La Economía

Hoy tomo unas bellas y sabias palabras de la Madre Teresa de Calcuta para mover un poco a la conciencia-en-crisis-económica en la que vivimos. Suenan revolucionarias y pueden levantar ampollas, pero mi corazón las siente verdaderas, las siente también para mí, las siente para todos. Ahí van.

“No debemos caer nunca en la costumbre de preocuparnos por el futuro. No hay razón para ello. Dios existe. Tan pronto comenzamos a desear riquezas, también comenzamos a desear lo que el dinero nos puede dar: cosas superfluas, ambientes confortables, lujo en la mesa, más ropas, etcétera. Nuestras necesidades crecerán, una llevará a la otra, y el resultado será una insatisfacción permanente y sin fin. (…)

No quiero que el trabajo se convierta en un negocio, sino que siga siendo siempre una obra de amor. Quiero que tengan plena confianza en que Dios no nos va a abandonar. Obedezcan su mandato y busquen ante todo el Reino de los Cielos, y todo lo demás vendrá por añadidura. La alegría, la paz y la unidad son más importantes que el dinero. Si Dios quiere que yo lleve a cabo alguna obra, me dará los recursos como para hacerlo. Rechacé la propuesta del Cardenal Cooke ofreciéndome quinientos dólares por mes por cada Hermana que trabajase en Harlem. Le dije: “¿Acaso piensa usted, Eminencia, que Dios se irá a la quiebra en Nueva York?”… No pienso en el dinero, porque siempre llega. De alguna forma, Dios lo envía. Nosotros realizamos su trabajo y Él provee medios. Si Él no nos provee de los medios, eso demuestra que no desea que llevemos a cabo esa tarea, así que, ¿por qué preocuparse?”

Madre Teresa de Calcuta, Mi legado

Sobre mardia

Licenciada en Filología Hispánica y licenciada en Historia, Máster en Ciencias de las Religiones y doctoranda en Literatura Hispanoamericana, escritora, maestra Reiki federada y simpatizante de la escuela sufí Naqshbandi.