Amor, amor, amor…

Mira dentro. Miro dentro. Ni siquiera está dentro. No sólo dentro. Cuál es ese momento en el que el amor se me reveló igual a mí. Cómo se va encendiendo el corazón, cual si girara. Una espiral que rueda en sentido inverso a las agujas del reloj lo abre acariciándolo, lentamente. Dulcemente. Recuerdo mi apego al Romanticismo; pero es más que eso. Más que morirse por desamor o abrazar el abismo para ligarse al sufrimiento. Es más que eso. También yo creí un día que sentir era apegarse al dolor. Pero no. Sentir, de verdad sentir, es comprehender la dicha, acceder al espacio de la gratitud, desapegarse de las cuerdas que nos atan a nuestros seres inferiores para entrar, en una barca de oro, al reino del entusiasmo. Ese lugar donde las lágrimas que se vierten son al fin reales. Ese lugar donde cada ser tiene su sitio, cada anhelo su satisfacción, cada suceso su sentido.

Un vídeo que derrite el corazón… AlhamdulilLah

Autor: mardia

Licenciada en Filología Hispánica y licenciada en Historia, Máster en Ciencias de las Religiones y doctoranda en Literatura Hispanoamericana, escritora, maestra Reiki federada y simpatizante de la escuela sufí Naqshbandi.

11 opiniones en “Amor, amor, amor…”

  1. En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo
    as salama aleikum mi queridos hermanos
    el corazón vibra, la lengua enmudece, el silencio se hace inmenso y todo es Abrazo en el Oceano Infinito, Infinito……Alhamdullilah. Gracias por compartir tanto, Mardía. Feliz año. Feliz cumpleaños también. Con todo mi amor, hermana.

  2. As salam alaykum, Masha Allah, luz sobre luz, oceanos de luz en esta web maravillosa
    y llena de amor, felicidades Sheij Shihabuddin, la llama de la religion, como es tu nombre no es otra que la llama del Amor sagrado de Allah subhana wa taala, la llama de Su cercania, de su conocimento maarifatul lah de la i laha il la Allah, porque nada existe salvo Su luz y su Misericordia……salams de corazon para los hermanos y hermanas de la tariqa Naqshbandiyya al Aliyya, hermanos en el Oceano de Luz de Allah el altisimo…………………….la ilaha il la huuuuuuuu……………

  3. http://www.raco.cat/index.php/Convivium/article/viewFile/73218/98847

    La visión teofánica en el sufisrno de Ibn al- ‘Arabi‏

    Un conocido dicho sufí dice que: «El color del agua es e l color de su recipiente*.
    Para hablar de la visión teofánica, al-Junayd, Ibn ‘Arabi y otros muchos místicos invocaban
    frecuentemente este símbolo. Según al-Bistami, e l color del recipiente -el corazón de l
    contemplador- da «color» a l agua que en s í es invisible; según Ibn ‘Arabi, no es e l corazón
    quien da su «color» a la Forma que recibe, sino que, a la inversa, el corazón del gnóstico
    «se colorea» en cada instante con e l color, es decir, con l a modalidad de la Forma bajo l a
    cual e l Ser divino se epifaniza en él. Así e s como «el gnóstico,asume las peculiaridades del
    carácter de Dios, hasta tal punto que parece como si é l fuera El». El propósito del presente
    artículo e s analizar la teoría neoplatónica de la manifestación de lo divino expresada por
    medio d e dos parábolas -el color del agua y e l color del vidrio- presentes tanto en l a
    tradición islámica como en la judía.

    Estos estados espirituales están muchas
    veces tipificados por diferentes luces coloreadas como reflejo de dicha
    fluctuación del corazón. Se trata de etapas espirituales (maizdzil) fluidas,
    constituidas por una serie de estados transitorios (ahwdl) del alma -simbolizados
    por diferentes colores y sonidos- a través de los cuales el corazón
    espiritual (qalb, dil) conduce al místico hacia la infinita manifestación de la
    Divinidad en la morada de la unión (wisdl), la morada de la areunión perfecta
    » ( ‘ayn al-jam ‘ ) 1 6 , allí donde todos los colores desaparecen

    http://www.senderoislam.net/articulo028.html

    La esencia de la doctrina de Ibn Arabi

    Es lo que se llama Uáhdatul-Uyúd, la unidad de la existencia o del ser. Aristóteles había dicho que el ser se dice de muchas maneras. Esta frase figura en su obra Metafísica. Quiere decir que todo lo que existe, los seres, todas las realidades, los átomos, los astros, en multitud incontable, todo es múltiple, aparece en una forma plural, que no se puede definir, de tan numeroso. Esa idea de la multiplicidad, del ser que se dice de muchas maneras, según Aristóteles, es contradicha por Ibn Arabi con la doctrina de la Unidad del ser o de la existencia, según la cual esa multiplicidad que nosotros vemos es aparente, y que en realidad lo que hay detrás de todo lo múltiple es Allah, la Realidad.

    La filosofía griega se encerró en el «fisismo», en la naturaleza, debido a la idolatría y el paganismo en que estaba inmersa. Los dioses eran «naturaleza», seres descriptibles, compuestos de una materia que se podía definir. Eran, pues, múltiple dioses, seres concretos, estaban al alcance de cualquiera. Para Ibn Arabi, siguiendo al Sagrado Corán, y las tradiciones del Profeta Muhammad (BPDyC), Allah es la Realidad verdadera, y toda multiplicidad sólo constituye apariencia. Fuera de Allah no hay nada: O las cosas están en Allah o no son.

    Todas las cosas son manifestación de Allah, de la Divinidad, y todas tienen con Él un vínculo sagrado, secreto. Pero ninguna es igual a otra, porque Él es infinito. Todas las cosas son desborde de Su realidad, Al-faidu -l-Illáhi, la Efusión divina, en El mismo, no fuera de El. Recordemos que efundir significa rebasarse algo, como cuando cae la lluvia, y siendo Él la suma Realidad, es el desborde de la exuberancia de Su propia Realidad que ha creado todas las cosas.

    Esa es la doctrina básica de la Unidad del ser. Parece fácil, pero es muy difícil, y para explicarla en forma desarrollada, y realizarla en sí cada cual se necesitan muchos años.

    Una idea que surge claramente en Ibn Arabi, y de otros sabios musulmanes, que los griegos clásicos no desarrollaron lo suficiente, es la idea de posibilidad. Hoy nos parece muy fácil concebirla, pero ¿saben cuánto le costó a la mente humana llegar a esa idea? Al igual que las ideas del cero matemático, que desarrollaron los musulmanes, y la idea de unidad de toda la raza humana, de universalidad, y la idea de que Allah es el Real y todas las cosas son aparentes, y solamente luces de Él, y manifestación de Él mismo. Así pues, la idea de posibilidad es una de las grandes cosas que el Islam transmitió a los hombres, y que se incorporó a su pensamiento y lenguaje

    Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) para que siguieseadelante solo.Allah describe el bendito árbol de olivo, el árbol de la unidad comono perteneciendo ni al Oriente ni al Occidente. En otras palabras, notiene ni comienzo ni fin, y la luz de la que es fuente no tiene niascenso ni descenso. Es eterna en el pasado y sin fin en el futuro.Tanto la Esencia de Allah como Sus atributos son siempre-existentes,porque Sus atributos son luz generada desde Su Esencia. Ambas, lamanifestación de Su Esencia y la manifestación de Sus atributos sondependientes de Su Esencia.La verdadera adoración solamente puede ser llevada a cabo cuando losvelos que ocultan el corazón son levantados de modo que la luz eternabrille sobre él. Unicamente entonces, es que el corazón es iluminadopor la divina luz. Es solamente entonces que el alma ve la verdad através del nicho celestial.El propósito de la creación de este universo es el de descubrir, elde ver, ese tesoro oculto. Allah dice a través de Su Profeta (Que laPaz y las Bendiciones de Allah sean con él), `Yo era un tesoro oculto;Yo deseaba ser conocido. Yo cree‚ la creación de modo que Yo pudieseser conocido.’ En otros términos, que El fuese conocido en este mundomaterial a través de Sus atributos, manifestados en Su creación. Pero el ver Su misma Esencia es reservado para el más allá . Allí, la visiónde Allah, ser directa, como El lo disponga en Su voluntad, y ser elojo del hijo del corazón el que Lo vea.`En ese día algunos rostros irradiar n [con júbilo y belleza],contemplando a su Señor.’ (Sura Al-Qiyamah, 75:22/23).Nuestro Maestro el Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah seancon ‚l) dice: `Yo h‚ visto a mi Se¤or en la forma de un bello joven.’Quizás esta es la manifestación del hijo del corazón. La imagen es elespejo. Se convierte en un medio, haciendo visible lo que esinvisible. La verdad de Allah El M s elevado «es», exenta y «es»,libre, de cualesquier clase de descripción o de cualquier clase deimagen, o de forma. La imagen es el espejo. No obstante, lo que secontempla, no es ni el espejo, ni aquél que está mirando en el espejo.Medita en eso, e intenta comprender, porque es la esencia del reino delos secretos.Sin embargo todo esto est ocurriendo en el mundo de los atributos.En reino de la Esencia, todos los medios desaparecen, incineradosdentro de aire enrarecido

    1. Usted comprenderá si es perceptivo; si no es así, busque de serlo.Intente hallar esta comprensión con contemplación para que supere laobscuridad de su ego con la luz de la iluminación. Usted precisa luzpara ver, para comprender: usted no puede ver en la obscuridad. La luzllega solamente a los lugares que han sido puestos en orden ylimpiados, a los lugares honrados con dignidad. El principiante solo,no puede ponerse a sí mismo en orden y en consecuencia se halla ennecesidad de un maestro.Un maestro viviente ha de tener conexión con nuestro Maestro e

      Profeta de Allah (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él),es decir, si él es verdaderamente el heredero del nivel del Profeta(Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él). En su enseñanza,él recibe guía del Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah seancon él) y es instruido para ser un verdadero servidor de Allah. Conesta ayuda, se convierte en el medio de continuación del senderointerior. El resto es un secreto. Solamente los merecedores deconscientizarlo, pueden aprenderlo

      `El poderío [la victoria verdadera y el honor] pertenecen a Allahy a Su Mensajero y a los creyentes [sobre los cuales El los haotorgado]. (Sura Al-Munafiqun, 63:8).Este estado de honor es el secreto.La educación espiritual no es un asunto fácil. El alma material estáen el cuerpo y es educada con él. El lugar del alma espiritual es elcorazón. El lugar del alma-sultana es el centro del corazón. El lugardel espíritu santo es el secreto. Ese secreto es un medio de relatarla verdad al creyente. Es un intérprete, traduciendo la verdad albuscador, porque ese secreto pertenece a Allah, est cercano a El y esSu confidente.También hay sueños que son el resultado del mal carácter. Muestranlos atributos del ego subyugador o la conscientizaci¢n de nuestrasmalas acciones, sin embargo uno no es capaz de detenerlos.Aún encontrándonos en un mejor nivel, cuando somos recordados porAllah sobre nuestros pecados y errores, soñamos con animales salvajes,leones y tigres, lobos y osos, perros y jabalíes o cerdos y bestiasmás pequeñas – zorros, liebres, gatos, serpientes, escorpiones yanimales dañinos, ya sea carnívoros o ponzoñosos.Para mencionar algunos de los vicios que estas imágenes representan,diremos que el tigre es el símbolo del orgullo y el egocentrismo hastael grado en que uno se torna arrogante con Allah El Mismo.`Para aquellos que rechazan Nuestras palabras y se apartan deellas con arrogancia, no existirá ninguna apertura en las puertasdel cielo, ni entrarán en el Jardín hasta que el camello puedapasar a través del ojo de la aguja … ‘ (Sura Al-A’raf, 7:40)El mismo castigo también les corresponde a quienes son arrogantes con las gentes ABDUL AL-QADIR AL JILANI

  4. http://www.webislam.com/articulos/40580-silsila_y_fenomenologia_en_ibn_arabi.html
    Silsila y fenomenología en Ibn Arabi

    La idea de Dios en cuanto que pura Misericordia que determina la existencia particular de cada hombre recuerda a Kierkegaard, con el que también podría establecerse otras similitudes como son las de carácter personalizador, que dan a la obra de Ibn ′Arabi unas implicaciones que bien podríamos denominar como existenciales.

    La hermenéutica de Ibn ′Arabi, articulada de manera extraordinaria a través de los Nombres divinos que nos nombran a cada uno, de tal manera que nuestro ser es el ser nombrado por un Nombre, puede considerarse como una forma de hermenéutica restauradora, con muchas semejanzas además con la hermenéutica propuesta por Schleiermacher (el español se refiere poéticamente a unas “nupcias con las letras”). Y claro está, esta metafísica de los Nombres epifánicos se encuentra emparentada con sus similares en las filosofías cristiana (Marcos el gnóstico, Pseudo Dionisio) y hebrea (la Cábala).

  5. RUMI MEDITANDO LO SIGUIENTE:

    En otros tiempos. dijo el Maestro. cuando yo componía versos, sentía un gran impulso interior que me empujaba a componerlos y esta inspiración impresionaba (a los oyentes). Ahora que el impulso declina, las impresiones, sin embargo, siguen vivas. La costumbre (sunna) del Altísimo es así: cuida ciertas cosas en el momento de su aparición, y de estos cuidados provienen grandes influencias y mucha sabiduría. En el estado de ocultación tal educación también subsiste: «Señor del Oriente y del Occidente», que quiere decir: «Él educa los impulsos que aparecen y desaparecen».

    Los motazilíes dicen que el creador de las acciones es la criatura, y que cada acción que emana de la criatura es una creación propia de esta criatura. No puede ser así, porque la acción se produce, o bien mediante instrumentos tales como la inteligencia, el espíritu, la fuerza o el cuerpo, o bien sin instrumentos. En cualquier caso, la criatura no puede crear acciones por medio de estas facultades que no es capaz de reunir; no crea, pues, acciones porque esos instrumentos no le están sometidos y no puede crear acciones sin instrumentos. Nosotros sabemos con certidumbre que el creador de las acciones es Dios, no la criatura.

    Cada acción, buena o mala, procede de la criatura; ella la efectúa con un móvil y una intención, pero el valor de esta acción no está a la altura de lo que imagina. En todo lo que ha mostrado como sentido, sabiduría y utilidad a propósito de esta acción, la única ventaja era que procedía de esta criatura. Pero sólo Dios conoce la utilidad total de esta acción y sabe qué frutos se pueden sacar de ella. Tú observas la plegaria con la intención de recibir su recompensa en el más allá, y de adquirir por medio de ella una buena reputación y seguridad en este mundo; no obstante. la oración no sólo tiene esta utilidad; puede procurar cien mil beneficios que ni siquiera has imaginado.

    Dios conoce esos beneficios y es Él quien hace realizar esta acción a la criatura.

    El hombre es como un arco en la mano del poder divino; el Altísimo lo emplea para unas acciones; estas acciones, en realidad, son obra de Dios, no del arco. El arco es un instrumento y un medio, pero inconsciente de Dios, para que se mantenga el orden del mundo. ¡Qué feliz y excelente es el arco que sabe en manos de quién está! ¿Qué diremos de un mundo cuya naturaleza se basa en la inconsciencia? ¿No ves que, cuando un hombre está despierto, se hace indiferente y frío para con el mundo entero? Se funde y perece. Desde su infancia, el hombre ha crecido por razón de su indiferencia; en otro caso, no habría crecido ni se habría desarrollado. Ha alcanzado la edad adulta gracias a la indiferencia. Seguidamente el Altísimo, lo quiera él o no, le envía sufrimientos y mortificaciones para alejar las indiferencias e instaurar la pureza: así puede familiarizarse con el otro mundo.

    La existencia del hombre es semejante a un montón de basura, a un montón de estiércol. Pero, si este montón de basura es precioso, es porque en él se oculta el anillo del rey. La existencia del hombre se parece a un saco de trigo. El rey exclama: «¿Adónde llevas ese saco de trigo con mi copa dentro?». Esta persona ignora la existencia de la copa metida en el trigo; pero si el hombre descubre la existencia de la copa real, se despreocupará totalmente del trigo. Pues bien, cada pensamiento recibido del mundo de lo alto y capaz de hacerte indiferente hacia el mundo de aquí abajo, es reflejo y resplandor de esa copa que brilla fuera (del saco) El hombre desea ese mundo. Si siente, por el contrario, inclinación hacia el mundo de aquí abajo, es que la copa está oculta bajo unos velos.

    «Fihi-Ma-Fihi» («El libro interior»), , cap. 54. Yalal al-Din Rum

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