones exteriores (ya que ese es el dominio donde la «contrahechura» se ejerce en toda su amplitud, y es por eso por lo que esas manifestaciones «fenoménicas» no prueban nunca nada por sí mismas, pudiendo ser completamente se-mejantes en un santo y en un brujo).

    Aquellos que cometen esta fatal equivocación olvidan o ignoran simplemente la distinción de las «Aguas superiores» y de las «Aguas inferiores»; en lugar de elevarse hacia el Océano de arriba, se hunden en los abismos del Océano de abajo; en lugar de concentrar todas sus potencias para dirigirlas hacia el mundo informal, que es el único que puede llamarse «espiritual», las dispersan en la diversidad indefinidamente cambiante y huidiza de las formas de la manifestación sutil (que es lo que corresponde tan exactamente como es posible a la concepción de la «realidad» bergsoniana), sin sospechar que lo que toman así por una plenitud de «vida» no es efectivamente más que el reino de la muerte y de la disolución sin retorno

    http://www.webislam.com/articulos/61374-la_confusion_de_lo_psiquico_y_de_lo_espiritual.html

    1. Manzur muy interesante¿donde encuentras estos textos? ¿pertences a esta cofradía del blog? vislumbro que no eres el dueño.
      Si tienes interes en aperturas, te pongo mi email, vivo en un pueblo de Escocia, donde no abundan ni sufís ni derviches,

  3. Salams Fátima maría, muy bueno gracias por compartir, ya que estas por aquí nos puedes hacer partícipes de tus vivencias con Sh Dede, pues tú eres quien tiene más contacto y mejor conocimiento de su persona.
    Bendiciones

    Los sistemas de yoga en sus distintos
    modos, las prácticas del Monte Athos y ciertas prácticas sufíes, nos dan una idea de
    esta posibilidad, aunque tendrían que tener una sistemática y profundidad adecuada
    para considerarlas como disciplinas.
    1
    “.
    Este interés fue reforzado por estos comentarios de Silo sobre la mística devocional: »
    Conviene también destacar las prácticas sufíes del trabajo con el “corazón”
    (verbalización en el corazón) (…) No constituyen una Disciplina armada pero es una
    técnica muy completita. Ascéticamente es una vía Bhakti de tipo devocional.
    2
    «.
    A través de este estudio, queremos acercarnos al sufismo para analizar los elementos
    de una forma de ascesis de tipo devocional. Esto se inscribe dentro de la búsqueda
    personal de una forma de ascesis que une lo devocional a lo energético, de una vía
    afectiva de entrada hacia lo Profundo.
    Nuestra mirada irá por un lado, hacia los procedimientos que permiten la suspensión
    del yo y por otro lado, al aspecto devocional, el amor por Dios tan intenso que catapulta
    al místico hacia lo Profundo.
    – El Profeta y la Revelación
    En el Islam, el Profeta no es la encarnación de Dios, es un hombre. No hay culto al
    Profeta. Por lo demás, para convertirse al Islam, sólo la primera parte de la Shahâdah
    es necesaria, es decir » No hay más Dios que Dios «, la segunda parte es facultativa »
    Mahoma es su Profeta”. Alá está muy cercano, no hay ningún intermediario entre el
    creyente y Él. “Estamos más cerca de él que su vena yugular “
    10
    . Para el místico, no se
    trata de una creencia sino de una experiencia íntima. Dios puede hacer de una persona
    su amigo, es decir que la deja entrar en Su intimidad, como es el caso de Mahoma. Es
    esta presencia afectiva tan cercana, sentida, la que da fuerza interior y certeza.
    Mahoma es un modelo de vida ejemplar. Los hadiz, que son sus palabras y sus
    acciones, fueron recopilados más de ciento cincuenta años después de su muerte y
    constituyen el modelo de conducta a seguir.
    Algunos elementos del mito
    “Durante su embarazo, su madre escuchó una voz anunciando que su hijo sería el
    señor y el profeta de su pueblo. En el momento de su nacimiento, una luz iluminó al
    mundo entero. »
    11
    Un monje cristiano vivía en una celda en Bustra, cerca de un lugar donde se detenían
    las caravanas. Guardaba allí manuscritos antiguos de los cuales uno anunciaba que un
    profeta sería enviado a los árabes. Mahoma, entonces niño, acompañaba una de estas
    caravanas. El monje le reconoció como profeta siendo que él mismo no conocía aún su
    vocación: » Su atención fue atraída por algo de lo cual él no había visto nada parecido
    antes: una pequeña nube se desplazaba a baja altura por encima de la cabeza de los
    viajeros, haciendo una suerte de pantalla entre el sol y uno o dos de entre ellos. »
    12
    Más
    tarde, el monje pidió ver a los miembros de esta caravana y reconoció al niño. Pidió ver
    la espalda de Mahoma: “…había allí entre ambos hombros, la marca precisa que
    esperaba ver, el sello de la profecía tal como estaba descrito en su libro, y en el lugar
    indicado. »
    13
    Después de un retiro en una cueva, Mahoma tiene sus primeras visiones. » Siendo que
    Mahoma dormía en la cueva donde cumplía su retiro anual, el Ángel Gabriel vino a él ,
    teniendo un libro en la mano , y le ordenó: » -¡ recita! » Como Mahoma se negaba a
    recitar, el Ángel le restregó » el libro sobre la boca y sobre la nariz «, tan fuerte que casi
    se asfixió. Cuando, por cuarta vez, el Ángel le repitió: «-¡recita! «, Mahoma le preguntó: »
    -¿que debo recitar?” Entonces el Ángel le respondió: » -¡Recita (es decir: predica) en
    nombre de tu Señor que ha creado! Que ha creado al hombre de un coágulo de sangre.
    Predica, ya que tu Señor es el más generoso, Él que instruyó al hombre por medio del
    cálamo y le enseñó lo que ignoraba. “(96: 1-5). Mahoma recitó y el Ángel terminó por
    alejarse de él. “Me desperté y fue como si hubiese escrito algo en mi corazón. «

  4. Ası como hay padres a quienes les resulta violento hablar del origen de los bebes, hay tambien cientıficos que se resisten a hablar de una cuestion aun mas trascendental: de donde vino la vida. Una respuesta verosımil puede repercutir hondamente en nuestra filosofıa de vida. Entonces, ¿como empezo todo?
    Muchos diran que la vida se inicio hace miles de millones de años en la orilla de una charca de marea o en el fondo del oceano. Suponen que en un entorno ası, algunos
    compuestos quimicos se ensamblaron al azar para crear estructuras semejantes a burbujas, formaron moleculas complejas y empezaron a reproducirse. Segun su tesis, toda forma de vida en la Tierra se origino por casualidad a partir de una o mas de estas ce lulas primigenias “simples”.
    Otros cientıficos evolucionistas eminentes no opinan igual. Conjeturan que las primeras celulas, o al menos sus componentes principales, llegaron a la Tierra procedentes del espacio. ¿Por que? Porque los mejores esfuerzos por demostrar que la vida puede surgir a partir de moleculas inertes han sido infructuosos. Subrayando esta dificultad, el profesor de Biologıa Alexandre Meinesz dijo en 2008: que durante los pasados cincuenta años, “ninguna prueba empırica ha sustentado la hipotesis de la aparicion espontanea de la vida en la Tierra a partir de una simple sopa molecular, y ningun avance significativo
    en el conocimiento.
    Examinemos la molecula de ARN, formada a su vez por moleculas de menor tamaño llamadas nucleotidos. Un nucleotido es distinto de un aminoacido y ligeramente mas complejo. “Nunca se ha detectado la presencia de ningun nucleotido, ni entre los productos de los experimentos con descargas electricas ni en los estudios de meteoritos”, afirma Shapiro. Y anñade que la probabilidad de que una molecula autorreplicante de ARN se ensamblara por casualidad en un estanque de bloques quimicos “es tan pequeña, que el hecho de que ocurra, aunque solo fuere una vez, en cualquier lugar del universo visible, se consideraria una suerte milagro.

    -BUSCANDO UNA RESPUESTA AL ORIGEN:
    Argumento filosofico:
    Si el inicio de la existencia fue debido al azar como afirman los evolucionistas ¿porque existe algo en lugar de nada?
    (ex nihilo nihil fit) (Gottfried Leibniz)
    Argumento Cosmologico: :
    1. Todo lo que comienza (tiene inicio) a existir debe tener una causa
    2. El Universo comenzo (tuvo un inicio) a existri
    3. Luego la existencia del Universo tiene un causa

    MI REFLEXION A ESTE SILOGISMO: La “causa” del universo tiene que ser transcendente y mas allá del universo, además esta “causa” no debe haber sido “causada”, porque no puede haber una regresión infinita de causas Es por tanto, la primera “causa” no causada. ¿Qué características debe poseer esta “causa” incausada? Primero, debe trascender el espacio y el tiempo, porque creo el espacio y el tiempo, y como no esta dentro del tiempo no es cambiable. Ademas la “causa” como no esta en el espacio, debe ser inmaterial, no físico .Debe ser todopoderoso debido a que hizo que tanto la materia como la energía existieran. Finalmente, es probable que esta “causa” incausada sea un ser personal.. Al.Ghazali argumentaba sobre la “causa del Universo”; “esta es la única manera de explicar como una causa sin tiempo puede dar comienzo a un efecto temporal, por ejemplo el Universo.
    Si la “causa” es suficiente para producir su efecto, si la causa esta presente el efecto también debe estar presente. Por ejemplo: la “causa” de que el agua se congele es que la temperatura debe ser de menos de 0 grados centígrados. Si la temperatura hubiera estado por debajo de 0 grados centígrados desde la eternidad, entonces el agua que estaba cerca hubiera estado congelada por la eternidad. Seria imposible que el agua comenzara por si sola (sin la causa de la temperatura) a congelarse en algún tiempo del pasada infinito.
    Es decir, sii la “causa” esta presente entonces el “efecto” también esta presente y no a la inversa. Ahora, la “causa” del Universo nunca comenzó a existir pues esta fuera del tiempo. ¿Entonces porque el Universo no es también sin inicio? ¿Por qué el universo tuvo que iniciarse hace solo unos 18 billones de años? ¿Por qué el universo no es sin inicio como su “causa”?
    La única respuesta es que la “causa” debería ser un Ser Personal, que tenga una voluntad libre, que el crear el Universo haya sido un acto libre, independientemente de cualquier condición previa (Ver citas biblicas como Génesis 1:1 y Revelación 4:11). Por tanto, quien haya creado el Universo no puede ser espontáneo o nuevo. Así que la “causa” puede existir eternamente, pero que hace un tiempo finito (los astrónomos dicen que hace 18 billones de años) quiso crear un nuevo efecto y hacer que el Universo comenzara a existir. Y con este razonamiento llegamos no solo a la “causa” transcendental del universo sino a su creador personal.

    ¿Tu que opinas?

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