La base del camino espiritual.

Sohbet del día 4 de mayo. Abdul Rauf. México D. F.

Este sohbet es una respuesta a una pregunta de un hermano mexicano.
Nada queda en su lugar, un maestro te pasa por el tamiz, te mueve todo, te moviliza todo. Porque es para probar hasta donde llega tu resistencia, para probar hasta donde llega tu ego, para ver si estas dispuesto a dar todo. ¿Por qué aceptamos un maestro? Aceptamos un maestro porque reconocemos que no podemos llevar nuestra vida hacia un destino sano, puro y limpio. Entonces él no acepta, pero claro, nos pone a prueba, espiritualmente hablando. Entonces, se mueve todo. Por eso yo siempre aconsejo a los matrimonios por ejemplo, que sean muy pacientes si entra uno solo, que sea muy paciente con la otra parte. Porque en distintas etapas del trabajo espiritual, todo lo que tenías te parece horrible, incluida tu bella esposa o tu bello esposo; entonces más allá de que sea horrible, hay que ser pacientes, porque después las cosas se acomodan. Pero primero se desparrama todo, después se acomoda.

Así que nada queda en su lugar. La gente normalmente, en los primeros 2 a 6 meses de inicio del comienzo espiritual es donde más caídas hay, donde más renuncian, porque entran pensando, tienen una idea bucólica del camino espiritual. Se piensan que todo es ‘aahhh’ y ese ¡ah! No existe, todo es ¡pam, pin, pun! Entonces ahí es donde renuncian, claro, olvídalo. Lo hemos visto, yo le he vito; entran con todo y caen con todo. Por eso hay que entrar con todo pero tranquilo, sabiendo que te van a hamacar, te van a mover, te va a doler. Pero hay que pasarlo, son etapas, todo pasa. Entonces, nada va a quedar en su lugar. Pero la primer parte que te va a decir un maestro es que no vas a perder nada que sea tuyo, porque nadie puede quitarte algo que es tuyo. Las cosas se te sacan pero se te devuelven, lo que es tuyo te lo devuelven y lo que perdiste no era tuyo; era del ego, era un aditamento, era robado, era prestado, era imaginado.

Es necesario para el maestro hacer esa limpieza inicial, ese tamiz, porque sino no puede construir con la cantidad de mentira que tenemos incorporada. Tenemos tanta, tanta, que ustedes ni se imaginan. Me escuchan hablar, puede que sepan de lo que estoy hablando pero no tienen ni idea cuanto nos mentimos, cuanto; no hay un solo aspecto que quede libre de eso. Entonces el maestro nos sacude, nos mueve. Y ahí empieza un largo proceso. Por ejemplo, la gente normalmente hay trabajos que no puede sostener, que le cuesta muchísimo sostener un camino espiritual. Les doy un ejemplo típico: nosotros tenemos varios hermanos que son policías, pero es tremendamente difícil. Por la actitud, por la actividad que hay que tener, por la dependencia, por la cantidad de situaciones que se viven a diario. Es tremendamente difícil seguir un camino espiritual y ser policía. Entonces, hay gente que comienza con problemas; tenía todo ordenado en su mundo y de repente… Hay gente que entra supuestamente con todo ordenado pero con una ansiedad tremenda, con un dolor, una angustia…y va perdiendo lo que creía que había hecho, construido; cosa materiales se van cayendo. Luego se devuelven y con más, pero hay que ser pacientes con las cosas.

A nivel físico también te producen cambios tremendos. Por ejemplo, en el buen andar empiezan los dolores en el pecho, primero como picores, luego como dedos que mueven y que caminan y luego como tenazas que te agarran bien fuerte, al borde de hacerte perder el aire. Nunca vayan al cardiólogo por eso. Cuanto mayor es el trabajo espiritual, llega un momento en que tenés que pararte porque sentís que te están matando por dentro. Porque hay cambios físicos reales, es más, se deforma la espalda porque el espacio espiritual crece, el corazón real crece. Sale una especie de jorobita, se empieza a deformar la parte lateral izquierda del cuerpo y también la parte delantera. Más gruesa, más gorda. Hay cambios físicos en las enfermedades. Hay un momento en el trabajo espiritual que te enfermas de todo y luego pasas a enfermarte de pocas cosas, y más tarde volves a enfermarte de algunas otras. De todas formas, son típicos 2 aspectos espirituales: las enfermedades respiratorias y las enfermedades en las piernas. Del ombligo para abajo simboliza todo lo mundano, entonces te enfermas de todo lo que estás cargando; y la respiración porque tiene una connotación impresionante sobre todo lo que es la vida. Casi todos los maestros espirituales tienen problemas respiratorios o de piernas en algún momento de su vida, sobre todo en los últimos tiempos. Es casi una constante, porque además tiene que ver con el peso. Un maestro primero toma tu peso y te limpia todo eso y ve la cantidad de cosas que hay. Cuando uno toma bayat, da el acto con el maestro, quedas como en bebé recién nacido, toma toda tu vida anterior y se la agarra para él. Pero nosotros nos encargamos rápidamente de ensuciar la hoja y poco a poco Mawlana nos va devolviendo cosas y nos va colocando en situaciones, haber que podemos hacer, incluso con como llevamos el peso.

Les voy a contra una anécdota con Sheik Adnan. Sheik Adnan es el segundo heredero de la tarikat, o lo era, porque ahora está un poco complicado todo, con Mawlana enfermo, está todo un poco complicado, pero digamos que Sheik Adnan Kabbani, que es hermano de Sheik Hisham Kabbani, que vive en estados Unidos, fue durante muchos años, y todavía creo que lo sigue siendo, el heredero de la orden.

Es un hombre tremendamente dulce, con grandes problemas físicos. Lo ves y lo amas, es inmediato.

Un día estábamos en Chipre, hace unos cuantos años, terminamos el Dhur, dió en sohbet y me dice: ‘Abdul Rauf ¿usted maneja del lado inglés?’, le conteste que si, entonces me dijo ‘lléveme que vamos a dormir la siesta’. Pidió las llaves de un auto y nos fuimos a un cuarto que le habían prestado a dormir. Me indicó donde dormir y a mi me parecía todo muy raro. Me dijo: ‘después de dormir la siesta cuando nos levantemos usted me atiende’. Saben a lo que me dedico, arreglo huesos.

Por supuesto que no pegué un ojo, imagínense, estaba al lado de un santo de ese calibre. A la hora del Asr el hombre se para, hace el wudu, yo hago lo mismo y rezamos. De paso aprendí algo, estaba de calzoncillos largos y camiseta mangas largas, se puso el turbante y así rezó. No sabía que se podía, nunca había visto rezar a nadie en ropa interior, pero el estaba todo cubierto, así que es válido.

Terminamos el Asr y me dice: ‘bueno, ahora venga y atiéndame’. Entonces se sienta en la cama y yo me coloco detrás de él para verle primero el cuello. En cuanto lo empiezo a tocar comienzo a sentirme mal, me empieza a faltar el aire, (esto es verídico ciento por ciento), acompañado de la falta de aire, se me nubla la vista y le siguió un dolor tremendo en el pecho y me dije: ‘me está dando un infarto’, yo pensé que me estaba dando un infarto, me dolía hasta el brazo; y pensé: ‘¡esto es lo último que me puede pasar, estoy con el heredero de nuestra orden y a mi me está dando un infarto! Me sentí tan mal que le tuve que pedir un momento, y me senté en la cama de atrás. Entonces se da vuelta riéndose y me dice: ¿qué le pasa? Le digo: ‘no me siento bien’ no podía ni hablar, y me contesta: ‘¡ahh!, riéndose, ‘le puse a probar cuanto peso aguanta, del peso que yo llevo, le transferí algo’. Casi me muero, estuve 3 días descompuesto, 3 días enfermo, mareado. Para que se den una idea de lo que significa el peso de ciertas cosas espirituales. Ahora, piensen que ese mismo hombre, que lleva ese peso que yo no pude sostener ni un instante, hace un tiempo me dijo con lágrimas en los ojos que Mawlana le había puesto el turbante y no lo había podido soportar, en otra enfermedad que tuvo Mawlana que se quería ir. Porque hay una relación entre lo espiritual y lo físico muy grande. Estamos dentro de un cuerpo físico, y nuestro cuerpo físico asume y absorbe un montón de cambios del trabajo espiritual.

Entonces, para los cambios físicos que ocurren no hay que ir al médico, si empiezan un camino espiritual olvídense del médico, olvídense del médico para ustedes, olvídense del médico para sus hijos, olvídense del médico para su esposa. Olvídense del médico, por lo menos del médico tradicional y común. Si tienen la suerte de tener un médico a la antigua, o un médico naturista o un buen médico homeópata, un médico coherente, Alhamdulillah, y sino, arréglenselas como puedan. Sean sanos, vivan sanos, sean pacientes, recen, den mucha limosna y Alhamdulillah, las enfermedades le van a pasar por al lado.

Hay un libro de Mawlana sobre la medicina, traten de conseguirlo. Sean pacientes, sean bondadosos, den limosna y la enfermedad no los va a tocar. Porque el médico no los va a poder ayudar en nada en este proceso, cuando empiecen un camino espiritual. Van a tener enfermedades itinerantes que van a cambiar y no los va a poder ayudar y ustedes se van a complicar la vida en manos de los médicos, que los van terminar drogando y los van a terminar enfermando de algo, porque no saben que curar.

El camino espiritual también está acompañado de la pérdida de memoria, y eso está relacionado con los tiempos que vienen. Van a ser tan difíciles, que las únicas personas que van a poder sobrevivir, son las personas que se olviden de lo que vean 5’ después, porque vamos a ver cosas aberrantes, por ejemplo: una madre comiéndose a su niño. Entonces ven eso, es tan impresionante, que uno queda shokeado, y para no quedar shokeados nos vamos a olvidar rápidamente. Entonces a los 2’ vamos a estar tomando un té. Eso es gracias a ese efecto, es una preparación para los tiempos que vienen. El olvido es clave en el camino espiritual, momenzas a olvidarte de todo, menos de lo espiritual. Hay muchos más, pero lo importante es que nada queda en su lugar y hay que aferrarse a todo, no podemos tirar nada. En el camino espiritual nosotros no podemos tirar nada, hay tiempo para tirar cosas. Hay tiempo para saber si el matrimonio se va a salvar, si es ese el trabajo que tenemos que hacer… hay tiempo.

Hay muchos que quieren renunciar al trabajo apenas comienzan en un camino espiritual, porque a las primeras alegrías ya no quieren estar 15 horas trabajando encerrados en una oficina mirando una computadora. Yo los entiendo, pero les digo ‘tranquilos, esperen’. Porque después viene la otra parte; se pierde ese ingreso económico con el cual se manejaban y empiezan un montón de historias; hay que ver la mujer, los hijos. Siempre hay que tomarse todo con mucha paciencia, es un consejo que vos tenes que darle a todos los que empiezan. Porque la paciencia es el primer punto del camino espiritual, la humildad es el segundo, pero ser humilde y no ser paciente no sirve de nada. Humildad con impaciencia te da soberbia inmediatamente. Entonces, paciencia, la paciencia es la clave. Se paciente, se paciente, se paciente.

Siempre le aconsejo a la gente que comienza en un camino espiritual, ‘empezá con lo que puedas hasta lograr lo que se llama la base’. La base es todo lo que el Islam tiene para darte de base: las 5 oraciones diarias, los 9 wudus, los dhikrs, el Ramadán, la limosna cotidiana, el recuerdo de la muerte… cuando tengas eso de base, ahí podes pararte y empezar a subir. Esa es la base, y lograr eso no le es fácil a la gente, hay muchos musulmanes que no pueden lograr las 5 oraciones por día y se llaman musulmanes, y hablan y dan clase. No pueden rezar las oraciones con el sunna. Hoy estábamos en una musala, había un montón de gente muy sabia, y terminamos las 2 rakat’s del Juma y estabamos haciendo el sura un montón de gente y se pusieron a hablar estupideces, faltaba que nos invitaran a un cumpleaños; una falta de respeto total, y sin embargo, había unos señores salati que dan cátedra de todo y no pueden mantener un buen respeto.

Entonces, hacer la base no es tan fácil como la gente piensa; y ahí se empieza a construir y es interminable. Es infinito el camino espiritual, no tiene límites. Pero hay que empezar.

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Sobre Shihabuddin

Psicólogo y escritor. Practicante del sufismo en la tariqat naqshbandi.