Romped la Forma, Perded el Burro

Romped la Forma, Perded el Burro

De las Enseñanzas de Mawlana Sheij Kabbani
Centro de Meditación Sufí, Vancouver, BC

Este Sohbet en vídeo (en inglés), aquí: http://vimeo.com/36096251
Bismillahi Rahmaani Rahiim.

Alhamdulillah compartiendo de las enseñanzas de Mawlana Sheij, de que Allah
(SWT) define, «Yo no estoy en los Cielos, y Yo no estoy en esta Tierra, sino que Yo estoy en el corazón de Mi
creyente, qalbun mum’in baytullah.» A partir de las enseñanzas de Mawlana Sheij empieza a abrirse una
importante realidad. Tanto si es la puesta en práctica del Hajj, circunambulando la Ka’aba, como de la oración,
el giro, u otras expresiones de nuestro amor mediante las diferentes prácticas; en ellas hay un recordatorio para
mí mismo, de que el Profeta (s) nos enseña con ese santo hadiz que Allah abre una cercanía a Sí Mismo en el
momento que el sirviente se aproxima mediante la adoración voluntaria, y a continuación Allah (SWT)
comienza a amar a ese sirviente, gracias a sus oraciones voluntarias. Y el Profeta (s) describe que, si Allah
(SWT) inviste a ese sirviente con Su amor, su oído provendrá de una Escucha Divina, su vista provendrá de una
Visión Divina, y su respiración será de la Respiración Divina. Y también su habla provendrá de las Palabras
Divinas y Celestiales; sus manos, y su movimiento, y cada acción, estarán investidos por los Océanos Divinos.

Ésto es un recordatorio para nosotros de que, en un mundo sumamente de acuerdo con la forma (física), o adicto
a la misma, nuestro Camino consiste, en cambio, en romper la «forma»; y (veréis) en las diferentes escuelas
Sufíes, que os encontráis personas exageradas en su oración: siempre rezando, como si realizar la oración fuera
el objetivo. Y hay personas que son exageradas en su ayuno: siempre ayunando, como si el ayuno fuera su
objetivo; y hay personas que son exageradas en su giro, creen que el giro, o la ceremonia de la sama es tan
espiritual o tan sagrada, que se pierden dentro del concepto de la sama y su importancia, como si la sama
lo fuera todo.

Y Mawlana Sheij siempre nos recuerda que, «Tanto si es el salah, como el rezar, o el ayunar, todas estas
diferentes acciones son sólo un ‘medio’ para purificarnos.» Lo Divino nos enseña que, «Tenéis un burro con
vosotros, y tenéis también con vosotros a un ser altamente celestial, que es el alma, y para que el alma se mueva
hacia Mi Divina Presencia, tenéis que domar y disciplinar al burro. Lo que no tenéis que hacer es perderos
jugando con el burro.» Quiere decir que nos perdemos por la «forma», olvidándonos del «objetivo». El objetivo
es sentir la Divina Presencia, ya que lo Divino dice, «Si vosotros os acercáis a Mí mediante oraciones
voluntarias, sólo por amor, sin que nadie os obligue; entonces, vais a empezar a sentirMe y a oírMe; Yo os
voy a investir con Mi escucha – (Niveles del alma).»

Lo Divino tiene que darnos el «poder de la escucha», para ser capaces de escuchar nuestro corazón y nuestra
conciencia más elevada, ya que todo lo que escuchamos ahora son los malos consejos de la gente. En cambio, lo
Divino dice, «Yo voy a (haceros sentir Mi) amor, cuando os bese y os invista con una vestimenta de Mi Amor;»
vais a oír lo que necesita vuestra alma, y vais a empezar a oír a los ángeles en los Cielos, y a los santos y toda su
guía, que os llevarán más cerca… Yo voy a investir vuestros ojos, y Yo me convertiré en vuestra vista.» Quiere
decir que vuestra alma estará investida con una yaqin o Certeza de aquello que lo Divino está a punto de
mostraros: vuestro corazón tendrá certeza, vuestros ojos verán lo que los otros no ven, y se abrirán muchas
realidades celestiales a partir de lo que lo Divino quiera mostrar. Ellos dicen, cuando lo Divino te ama, Él
empieza a mostrarte Su Reino. Cuando vas a casa de alguien que te quiere, él dirá, «Oh, mira, ven a ver todas
estas cosas agradables que he preparado. Mira estos buenos postres…,» y él le da la bienvenida a su invitado,

con gran honor y gran amor. Y lo Divino os da la bienvenida diciendo, «Yo me voy a convertir en vuestros
ojos, y Yo voy a mostraros lo que no podéis imaginar, y Yo me voy a convertir en vuestra respiración y,
con el poder de vuestra respiración, vuestra alma va a volar hacia Mi Divina Presencia, y Yo me voy a
convertir en la lengua con la que habláis.» Es decir, que vais a estar conectados con los Océanos Divinos, y con
el corazón del Profeta (s), y con el corazón de los Awliyaullah, de manera que lo que digáis llegará a las almas
de la gente. Y no es como en la escuela, donde los profesores hablan, mientras vuestra mente apenas entiende
nada, pues ellos os hablan desde su «mente», ya que son personas con estudios, y hablan de «mente a mente,» y
es por eso que a la mayor parte de nosotros nos dan sueño. Tan pronto como llega el profesor, dicen, «Oh, ahí
viene con las frecuencias,» y todo el mundo deja caer su cabeza y empieza a quedarse inconsciente. Pero la
gente de los cielos, los que son sabios (los guías), hablan de «corazón a corazón;» ellos envían
«transmisiones» al corazón, y todo el mundo es capaz de sintonizar la frecuencia, la energía, las palabras,
la guía y la sabiduría de la que tienen necesidad. Y eso se convierte en la singularidad de la Divina Presencia,
desde los Océanos de la Guía. Allah dice, «Si Yo empiezo a hablar a través de ti, y el poder celestial empieza a
emanar de ti, Yo envío una señal digital desde tu lengua y desde tu corazón, a través del cual todo el mundo va a
sintonizar con lo que necesita, y cada uno tiene una frecuencia única. No consiste simplemente en emitir y que
todo el mundo escuche las mismas palabras: el corazón de cada uno espera algo, y ésa es una asociación
celestial, por lo que su corazón sintoniza con su señal digital (única) de la Divina Presencia.

«Yo (SWT) me convierto en las Manos con las que tú te mueves,» quiere decir que tus manos están investidas
desde las Manos Divinas, y desde las manos Proféticas, y desde las manos de los Awliya, y esas manos vienen
del yadullah, lo que quiere decir poder celestial y apoyo celestial. Y Allah dice, en la Surah Mulk del Sagrado
Qur’an,
67:1 Bendito es Él, en cuya mano está el dominio, y Él es capaz sobre todas las cosas –
67:1 Tabaraka alladii biyadihi almulku wahuwa AAala kulli shayin qadiirun.
(tabarakal) aladii bi yadi hil mulk (67:1); ésto es Allah (SWT) diciendo, «Sean Sus Bendiciones para la mano
que alcanzó ese Mulk, y Mi mano va a investir vuestra mano, y la mano de Sayyidina Muhammad inviste
vuestra mano, la que ha alcanzado el Mulk,» Allah (SWT) dice, » (tabarakal) aladii bi yadi hil mulk, que esa
Gloria sea para la Magnificencia y Munificencia de Allah, y vuestra mano está en las manos de los Profetas, y
de los santos de la Ahlul Bayt, y de los Compañeros; entonces vuestras manos tienen poder, y sólo tenéis que
pedir, y vais a recibir .

El Corazón del Sagrado Quran, la Surah YaSeen:
36:83 Así que exaltado es Él, en cuyas manos está el reino de todas las cosas,
y a Él vais a retornar.
36:83 Fa Subhana alladii biyadihi malakuutu kulli shayin wailayhi turjaAAuuna
Quier decir que existen darajats o grados, y que Allah (SWT) va a abrir niveles de ese poder, y vuestros pies,
cada uno de vuestros qadam (pasos), cada uno de vuestros movimientos será en la dirección de lo Divino.
Es decir, que si Allah (SWT) dice, «Yo invisto tus oídos, y tus ojos, e invisto tu lengua,» entonces no hay duda
de que Él tiene que investir vuestros pies, y entonces vosotros no queréis llevar vuestros pies a lugares que sean
inútiles y sin valor, sino que Él inspira vuestros qadam (pasos) a dirigirse hacia la Divina Presencia, a dirigirse
hacia las aperturas Divinas y hacia la Divina Majestad y, a cada paso que dais, lo Divino abre noventa y nuevepasos hacia vuestra alma. Esta es la Rahmah de Allah, Su Gracia y Misericordia: el que un paso hacia lo Divino

abra noventa y nueve pasos de vuelta hacia vosotros. Esto es lo que las gentes santas quieren para nosotros;
ellos dicen, sea lo que sea lo que estés haciendo, no te pierdas en esa acción que estás realizando, en cambio,
alcanza esa realidad (del alma). Si estáis rezando alhamdulillah, todo el mundo lo reza, y no ponemos una
recompensa específica sólo en rezar ya que, si estáis rezando, ¿llegáis a «escuchar»? ¿Llegáis a «ver»? ¿Llegáis a
«hablar»? ¿Llegáis a «sentir? Si lo hacéis, entonces es que Allah os ha besado con el beso de Su cercanía. Si no,
entonces ni todas las oraciones del mundo van a funcionar para vosotros; quiere decir que aún no hay adab ni
las maneras de la sinceridad, ni tampoco hay aún jusiyah, o la humildad del corazón. Cuando, todas esas
oraciones, eran para abrir estas realidades. No es sólo el rezar, de que Allah (SWT) diga, «Rezad mil rakats
al día, ya que sois bestias poderosas, ¡y Yo quiero ver todo lo poderosos que podéis ser!» En cambio, la idea
de sólo la «forma», y todas las acciones que realizamos, son para disciplinar nuestro cuerpo, y mostrarle a lo
Divino nuestra sinceridad: que nos acercamos con amor, y pedimos ser verdaderamente sinceros, y que tenemos
buenas maneras, y buen carácter. Y entonces lo Divino empieza a decir, «Yo te voy a Bendecir con Mi amor, y
Mi Amor te va a investir con todo (los oídos, los ojos, la lengua, las manos y los pies).» Así que entonces, si
estáis rezando y aún no se abre, entonces debéis buscar la realidad, y lo que estáis haciendo aún no es lo
suficientemente bueno para abrir esa realidad. Y si ayunáis exageradamente y, aún así, no escucháis ni veis la
Divina Presencia, entonces tenemos que volver a comprobarlo, y salir en búsqueda de la realidad. Utilizad la
«forma», pero no os perdáis en la forma.

Y en relación a la comunidad Sufí, el giro, la sama, sí, es el baile sagrado, pero no es más sagrado que el
salah o la oración a la Divina Presencia, y si estáis girando y girando, mientras vuestro corazón sigue sin
abrirse, y no «escucháis» la Divina Presencia, y no «veis» los Océanos del Reino Celestial, y no estáis
«saboreando» ni «sintiendo» todo aquello que el Profeta (s) quería de nosotros al nivel de nuestra almas,
entonces hemos de aflojar la forma. Hemos de mantener las prácticas, pero deberíamos abandonar el énfasis y,
cualquiera que sea la «acción» que se esté realizando con esta «forma», es sólo un medio para llevarnos allí. Es
decir, que ¡estamos montados en el burro para llegar a palacio! Y, una vez estáis en el palacio, dejáis el burro a
la entrada. Y sea lo que sea que estéis haciendo, que penséis que os está llevando al Reino Celestial, y que os
lleva hasta la misma puerta del Reino, allí dejáis el burro y entráis. Quiere decir que empezáis a meditar, y
empezáis a abrir el corazón; si empezáis a girar, entonces (después) dejad vuestro giro, y sentaos, y empezad
a contemplar las Realidades Divinas; entrad en el Reino. Y empezáis a rezar y, tan pronto como
termináis vuestro tihayat, y los salaams, meditáis, y os conectáis con la Divina Presencia, y «os bajáis» de
la forma, y ahora entráis con vuestra alma en el Reino Celestial. Y ellos dan la analogía de que, «Si no
hacéis eso, entonces, es como si hubierais llegado al Reino Celestial y siguierais dando vueltas con vuestro
burro,» pues a la gente le gusta girar, o rezar, o hacer otras cosas diferentes, y cuando sólo haces esto y has
llegado, realizas este (movimiento) dando vueltas en el exterior, a las puertas del Reino. Y puedes hacer eso el
día entero, pero seguirás sin haber entrado, y sigues estando fuera de la puerta, limitándote a jugar con el
animal [el yo/ego]. Se suponía que ibas a usarlo para llegar hasta la puerta, y dejarlo allí, aparcarlo, y entrar con
tu alma: no se admite la “forma” en el Reino Celestial.

Eso es el por qué inna lillahi wa inna elayhi rajiuun, que dice Allah, «Este animal, esta parte física, toda nuestra
forma, va a volver a la tumba, y la tierra la va a tomar, en cambio, vuestro ruh, vuestra alma, se dirigirá
inmediatamente hacia Mi Reino Celestial. Y tendríais que haberle dado poder a vuestra alma, de forma que
antes de abandonar esta tierra, vuestra alma Me escuche, vuestra alma Me vea,» no viendo a Allah (SWT), locual es imposible; sino lo que lo Divino quiera mostrar del Reino Celestial, éso debería abrirse al alma, y
vosotros sentirlo, y saborear el amor del Reino Celestial.

Y ésta es la enseñanza de Mawlana Sheij para nosotros, el recordar, y siempre como un recordatorio para mí
mismo que las «acciones de la forma» son necesarias y son «obligatorias», pero no son el objetivo; son sólo el
medio con que llevarnos a ese palacio, y del cual tenemos que bajarnos, hemos de abandonar la forma, y entrar
en el Reino Celestial con el alma. Y para que el alma entre en el Reino, se requieren prácticas espirituales, y eso
quiere decir tafakkur, que el Profeta (s) describió según, «El Tafakkur durante una hora equivale a 70 años
de adoración.» Le da poder al alma, y después, al darnos cuenta de que únicamente mi alma podrá alcanzar la
Divina Presencia, «Ya Rabbi, estoy realizando todas estas prácticas de mi forma para disciplinarme a mí mismo,
y para mostrar mi amor por ti, y ahora pido que mi alma entre en Tu Divina Presencia.» Y Mawlana Sheij
describe que, «Vendrán muchos ángeles a elevar vuestra alma, desde la orilla donde está, hacia las Orillas
Celestiales del Reino Celestial.» Ellos describen ésto como en los antiguos tiempos de los castillos: vuestra
forma está en una tierra, y el Reino Celestial está en otra tierra. En los días antiguos, ellos solían tener un
castillo, y tenían un puente levadizo, ya que en el agua que rodeaba el castillo había muchos tiburones, y
muchas criaturas diferentes, para impedir que la gente invadiera el castillo. Lo Divino enseña lo mismo: hay
muchos obstáculos, y no cualquiera puede correr y acceder al Reino Celestial, «Pero vosotros llegáis mediante
vuestras formas voluntarias, y vuestras acciones voluntarias, y esperáis allí, y Yo voy a enviar criaturas
Celestiales para vosotros, para que vengan y se lleven vuestra alma, desde donde está, hacia vuestra realidad
celestial en Mi Reino Divino.» Oramos para que podamos comprender que usamos la forma como un medio
de llegar, dirigiéndonos hacia esa Realidad. Pero entonces hemos de acabar con la forma, y la importancia de
la forma, y comenzar a hacer surgir el poder del alma, y el poder del amor, y cuando le demos poder al alma con
amor, amor por aquellos que ya están en ese lado, ése es el poder de ese Amor, y éso es lo que el Profeta enseñó,
que, «Vais a estar con aquellos a los que améis.» Y cuando el Profeta (s) da una enseñanza, no está hablando de
los cuerpos, ellos no se preocupan por los cuerpos. Ellos dicen, cuando os enseñan a amar a las gentes del cielo,
os están enseñando desde el alma.

Cuando vuestra alma los ama, es como un imán, e inmediatamente ellos pueden tirar de vosotros,
sacándoos de vuestro ser físico, y llevaros a su presencia. Nosotros no sabemos cómo llegar allí, pero ellos
nos enseñan a amar, y a mostrar el amor hacia los profetas, y nosotros terminamos de pie en la Orilla, llorando
debido a nuestro amor, y diciendo, «Oh Señor, por favor, envíame al Reino Celestial, permite que mi alma se
mueva en esa realidad,» y el alma sólo puede estar allí de pie mediante el poder del muhabat y el ishq, el alma
está allí de pie, e inmediatamente levita, y se mueve hacia esa Divina Presencia, y hacia esa realidad. Rezamos
para que, en este mes santo, el Profeta (s) nos invista con una vestidura de muhabat y amor, y que los
Awliyaullah nos invistan de su vestidura, y de sus infinitos océanos de guía, y de sus enseñanzas. Subhaana
Rabbika Rabbil izzati amma yasifoon wa salaamun alal mursaliin wal hamdulillahi Rabbil Alamiin.

 

Autor: Shihabuddin

Psicólogo y escritor. Practicante del sufismo en la tariqat naqshbandi.

8 opiniones en “Romped la Forma, Perded el Burro”

  1. Fatwa contra la violencia de género
    Los crímenes de honor, la violencia familiar y la aversión contra las mujeres son actos no musulmanes y son considerados por el Islam como crímenes

    El pasado mes de febrero, treinta y cuatro imames de América del Norte, así como otros líderes islámicos asociados al Consejo Supremo Islámico de Canadá emitieron una fatwa señalando que la violencia de género va en contra de los principios islámicos.

    Su decreto religioso tiene por objetivo “recordar a los musulmanes que los crímenes de honor, la violencia familiar y la aversión contra las mujeres son actos no musulmanes y que son considerados por el Islam como crímenes”…………………………..

    http://www.webislam.com/articulos/70379-fatwa_contra_la_violencia_de_genero.html

  2. Fatima la Iluminada
    Del tratado, breve biografía de Fatima Az-Zahra (AW)

    EN EL NOMBRE DE DIOS,
    EL GRACIABILISIMO, EL MISERICORDIOSO

    POR CIERTO QUE TE AGRACIAMOS CON LA ABUNDANCIA
    REZA, PUES, A TU SEÑOR Y SACRIFICA
    POR CIERTO QUE QUIEN TE ABORRECE ES EL ESTERIL»
    (Sagrado Corán; Sura 109)

    Los nombres de Fátima en el Paraíso son: «Nuriah» (Luminosa) y «Haniah» (Ternura).

    Preguntaron cierta vez al Imam Sadiq (P): «¿Por qué han denominado «Zahrá» a Fátima?. Respondió: «Porque cuando Fátima oraba en su Mihrab, su luz brillaba para los habitantes de los cielos así como las estrellas brillan para los moradores de la tierra».

    Y preguntaron también al Imam: «¿A qué se debe el nombre Fátima?» «La llamaron Fátima porque los humanos son incapaces de conocer su esencia».

    En una ocasión el Profeta preguntó a Fátima: «¿Sabes por qué te llamas Fátima?» «¿Por qué?», preguntó Alí que se encontraba presente. Y explicó (BP): «Porque ella y quienes la sigan estarán a salvo del fuego infernal».

    Su nombre: Fátima

    Sus apodos: Ummul Hasan, Ummul Husain, Ummul Muhsin, Ummul Aimmah y Ummu Abiha

    Algunos de sus epítetos más conocidos: Zahra, Batul, Siddiqatul Kubra, Mubarakah, Adh:ra, Tahirah, Rad:iah, Mard:iah, Saiidatun Nisá, que significan, según el orden: Resplandesciente, Inmaculada, Gran Veraz, Bendita, Virgen, Purificada, Complaciente (a Dios), Complacida (de Dios), y Señora de las Mujeres.

    Su padre: El Enviado de Dios, Muhammad Ibn Abdullah (BP) -Profeta del Islam-.

    Madre: Jadiyatul Kubra, esposa del Profeta y primera musulmana.

    Lugar y fecha de nacimiento: La Meca, año 5 de la Bizah (Misión Profética).

    mArtirio: Medina, año 11 de la Hiyrat (Hégira), dos meses y medio después del fallecimiento del Profeta.

    Su sepulcro: Desconocido hasta la actualidad. Fue enterrada por el Imam Alí (P), a pedido expreso suyo y por razones políticas, ocultamente, en medio de la noche.

    Sus hijos: Imam Hasan Al-Muytaba(P), Imam Husain Saiid Ash-Shuhada(P), Zainab Al-Kubra(P), Ummu Kulzum y Muhsin, que no llegó a nacer.

    EL MAQAM DE FATIMA

    He aquí algunas expresiones y actitudes de amor y cariño del Profeta respecto a Fatima (P):

    1- Siempre que se iba de viaje, la última persona de la que se despedía era Fatima, y cuando regresaba era la primera a la que iba a ver.

    2- El Imam Baqir y el Imam Sadiq (con ambos sea la paz), dijeron que el Profeta (BP), siempre antes de dormir, iba a ver a Fatima, le daba un beso, la apoyaba en su regazo, y suplicaba por ella.

    3- El Profeta (BP) dijo: «Fátima es parte de mí. Quienquiera que la alegre me alegra , y quienquiera que la enfade me enfada. Fátima es la persona más preciada para mí».

    4- También dijo (BP): «Fátima es parte de mí. Es el corazón y el espíritu que están dentro mío. Quien la molesta me molesta , y quien me molesta está molestando a Dios».

    5- Dijo (BP): «Ciertamente que la primera persona en entrar al Paraíso será Fátima; su ejemplo en esta comunidad es como el ejemplo de María, hija de Imran, entre los hijos de Israel».

    6- También expresó (BP): «…Mi hija Fatima es la Señora de las mujeres del universo, desde las primeras hasta las últimas. Ella es parte de mí; es la luz de mis ojos; es el fruto de mi ser, es el espíritu que hay en mí; es una hurí de la especie humana que ha surgido de mí. Cuando ella se constituye en oración en su lugar de rezo ante la presencia de su Señor, su luz brilla para los ángeles que están en el cielo, así como las estrellas brillan para los moradores de la tierra; entonces Dios, Poderoso e Imponente, dice a Sus ángeles: «¡Angeles míos!: Vean a Mi sierva Fatima, la Señora de todas mis siervas que está en mi presencia, cómo vibra por piedad y temor a Mí, cómo su corazón está colmado de adoración por Mí. Sed testigos que Yo pondré a sus seguidores a salvo del fuego infernal»».

    LOS CONSEJOS DEL PROFETA (ASWS) A FATIMA

    En cierta ocasión, mi padre, el Profeta, llegó a mi casa justamente cuando me disponía a dormir. Entonces me dijo: «¡Fátima! No duermas jamás sin antes realizar las siguientes cuatro prácticas: «Completar la lectura del Sagrado Corán, convertir a los Profetas (P.) en tus intercesores, contentar a los creyentes y realizar Hayy (Peregrinación Mayor) y Umrah (Peregrinación Menor).

    Luego comenzó a orar. Esperé a que concluyera y le dije: «¡Oh, Enviado de Dios!, me has aconsejado cuatro prácticas imposibles de concretar». Muhammad sonrió y me explicó: «Cuando recites tres veces la Sura Al-Ijlas, habrás completado la lectura del Sagrado Corán; cuando envíes tus saludos a mí y a los Profetas que me precedieron, ALLAHUMMA SALLI ALA MUHAMMADIN UA ALIHIT TAIIBINAT TAHIRIN, ALLAHUMMA SALLI ALAL ANBIAI UAL MURSALIN-¡Oh Dios, bendice a Muhammad y a su Descendencia, Inmaculada, Purificada! ¡Oh Dios, bendice a los Profetas y Enviados-, nos habrás convertido en tus intercesores en el Día del Juicio; cuando pidas el perdón por los creyentes, ALLAHUMMA IGFIR LIL MUMININA UAL MUMINAT UAL MUSLIMINA UAL MUSLIMAT AL AHIAI MINHUM UAL AMUAT -¡Oh Dios, perdona a los creyentes y a las creyentes, a los musulmanes y a las musulmanas, de entre los vivos y los muertos- habrás obtenido su contento y cuando digas: SUBHANALLAH UAL HAMDU LILLAH UA LA ILAHA ILLA ALLAH UA ALLAHU AKBAR, -Glorificado sea Dios, Alabado sea Dios, No hay dios sino Dios, Dios es el más Grande- entonces habrás concretado el Hayy y el Umrah»

    EL TASBIH DE FATIMA

    Cierta vez el Imam Alí (P.) preguntó a Ibn Abad, un integrante de la tribu Bani Sad: «¿Quieres que te hable de mi vida junto a Fátima? Era la más amada por el Profeta. Cuando vivió en mi casa se esforzó mucho, tanto que un día le aconsejé: ¡Sería bueno que visitaras a tu padre, tal vez él pueda hacer algo por tí! Pronto Fátima visitó a su padre. En esa oportunidad el Profeta (B.P.) se encontraba ocupado atendiendo los requerimientos de quienes se interesaban por el Islam. Por eso Fátima se sintió avergonzada y regresó a su casa. A la mañana siguiente el Profeta (BP) visitó a su hija y le preguntó: ¿Qué motivó tu visita el dia de ayer, hija mía? Fátima no respondió. Por segunda vez el Profeta repitió su pregunta. Fátima no se atrevió a responderla. Entonces hablé yo, diciendo: «¡Oh, Enviado de Dios! Fátima trabaja demasiado y yo le aconsejé que te visitara a fin de que tú le brindaras ayuda. Al oír mis palabras, Muhammad (B.P.) nos dijo: «¿Quieren que les enseñe algo que les aprovechará mucho más que la tarea de una sirvienta? Y nos enseñó el «Tasbih», de Fátima Zahrá.

    Esta práctica consiste en repetir treinta y cuatro veces «Allahu Akbar» -Dios es el más Grande-, treinta y tres veces «Subhanallah» -Glorificado sea Dios- y treinta y tres veces «Alhamdulillah» -Alabado sea Dios- .

    Es muy preferible realizar el Tasbih luego de cada una de las oraciones diarias. Concretando esta práctica la recompensa de un ciclo de oración se multiplica por mil.

    FATIMA (P.) EN EL CORÁN
    FATIMA Y LA SURA AL-KAUZAR

    Ass Ibn Uail, uno de los jefes de los incrédulos, se encontró cierto día con el Santo Profeta (BP), cuando salía de «MASYIDUL HARAM.» (los jefes de Quraish acostumbraban a reunirse junto a la Kaba). Mantuvieron una conversación durante un rato. Cuando Ass Ibn Uail entró a la Mezquita, los jefes de Quraish, que habían observado la escena, le dijeron : «¿Con quién hablabas?». Respondió: «Con ese hombre estéril». Eligió este término porque Abdullah, el hijo del Profeta, había fallecido, y los árabes acostumbraban a denominar a aquéllos que no tenían hijos varones:»estériles».

    Ellos, según sus erróneas tradiciones, exaltaban la importancia de los hijos varones, y los consideraban sucesores de los proyectos de los padres.

    Con la muerte del hijo del Profeta (B.P.), se contentaban pensando que con la muerte del Profeta, el Islam se extinguiría.

    En esa ocasión fue revelada la sura «Kauzar» y milagrosamente responde a las falsas atribuciones de sus enemigos.

    La sura, por un lado, albricia la continuidad del Islam, dando un fuerte golpe a las falsas expectativas de sus enemigos, y por otro lado consuela el corazón del Profeta que se encontraba acongojado debido a ello:

    «EN EL NOMBRE DE DIOS, EL GRACIABILISIMO, EL MISERICORDIOSISIMO
    POR CIERTO QUE TE AGRACIAMOS CON LA ABUNDANCIA,REZA , PUES, A TU SEÑOR Y SACRIFICA,
    POR CIERTO QUE QUIEN TE ABORRECE ES EL ESTERIL»
    (Sagrado Corán; Sura 109)

    (A través de la revelación de esta sura Dios anunció al Profeta: «El (Ass Ibn Uail), tu enemigo con diez hijos, será privado de posteridad, será estéril»).

    En cambio, tal como predice el Corán, la numerosa generación del Profeta, a través de Fátima, se encuentra dispersa a lo largo del universo, a pesar de que muchos de ellos fueron martirizados por sus enemigos, mientras que de la generación de los Bani Umaiiah no quedó rastro alguno.

    El término «Kauzar» deriva de su raíz «Kazra» que significa: «beneficiencia» y «bendiciones abundantes». Según muchos intérpretes, el Kauzar se refiere a Fátima, a partir de quien derivaría su inmaculada generación; generación que lideró el Islam durante siglos. También es el nombre de uno de los manantiales del Paraíso que el Profeta describió como más blanco que la leche y más cristalino que el cristal, en cuyos extremos hay dos cúpulas de perlas y esmeraldas.

    FATIMA Y EL VERSICULO DE TATHIR (PURIFICACION)

    Según todos los intérpretes de la Escuela Shia y muchos exégetas de la Escuela Sunnah, el versículo 33 de la Sura 33 descendió por Alí, Fátima, Hasan y Husain (la paz de Dios sea con todos ellos). Nafi Ibn Abil Hamra, que acompañó durante ocho meses al Profeta relata: «Lo observaba cada mañana al salir hacia la mezquita para realizar la oración del alba, detenerse frente a la casa de Fátima y decir: «As sala:mu alaikum ia: ahlal baiti ua rahmatul Lahi ua baraka:tuhu. As sala:t, innama: iuri:dul Lahu liiudhhiba ankumur riysa ahlal bait ua iutahhirakum tat:hi:ran».

    «La paz sea con vosotros, ¡Oh, Gente de la Casa Profética, la misericordia de Dios y sus bendiciones los acompañen!. ¡A rezar!

    CIERTAMENTE ALLAH SÓLO QUIERE ALEJAR DE VOSOTROS LA IMPUREZA ¡OH GENTE DE LA CASA! Y PURIFICAROS DE SOBREMANERA».

    FATIMA Y LA MUBAHALAH

    El Profeta Muhammad (BP) había enviado una carta a Nayran -ciudad situada entre el Hiyaz y el Yemen, cuyos moradores profesaban el Cristianismo- invitando a sus habitantes a abrazar el Islam. En la misma, el Profeta los convocaba de la manera más cordial e incluso les transmitía versículos referidos a la gente del Libro, es decir, cristianos y judíos. Muy pronto el Obispo de la ciudad envió una delegación a Medina, a fin de verificar el profetado de Muhammad. Al llegar allí fueron recibidos por el Enviado de Dios, quien los convocó nuevamaente a adherir al Islam y les reprochó su adoración a Jesús, hijo de María, la veneración de la cruz y el consumo de carne de cerdo. Y trató de convencerlos de la verdadera religión, mas ellos no quisieron aceptar sus explicaciones, y entonces fue revelada la aleya de Mubahalah (ordalía) que dice:

    «…PERO A QUIENES TE DISCUTAN ACERCA DE ELLA (LA VERDAD), DESPUES DE (ESCUCHAR) LO QUE TE HA LLEGADO DE CONOCIMIENTO, DILES: «¡VENID! CONVOQUEMOS A NUESTROS HIJOS Y A LOS VUESTROS, A NUESTRAS MUJERES Y A LAS VUESTRAS, A NOSOTROS MISMOS Y A VOSOTROS MISMOS; LUEGO REALICEMOS LA ORDALIA, PARA QUE LA MALDICION DE DIOS CAIGA SOBRE LOS QUE MIENTEN!»

    (Sura 3, aleya 61)

    La Mubahalah u ordalía es cuando dos partes que se contradicen sobre un tema se maldicen mutuamente y ruegan a Dios que Su maldición y castigo recaiga sobre quienes sostienen lo falso.

    La reunión tendría lugar al día siguiente. Llegada la ocasión, el Profeta fue en busca de Alí, Fátima, Hasan y Husain -la paz sea con todos ellos- . El Profeta les dijo: «Cuando yo pronuncie mis palabras, ustedes deben decir: «Amín «-que así sea-«.

    Antes de encontrarse con el Profeta, los integrantes de la delegación de Nayran comentaron entre sí: «Si Muhammad llega acompañado por sus comandantes y soldados, y nos exhibe su poder material, sepan que no es veraz y no confía en su función profética. En cambio, si se presenta con sus hijos y amados y su aspecto es sencillo, sepan que en verdad es un Profeta y tiene tanta fe en su misión que no sólo está dispuesto a arriesgar su vida sino también la de los seres que más ama».

    En medio del comentario apareció el resplandesciente rostro del Profeta acompañado por cuatro personas. Atónitos, se miraban unos a otros. La presencia de sus dos inocentes nietos -Hasan y Husain aún eran pequeños- y su amada y única hija Fátima, los había asombrado. Entonces comprendieron que el Profeta estaba firme en su fe. De lo contrario, alguien que vacila, no expone a sus seres queridos a la maldición y el castigo divinos.

    Dijo un Obispo: «Veo rostros que si alzaran sus manos a Dios y le rogaran que arranque las más inmensas montañas de la tierra, El se los concedería. No es bueno que nos sometamos a la ordalía con personas de esa virtud que se refleja en sus bellos y esplendorosos rostros, pues es probable que todos nosotros perezcamos y que el castigo se extienda de tal modo que no quede un sólo cristiano sobre la faz de la tierra». Entonces los cristianos reconocieron que su proceder era el de los grandes Profetas y pidieron que no se realizará la Mubahalah, aunque no aceptaron el Islam como religión.

    Relata Aisha: «Ese mismo día Muhammad reunió a sus cuatro acompañantes bajo su manto negro y recitó la aleya del «Tathir», que dice,

    «DIOS TAN SOLO QUIERE ALEJAR DE VOSOTROS LA IMPUREZA, ¡OH, GENTE DE LA CASA PROFETICA!, Y PURIFICAROS DE SOBREMANERA»

    http://www.webislam.com/articulos/32212-fatima_la_iluminada.html

  3. Fátima, nombre de Paz
    Hombres de religión, no lo olviden, Fátima es nombre de la PAZ, para todas las personas

    En Lourdes, Teótimo nos contaba entusiasmado como la Gruta era visitada con cierta frecuencia por una familia musulmana que venera a María como la Madre de Jesús, el profeta.

    En Tierra Santa conocimos la Gruta de la Leche, en Belén, construida en el lugar donde la tradición dice que María amamantó a Jesús en su huida a Egipto. Vimos cómo madres musulmanas visitaban el templo católico.

    ¿Y en Fátima?

    Fátima es un nombre árabe que significa Única. Es una de las hijas de Muhammad, a la que el mundo musulmán venera de forma especial.

    ¿Meras coincidencias?

    Fátima la Señora que se manifiesta a tres pastorcitos ignorantes y sencillos de pueblo, pidió oraciones por la Paz.

    Preocupados por ganar adeptos, por conquistar tierras, por defender historias e historia, por ser más importantes que los demás, los hombres de las religiones han convertido el mundo en un lugar de guerras y peleas.

    El Papa visita Fátima en el día de su fiesta.

    Hombres de religión, no lo olviden, Fátima es nombre de la PAZ, para todas las personas; también para musulmanes y cristianos.

    http://www.webislam.com/articulos/38827-fatima_nombre_de_paz.html

  4. Cuando sea sacudida la tierra por su terremoto,
    expulse la tierra su carga
    y el hombre se pregunte: “¿Qué es lo que le pasa?”,
    ese día contará sus noticias,
    según lo que tu Señor le inspire».
    (99,:1-5)
    Estamos en 1971, en el principio del fin del régimen Pahlavi y
    el sistema monárquico en Irán. Las palabras de ‘Ali Shariati, el
    gran profesor, el hombre que redefine al Islam según lo que ha sido
    y no como lo que ha llegado a ser, resuenan en la Husainiyyah
    1
    Ershad en la noche que marca el aniversario del nacimiento de la
    hija del Profeta del Islam (PBd), Fatima (P)
    2
    (2)
    Grita la pregunta que está en los labios de todas las mujeres,
    “¿Quién soy?”, “¿Soy una madre?”, “¿Una esposa?”, “¿Una hija?”,
    “¿Una amiga?”, “¿Una bióloga?”, “¿Una química?”, “¿Una doctora, niñera, comadrona, trabajadora, escritora, ser humano…?”.
    “¿Quién soy?”.
    Es la primera vez que una mujer iraní se enfrenta a esta pregunta. Ella conoce, siente, percibe la pregunta en lo más profundo
    de su ser, pero nunca se la ha expresado antes. Una vez expresada,
    por necesidad, pide una respuesta que sea parte genuina y auténtica
    de esa persona.
    Este es el principio de la Revolución que la mujer iraní va a
    experimentar, pero pasarán siete largos años antes de que se exprese en la sociedad -a saber-, en la Revolución Islámica de Irán
    ente, pero con seguridad, expuso una
    respuesta. Él pone las bases -“se auténtica y sincera en tu búsqueda”-. ¿La búsqueda de qué? La búsqueda de la Verdad. Que no te
    intimiden las formas externas y el colorido que atrae la vista. Sé tú
    misma, eso que realmente eres y no lo que has llegado a ser. Encuentra la Verdad.
    Con esto como base encaras el primer obstáculo. “¿Cómo puedo ser auténtica cuando todavía no sé quién soy?”. Él nos dice, “No
    sabéis quienes sois porque no tenéis modelos tradicionales hacia
    los que volveros”. Es decir, no tenéis dirección, no estáis orientadas. ¿Porqué? Porque los sabios de los últimos catorce siglos han
    estado muy ocupados escribiendo los detalles de las devociones y
    al hacerlo, han dado de lado inadvertidamente a los modelos. No
    han presentado el Islam a la gente en el lenguaje de la gente.
    Aparte de unos pocos sabios responsables y comprometidos,
    han faltado a su obligación de sacar el Islam a la Luz. Esto es, el
    Islam acentuando la libertad interior así como la exterior. Cuando
    se presenta en la forma en que el Profeta (PBd) lo recibió, trae auto
    respeto. Se opone a la tiranía, la opresión y el colonialismo porque
    fomentan la dependencia a un sistema hecho por el hombre.
    Estos sabios no descubrieron los conceptos olvidados del Islam. Ignoraron su dimensión revolucionaria.
    Evitaron toparse con la familia de ‘Ali (P), con el Islam como
    era en los tiempos del Profeta (PBd) y lo que la Shi’a significa
    realmente. Los principios esenciales, las columnas que sostienen la
    personalidad han sido labradas y decoradas tan intrincadamente que
    se ha ocultado su forma básica y su función. Los pilares tales como
    el azadeh -liberarse de las ataduras de este mundo o la liberación
    interna, ser interiormente libre o la búsqueda de la justicia-, todo
    yace dormido dentro de la decoración externa.
    ¿Qué se puede hacer? Uno debe adoptar la metodología que
    aplicó el Profeta (PBd). Shariati entonces describe los tres métodos: de los conservadores, los reformistas y los revolucionarios,
    señalando los pros y los contras de cada propuesta. Después vuelve
    su análisis al método con el que se inspiró el Profeta (PBd). “El
    Profeta conserva la forma”, nos dice Shariati, “el continente de una
    costumbre que tiene profundas raíces en la sociedad, a la cual la
    gente se ha acostumbrado de generación en generación, y que se
    practica de forma natural, pero cambia el contenido, el espíritu, la
    dirección y la aplicación práctica de esta costumbre de forma revolucionaria, decisiva e inmediata”.
    ¿No es este el mismo método que emplea para las mujeres? Si
    tu cultura guarda la tradición de una Fatima (P), encuéntrala. Qué-
    date con tu forma externa femenina, pero cambia los contenidos;
    porque la infiltración, en tu esencia interna, de contenidos importados que traiga el enemigo disfrazado de amigo, es mucho más dañina que los cambios que uno debe hacer en su forma externa.
    El estado de las costuras del vestido es un problema superficial
    que se resuelve de una manera este año y de otra el siguiente. Produce consumismo sin sentido. No obstante, cuando la enfermedad
    llega a las raíces, a la esencia interna de la forma, la forma se desprende de su sociedad y permanece desenraizada, errante, sin significado. Esto es lo que quiere el enemigo, el destructor de la esencia
    interna de la mujer, pues las formas desenraizadas siguen el curso
    de los sucesos sin enraizarse de nuevo, sin ningún interés por su
    sociedad, sin compromiso, alienada y así puede ser moldeada en
    cualquier marco que se le dé.
    Esto es lo que trajo el Profeta (PBd) cuando se le reveló el
    Islam: “el sentido real de la sumisión”. Someterse a Aquello que
    enraíza, al Dios Único y no a las formas múltiples que lo alejan a
    uno de sus raíces. Refuerza tus raíces y tu tierra de modo que cuan-
    do haya una “gran sacudida”, como anuncia terminantemente el
    Corán, lo cual, a cierto nivel, puede ser interpretado como un “despertar de la consciencia”, tus raíces resistan, tu voluntad prevalezca, los vientos exteriores, las tormentas, los rayos y truenos no te
    arrastren lejos.
    Esto nos lleva a otra etapa. Tenemos un método, pero ahora
    necesitamos una dirección. ¿Será la de un realista o la de un idealista? Shariati nos dice: “Ninguna. Ambas”.
    El Islam reconoce todas las realidades –el hambre, la ignorancia, la adicción a la droga, la necesidad del divorcio, el debilitamiento de los débiles por los fuertes, la opresión y la supresión
    (según los realistas, las realidades deben traducirse en formas reales para no tener problemas con la imaginación, la ideología y las
    ideas, a las cuales ignoran). “Pero en oposición al realismo, el Islam
    no acepta el “status quo” sino que cambia las realidades”. Shariati
    continúa: “Cambia su esencia de forma revolucionaria. Sostiene las
    realidades junto con sus ideales, sus deseos reales, que no existen
    por sí mismo. A diferencia de los realistas, el Islam no se somete a
    las realidades, sino más bien, hace que las realidades como hacen
    los idealistas. Las encuentra. Las doma. De esta forma, el Islam
    utiliza lo que estorba a los idealistas como un compuesto para sus
    propios ideales”.
    Con esta propuesta, se desarrolla una independencia de pensamiento que, para que tenga éxito como respuesta y no sea causa de
    desviación, debe ramificarse a partir de las raíces históricas de esa
    sociedad. Reconoce tus realidades. Dómalas. Trabaja con ellas para
    llegar a tus ideales.
    ¿Qué molde llena la mujer iraní de 1971? ¿Tradicional o absurdo? ¿Mujeres de la tradición o mujeres del nuevo molde importado? La pregunta: “¿Quién soy?” no les concierne. Está dirigida a
    aquellas que “no pueden aceptar automáticamente su forma hereditaria tradicional ni rendirse a las nuevas formas impuestas. La pregunta es relevante para la mujer que quiere decidir por sí misma,
    que desea una decisión que la relacione con su propia cultura porque si está buscando auténtica y genuinamente, no puede negar su
    cultura ni la puede ignorar. ¿Se sirve a sí misma y a otros? ¿Es un
    ser individual o social? ¿Es consciente del hecho de que, el individualismo, esto es, “la independencia individual”, en el presente siglo, “en la relación de uno con su sociedad (familia, tribu o país? o
    el servirse a sí mismo, sustituye al espíritu y unidad de la sociedad
    y el servicio a otros”?
    Como Shariati señala, hay muchas mujeres a las que no podemos ver como mujeres independientes que confían en su propio
    talento y lo relacionan con sus propios antecedentes culturales. Una
    mujer debe despertarse para que no viva su vida inconscientemente, imitando formas e ideas prestadas –formas e ideas en cuya creación no participaron ni ella ni sus antepasados- y, por tanto, son
    esencialmente irrelevantes para ella.
    Es aquí donde Shariati desarrolla el concepto de justicia social
    Islámica. En el Islam no es suficiente decirse a sí mismo: “Tú no
    serás… esto o lo otro”. Porque hay un compromiso por el que todo
    individuo está atado y que consiste en ser un participante activo de
    la sociedad que se opone a las enfermedades sociales. Esto es, uno
    debe decirse a sí mismo: “No serás un opresor”, pero uno está igualmente obligado a decirse a sí mismo: “Ayudarás a los oprimidos”.
    ‘Ali Shariati era un firme creyente en las tradiciones de su cultura. Se dio cuenta de que no se pueden inyectar ideas de otras
    culturas que no tengan raíces orgánicas o racionales. Se dio cuenta
    de que los conceptos deben ser examinados de acuerdo a los criterios culturales y sociales de ese medio. Fue capaz de redefinir las
    bases de las creencias de su gente, de su sociedad, y la percepción
    de sí misma. Despertó ideas latentes. Su meta era el desarrollo de
    un medio social dinámico que encajara en los antecedentes históricos y la conciencia de esa sociedad.
    Para este fin, nos lleva al corazón la Shi’a, Fatima (P), la amada hija del Profeta del Islam (PBd). Describe a la mujer que no
    podíamos ver, a la que pensábamos que conocíamos; pero sólo después de su guía nos hemos dado cuenta del hecho de que aunque
    nos relacionábamos cada día con su espíritu directamente, la habíamos perdido como modelo para nuestras vidas diarias. Esto es, teníamos una unión emocional con su esencia interna pero le habíamos quitado la forma.
    Shariati nos lleva a Fatima (P). Comienza con las costumbres
    sociales de la Península Arábiga antes de su nacimiento, donde, de
    acuerdo a estas costumbres, las niñas eran enterradas vivas al nacer
    para salvar a la familia de la desgracia de tener un yerno inapropiado. Fue el revolucionario mensaje del Islam el que terminó con esta
    costumbre.
    Allah revela en el Corán que al Profeta Muhammad (PBd) le
    había sido dado “el abundante río del Paraíso”, “Al-Kauzar”, y que
    por este río, tendría una abundante descendencia, aunque, de acuerdo a las creencias árabes de aquel tiempo, un hombre sin hijos era
    llamado “desheredado”. ¿Cómo podría ser? ¿El padre de una hija
    tendría abundante progenie? Su mujer (P), con alrededor de cincuenta años, da a luz a una cuarta hija, Fatima (P). Allah ha cumplido su promesa al Profeta (PBd), pues a través de ella, la descendencia del Profeta (PBd) se multiplica a través de su mujer.
    Shariati continúa enumerando más detenidamente los honores
    que el Islam ha derramado sobre las mujeres. Hay una sola persona
    enterrada en la Ka’aba, la “Casa de Allah”, y es una mujer, una
    esclava, Hayar, la segunda mujer de Ibrahim (P) y madre de Ismail
    (P).
    El Profeta (PBd) siempre trató a Fatima (P) con un amor y
    respeto que causaba asombro a la gente de aquellos tiempos. Su
    relación era tal que Fatima (P) llegó a ser conocida como “la madre
    de su padre” porque lo acompañaba a todos los lados y siempre
    estaba protegiéndolo y cuidándolo.
    Aunque la poligamia es permitida en el Islam en ciertas circunstancias, el Profeta (PBd), a causa de su amor y respeto por- 13 –
    Fatima es Fatima
    Jadiya (P), madre de Fatima (P), nunca se casó con ottra durante la
    vida de ella; ni su primo y yerno, ‘Ali (P) tuvo otra mujer mientras
    vivió Fatima (P).
    Fatima (P) pasó su vida luchando, resistiendo la pobreza y las
    dificultades. Su padre (PBd) fue forzado a pasar tres años en un
    valle con su familia, al imponerle su tribu sanciones económicas y
    sociales para combatir su mensaje del Islam. Después de la emigración a Medina, empieza su nueva vida como una mujer casada pero
    continúa enfrentándose a los mismos apuros y dificultades con que
    se ha encontrado desde la niñez. Se inspira en el espíritu y la compañía de su padre (PBd). Crece a su sombra como había hecho su
    marido, Hazrat ‘Ali (P). Llegaron a conocer el espíritu de lucha y
    resistencia y las vueltas del destino.
    ‘Ali Shariati describe estos sucesos y muchos otros basándose
    en fuentes sunnis y shi’as de la Tradición. Al principio, en la Primera Parte, nos ha contado, “Las únicas cosas que nuestra gente conoce acerca de esta gran amada persona”, son estos pocos detalles los
    que siguen:
    “Fatima fue la amada hija del Profeta y detestada por
    Aisha (mujer del Profeta después de la muerte de Jadiya e
    hija de Abu Bakr, primer Califa Ortodoxo). Después de la
    muerte del Profeta, Abu Bakr le quitó su tierra de pastos
    en Fadak. Omar atacó su casa con un grupo de hombres.
    La golpearon y abortó con seis meses de embarazo a su
    hijo Moceen. Desde entonces pasó sus días tomando a sus
    hijos de la mano y caminando fuera de la ciudad a un
    lugar llamado “Casa de las Penas”. Allí se sentaba y lloraba. Insultaba a los que usurparon los derechos de ‘Ali.
    Lloraba y se lamentaba durante horas. Pasó su corta vida
    llorando y maldiciendo su destino hasta que murió. Pidió
    en su testamente que se le enterrara por la noche para
    que no siguieran su funeral los que la habían insultado y
    no supiesen dónde estaba su tumba
    Lo que aprendemos en la Segunda Parte es un lejano grito de lo
    que habíamos conocido. ¿Es una niña musulmana esa que defiende
    a su padre contra los principales de su tribu? ¿Es una niña musulmana esa que, tomada de la mano de su padre, lo acompaña al bazar, escucha sus debates y camina con él hacia su casa?
    ¿Es una mujer musulmana esa que está en la puerta y defiende
    a su marido y a su casa cuando los usurpadores intentan quemarla?
    ¿Es una mujer musulmana esa que acusa al recién elegido Califa de
    haber desagradado a Allah y al Profeta de Allah por no escuchar el
    consejo del Profeta y seguir sólo sus propios intereses? ¿Es una
    mujer musulmana esa que cuando encuentra la injusticia y la opresión habla claro con la totalidad de su ser, sin temer el resultado de
    sus palabras porque sabe que habla con la lengua de la Verdad?
    Volvámonos a su último discurso y que sus propias palabras
    nos digan lo que ella realmente creía y practicaba. Cuando Fatima
    padecía la última enfermedad que le causó la muerte, fueron a visitarla las mujeres de los Emigrantes y Compañeros del Profeta para
    preguntarle cómo se sentía. Abu Bakr había sido elegido Califa y
    ‘Ali había sido rechazado. Respondiéndoles, después de pedir las
    bendiciones de Dios para su padre, Muhammad, dijo:
    “Por Dios estoy viva pero sólo tengo desprecio por este
    mundo. Detesto a vuestros hombres. Después de intentar
    mostrarles cuál era su verdadero enemigo y no haber escuchado, los rechazo.
    Qué feos son los cortantes filos de las espadas cuando se
    rompen y luego juegan con los esfuerzos y las luchas a los
    que tanta gent e s e ha ent regado, de s t ruy endo las
    fortificaciones, rompiendo lanzas, tomando intrincadas
    decisiones y situándose en el precipicio de los propios deseos materiales y personales. Qué terrible futuro están preparando por causar la cólera de Dios y así atraer un permanente tormento sobre ellos mismos.
    Traté de que se dieran cuenta de sus actos y de mostrarles
    la carga que habían puesto sobre sus hombros. Merecen
    ser muertos, heridos por las espadas. Aquellos que actúan
    opresivamente están lejos de las bendiciones y la misericordia de Dios. Que la aflicción sea con esa gente. Derribaron a un líder que estaba en la cumbre de la misión
    (‘Ali). Se forman montañas sobre los inconquistables pilares de la profecía, en lugar de la inspiración, el sabio y
    experto dominado por la rutina y los asuntos espirituales.
    ¡Cuidado! Esta es una pérdida obvia.
    Por Dios, ¿por qué tenían aversión a ‘Ali? ¿Tenían miedo
    de lo afilado de su espada al apoyar lo correcto y la verdad, su bravura en la lucha y el martirio, al matar a los
    opresores, sus efectivas palabras y su cólera en el nombre
    de Dios?.
    Por Dios, si hubiesen seguido la selección del Profeta,
    Hazrat ‘Ali, habría guiado a cualquiera que se hubiese
    extraviado y si uno rechazara el razonamiento correcto
    ‘Ali le habría mostrado el error de manera que ni el jinete
    sería lastimado ni el caballo en el que monta herido.
    Si ‘Ali hubiera sido líder, los habría guiado a una clara y
    dulce primavera de agua. La húmeda primavera estaría
    llena, sus lugares limpios y sanos y él los devolvería con
    seguridad a la orilla después de que hubiesen bebido.
    Les instruiría en cosas manifiestas y ocultas sin beneficiarse de sus necesidades y sin tomar más que una peque-
    ña parte para él mismo, solo lo suficiente para no estar
    sediento o hambriento. En tal caso, los adoradores de este
    mundo (materialistas) serían distinguidos de los ascetas,
    y los correctos de los antagonistas.
    Dios dice: «Si los ciudadanos son fieles y evitan los actos
    malos, Nosotros les enviaremos bendiciones desde el cielo y la tierra. Pero ellos niegan las verdades y por ello los
    apresamos en sus actos. A aquellos que oprimen les serán devueltos los resultados de sus acciones. No pueden- 16 –
    ‘Ali Shariati
    cambiar las tradiciones de la historia».
    ¡Levantaos! ¡Levantaos! Si aguantáis por algún tiempo
    veréis las maravillas de la naturaleza, pero más maravillosa es la palabra. ¿Cuál es su argumento? ¿Qué pilares
    sostienen? ¿De qué cuerda se agarran? ¿A qué familia
    admiran y dominan?.
    ¡Qué líder tan terrible han elegido (Abu Bakr)! ¡A qué
    ayudante tan terrible han recurrido! (Omar). ¡Qué cambio tan equivocado y opresivo han hecho! Por Dios, han
    dado superioridad a aquellos que aplazaron su decisión
    de hacerse musulmanes antes que a aquellos que fueron
    los pioneros. Han elegido a los débiles en vez de a los
    fuertes. Destruyeron a aquellos que creen realizar buenos
    actos. Son corruptores que no comprenden.
    ¡Malditos sean! ¿No es más honesto seguir a uno que guía
    antes que a uno que no puede encontrar su camino si no
    es guiado? ¿Qué os ha sucedido? ¿Qué clase de juicio es
    éste? Habéis fecundado la tierra con vuestro acto. Esperad hasta que dé a luz. Os juro que, en vez de leche, llenaréis cubos de sangre y el veneno manará del pecho del
    recién nacido.
    Es entonces cuando los destructores de los derechos perderán y aquellos que vengan en el futuro encontrarán y se
    darán cuenta de los terribles resultados de lo que sus antepasados hicieron. Así que debéis estar contentos con
    vuestros asuntos diarios y vivir en la paz anterior a la
    tormenta y las terribles sublevaciones.
    Pues, entonces, la afilada espada de la dominación de los
    opresores, la anarquía y el gobierno de los tiranos os vencerá. Los opresores os esclavizarán. Sólo quedarán unas
    pocas posesiones públicas. Segarán por la fuerza lo que
    habéis sembrado con amor. En aquel tiempo sólo suspiréis, pues no habrá nada que podáis hacer porque fuisteis
    ciegos y no pudisteis ver la verdad. Os forzarán porque
    apartasteis vuestros rostros del camino recto y no lo aceptasteis”.
    * * *
    ¿Porqué fue Fatima (P) mal comprendida? ¿Porqué se han perdido nuestras mujeres con formas desfasadas o con importaciones
    nuevas? ¿Porqué ha sido explotada? Shariati nos dice en las palabras de Hazrat ‘Ali (P):
    “Se requieren dos grupos para aplicar la opresión. Uno
    es el opresor y el otro es el que acepta la opresión. La
    opresión no puede tener un solo lado. Un opresor no puede realizar la opresión en el aire. La opresión es como un
    trozo de hierro al que se le da forma para el golpear del
    martillo del opresor sobre el yunque del oprimido”.
    De esta manera, las mujeres mismas participan en el ataque
    sobre sus valores permitiendo que las opriman al no encontrar sus
    raíces.
    Con la consciencia que Shariati nos trae, nuestro conocimiento
    de Fatima (P) nos lleva a una responsabilidad y a un compromiso a
    aquellos que nos preguntamos al principio: “¿Quién soy?”, y entonces encontramos la respuesta en la autenticidad y en lo genuino
    de nuestra propia cultura. La responsabilidad y el compromiso crece a través del amor y la fe. Nuestro conocimiento se ilumina porque Shariati ha despertado esta responsabilidad dentro de nosotros.
    Tomando a Fatima (P) como modelo, aprendemos a enfrentarnos a
    la injusticia y a la opresión. Nos volvemos desde nosotros mismos
    hacia los otros. Llegamos a estar activamente implicados en los
    problemas de la sociedad, porque ella, como realmente fue, es nuestro
    símbolo, nuestro modelo, nuestra heroína.
    Esto no es negar la presencia y la esencia espirituales de Fatima
    (P) que ha inspirado a miles de artistas, poetas, escritores y artesanos. En un punto aprendemos que el Profeta (PBd) le dio una oración en vez de la ayuda doméstica que ella había pedido. Esto la- 18 –
    ‘Ali Shariati
    hizo crecer, pues nutrió su espíritu y fortaleció su compromiso con
    Dios y Su gente. Pero es más bien para complementarlo, pues como
    Yalaluddin Rumi nos dice
    “La forma física es de gran importancia; nada se puede
    hacer si no están asociadas la forma y la esencia. Si siembras una semilla sin su vaina, no crecerá; siémbrala con
    su vaina y llegará a ser un gran árbol”
    3
    .
    Y como todo artesano sabe, es la arcilla misma la que determina las formas que se pueden crear.
    Habiendo despertado y tomado consciencia de la Fatima (P)
    real presentada por Shariati, las mujeres iraníes fueron capaces de
    levantarse y jugar un mayor papel en la Revolución Islámica de
    Irán. Lucharon contra la opresión y la injusticia al lado de los hombres. Vestidas con las más modestas ropas que Fatima hubiera usado, no encontraron impedimentos a su libertad para actuar, para
    luchar, para resistir.
    Después de la Revolución, las mujeres iraníes que se han hecho así mismas la pregunta de Shariati, “¿Quién soy?”, intentan
    llegar a conocerse a sí mismas para ser “cómo Fatima (P)”, pues
    una debe recordar que sólo Fatima es Fatima
    Laheh Bajtiar
    Junio 1980

    http://www.webislam.com/media/2011/11/49879_ali_shariati_fatima_es_fatima.pdf

  5. Sheik Bahauddin Naqshband al-Uwaysi al Bujari recibió el dhikr silencioso de la presencia espiritual de Khwaja Abdul Jalik Ghujdawani. Nunca se encontraron físicamente porque hubo cinco Sheikhs entre ambos en la Cadena de Oro. Del mismo modo Abul Hasan al Jarkani tomó la guía espiritual y la iniciación en la Orden Naqshbandi de la presencia espiritual de Bayazid al-Bistami. En esta forma de transmisión espiritual, los espíritus, se encuentran en el mundo de los espíritus, que está más allá del plano material. Aquel que recibe el conocimiento a través de la espiritualidad de un maestro fallecido en la vía Naqshbandi, es llamado de estos dos modos, Uwaysi y Naqshbandi. La conexión espiritual es tan poderosa y efectiva como la conexión física. El signo del favor de Dios, Todopoderoso y Exaltado, sobre Su siervo es que autoriza a uno de Sus santos a elevarlo a la Divina Presencia.

    Esa es la razón por la que muchos santos de los primeros tiempos fueron guías de aquellos que les sucedieron a través de esta conexión espiritual (Uwaysi). Es bien sabido que muchos santos han estado bajo el cuidado y la guía de profetas y otros santos que los elevaron.

    He copiado este texto de un link que antes he copiado.

    Hago referencia a este de gran belleza espiritual, para decir algo que todos sabemos,importante es valorarlo, es la cantidad de hermanos en esta tariqa que reciben en sueños a Maulana, su hijos etc…recibiendo lo que son regalos del cielo, por respeto no hago mención específica, pero tú que leeras estas líneas, me has hecho referencia como el hijo de maulana ……

    En el dhiker, que aunque estaba fuera no quise perderme, había un hermano, sé que leeras estas líneas tú también, bello sería que comentasen cada uno, por los que empiezan, pero no por estar o no estar aquí, sino porque ALLAH, tiene servidores, que estando aquí en el físico, a nivel espiritual con su LUZ más alta nos visitan y nos hacen alguna apertura, nos ayudan, y esto es porque hemos viajado anteriormente juntos en esta senda, y nuestros corazones se sienten, se reconocen y nos ayudamo.
    Volviendo a este hermano que bello su pareja, sin creer en nada, vio a maulana con sus ojos físicos, y no expreso más, es hermoso, a mí me llegó muy profundo, ademas de que les casó uno de los Sheikh que más respeto de esta tariq.
    expreso esto por los que se acercan, o mejor por las mujeres que se acercan de nuevas, con alguna he estado hablando, y entiendo, comprendo que una mujer independiente, emprendedora, entre y duela y cueste, querida hermana, ojalá leyeras tú tambien estas líneas, aquí una ignorante de todo esto está para que todo sea suave, sabes que desde que me hablaste estas en mi Ser, y cada paso que sea bueno en mí sea Luz para tu caminar, y ALLAH es el que puede, y te repito, no me interesa convencer, pues cada uno ha de encontrarse así mismo por sí mismo, sin que nada te meta nada, sólo que el amor esté a tu lado para cuando la coz duela, puedas gritar en total confianza sin ser juzgada, criticada ni abandonada.

    Bendiciones,reconozco mi ignorancia al respecto, pero sé que ALLAH GUÍA MIS PASOS,

  6. CÓMO DESCRIBE KABIR EL SIMRAN

    He dado un resumen de todo el tema que trata del Simran. No estará fuera de lugar mencionarles las palabras de los diferentes Santos sobre este tema. Ahora les mencionaré lo que decía el Santo Kabir : “Reconfortante es el Nombre de Dios. Cura todas las enfermedades, y además el recuerdo del Nombre de Dios conduce hacia Él.” Kabir dice también: “En medio de amor elevado, en medio del rico y del pobre,
    grande es quien reza y más grande aún
    es quien lo hace sin motivo.” La riqueza y el poder mal adquiridos
    difícilmente forman al ser humano. Tanto la riqueza como la pobreza son transitorias. El que hace Simran está muy por encima de toda la humanidad y es mucho más bendecido que todo el resto. La mayoría de la gente ansía cosas mundanas. Algunos están deseosos
    de tener hijos, otros ansían riqueza y aún otros van tras nombre y fama. El Padre bondadoso, naturalmente, les concede a todos lo que le piden en sus oraciones; pero por otra parte, una persona que hace Simran no pide nada, sino que busca a Dios por Dios mismo y por consiguiente es la máxima gloria para él. En una ocasión, Akbar, el gran emperador mongol, yendo a caballo perdió el camino y sintió sed. Le pidió agua a un campesino que estaba cerca de un pozo. El campesino ató el caballo a un árbol y al emperador le dio comida y agua sin tener idea de quién era. Al rey le complació mucho su hospitalidad y le dijo quién era, pidiéndole que fuera a verlo si algún día tenía necesidad de algo. Después de un tiempo, el campesino tuvo la oportunidad de visitar la ciudad y fue a ver al rey, como éste le había pedido. Al llegar al palacio real se encontró con que el rey estaba ocupado orando y al final de su oración pidió a Dios por la paz y prosperidad de su reino. Al escuchar esto, el campesino se sintió humillado por haber venido a pedir a un
    limosnero, pues él también podía pedir directamente al Supremo, quien escucha por igual las oraciones de los ricos y los pobres.
    Gurú Nanak ha dicho: “¿Por qué hemos de pedir a Dios cosas del mundo?” Todos aquellos que amen al cuerpo y lo concerniente a él, van camino a l infierno, pero quien haga Simran sin motivo , es verdaderamente grandioso. Nosotros generalmente pedimos por el cumplimiento de nuestros deseos y anhelos. Mientras que un hombre o una mujer estén llenos de estos deseos, el cuerpo humano, lejos de ser un templo de Dios, es una morada de Satanás, así, Kabir
    dice que Dios ama a quienes aman sólo a Dios, no por otra cosa sino por amor a Dios. Esto mismo se encuentra en las escrituras de los Sikhs:
    “¿Qué debo pedir? No hay nada perdurable en todo el mundo. Yo veo que el mundo entero se está consumiendo.” Kabir dice:

    “En el dolor oramos a Dios, en el placer nos olvidamos de Él. Si pudiéramos orar durante el placer, los sufrimientos no vendrían.”

    Nosotros sólo recordamos a Dios cuando estamos agobiados por todos lados. Es la aflicción y no la abundancia lo que nos vuelve
    hacia Dios. Si no nos olvidáramos de Él en la prosperidad, nunca nos llegaría la adversidad. Los tiempos difíciles sólo vienen como
    resultado de pecados cometidos al olvidar al Señor. El Simran o el constante recuerdo de Dios es un tónico para el alma. Hace que la
    fuerza de voluntad se fortalezca de día en día. Por severas que sean las dificultades y pruebas, ya no puede n intimidarle a uno. Con semblante sonriente pasa por las tormentas del destino sin ser dañado. El Simran es la panacea para todos los males del mundo. Es un remedio potente y hace milagros para quitar las preocupaciones cuando todos los
    esfuerzos humanos fallan. Una persona de Simran (que ha hecho de la repetición mental del Simran una devoción en su corazón), nunca tiene preocupaciones o ansiedad alguna. Para que el Simran sea muy efectivo, tiene que ser constante e incesante. En una ocasión, Moisés, el profeta de los Hebreos, sintió que él era la más devota de las criaturas
    de Dios. Con una actitud mental egoísta, le preguntó a Dios si había en el mundo un devoto más grande que él. El Dios Supremo
    le dijo a Moisés que entre sus devotos estaban incluidos muchos pájaros y animales aparte de los seres humanos. Señalando a un pájaro
    solitario en la selva, Dios le dijo a Moisés que se acercara a ese pájaro si quería conocer las profundidades de la devoción. Como Moisés
    no conocía el lenguaje de las aves, Dios le dotó con ese entendimiento para que pudiera tener una plática con el pájaro. Moisés
    se aproximó al pájaro y le preguntó cómo estaba. El ave le contestó que, ocupada como estaba en el recuerdo constante (Simran), no
    podía permitirse ningún tiempo para una conversación inútil, salvo por amor al Bienamado que le había enviado a Moisés. Después le preguntó el profeta al pájaro si tenía algún problema en el que pudiera
    prestarle ayuda. El pájaro le contestó que no tenía ningún problema, pero que si quería el profeta hacerle un favor, le pedía que le trajera
    más cerca el manantial de agua que brotaba a cierta distancia , ya que el volar hasta él para calmar su sed interfería con su Simran. Este
    incidente rebajó el orgullo de Moisés. Gurú Nanak también habla de este modo: Si yo te olvido, oh Dios, aunque sea
    por una fracción de minuto, representa esto para mí más de cincuenta años. Dice también: “Sólo está vivo aquél que está en constante recuerdo de Dios; todos los demás es como si estuvieran muertos.”
    El Simran tiene que hacerse a toda costa. El constante recuerdo de Dios vivifica al devoto. Gurú Nanak d ice: “Si te recuerdo, yo vivo.
    Cuando te olvido , para mí es como la muerte.” Hay muchos recursos para desarrollar la concentración. Algunos permanecen de pie
    durante horas y horas. Otros mantienen sus brazos alzados. Algunos se ocupan de ejercicios respiratorios como el pranayama y otros
    duermen sobre clavos o se sientan bajo el ardiente sol con cuatro fuegos encendidos a su alrededor (es decir, Panch Agni Tap o la austeridad de los cinco fuegos). Pero todos estos métodos son artificiales. El Simran, o sea la remembranza de Dios, es el único método
    natural y el más fácil de seguir y desarrollar. Puede ser practicado con igual facilidad tanto por los jóvenes como por los ancianos, en el hogar de uno, entre amistades y familiares y en el trabajo.
    Kabir sigue diciendo: “Olvidados de la oración en el placer, oramos únicamente en el sufrimiento.” Simran, El Dulce Recuerdo de Dios

    Y dice Kabir: tales oraciones son vanas. Ya que sólo recordamos al Señor cuando estamos en dificultades y no nos preocupamos nunca por Él cuando estamos en la opulencia, el Santo Kabir dice que Dios tampoco escucha aquellas oraciones egoístas
    que murmuramos en vano perturbados por una enfermedad o cuando estamos involucrados en un pleito judicial, etc. La oración debe ser incesante, desbordante, como lo son las pasiones de un amante
    quien no olvida su amor ni por el instante de un parpadeo. Cuando un hombre se enamora de una mujer, lleva la imagen de ella en su
    mente todo el tiempo, ya sea que esté dormido o despierto, sentado o de pie.

    “ Si uno pudiera llevar consigo el amor de Dios de esta manera, ello sería verdaderamente grandioso. ”Kabir sigue explicando cómo se debe llevar a cabo el dulce recuerdo de Dios. Da otro ejemplo del mismo tipo diciendo: “Atiendan a la oración al igual que las doncellas del pueblo, quienes caminan con la atención siempre fija en los cántaros que llevan sobre sus cabezas.” La rutina diaria de la vida, dice Kabir, no interfiere con el Simran. Las doncellas del pueblo, cuando van por agua, llevan cántaros de agua uno sobre otro encima de la cabeza , y a pesar de que no ven el camino, siguen bromeando y hablando entre sí, mientras los cántaros permanecen firmes sobre sus cabezas, pues su atención está constantemente fija en ellos. De manera similar, no debemos olvidar el Simran aún en medio de la actividad y el bullicio de la vida y de las obligaciones mundanas. Kabir vuelve a decir: “Atiendan a la oración como las vacas lo hacen con sus becerros, que a pesar de que
    estén pastando en la pradera nunca olvidan a sus pequeños.”
    Cuando un pastor lleva a las vacas a pastar, ellas no se olvidan de sus crías que han dejado en el corral. Todo el tiempo que duran pastando en el campo mantienen su atención fija en sus becerros. De esta manera, mientras estamos ocupados en asuntos mundanos, no deberíamos olvidar nuestra meta y nuestro objetivo en la vida, es decir: la realización de nuestra alma en Dios. Kabir da otro ejemplo para explicar y dejar claro el hecho de que debemos estar recordando a l Señor: “Atiende a tus oraciones igual que los avaros lo hacen con la riqueza, con la mente fija siempre en el dinero deshonestamente
    acumulado .” Un pobre junta su dinero mendigando
    monedas y las cuenta día y noche. Dormido o despierto, él sueña todo el tiempo con su pequeño tesoro. Nosotros también, igual
    que un pobre, debemos llevar siempre una cuenta del Simran que hacemos y debemos tratar de acumular poco a poco la riqueza
    del Verbo (Naam) sin olvidarlo ni un momento. Kabir ha dado muchos ejemplos para que podamos comprender el valor real del
    verdadero Simran que produce fruto. “Ama la oración como el venado ama al sonido de la trompeta, el cual arriesga su vida y su libertad por la dulce música.” Un venado de pies ligeros, al que no se
    puede capturar por ningún otro medio, es atrapado por los cazadores fácilmente con el sonido de la trompeta. El venado se enamora
    tanto del sonido que se siente irresistiblemente atraído hacia él, y desvalido coloca su cabeza sobre el instrumento musical. De la
    misma manera, cuando la mente siempre inquieta escucha la Corriente del Sonido Interno (Nad), queda encantada, aquietada y se
    queda inmóvil. El alma, cuando queda liberada de los tentáculos o garras de la mente, es capaz de remontarse fácilmente a regiones más elevadas. Él da otro ejemplo: “Ama la oración como la polilla ama la luz.
    En su llama se quema, nunca trata de esquivarla.” La luz es la vida misma de la polilla. La ama con tanta pasión, que no titubea en quemarse hasta morir en lugar de evitarla. Kabir Sahib dice por tanto, que debemos amar a l Simran como al mismísimo aliento de nuestra vida; ya sean ricos o pobres; estando sanos o enfermos; despiertos o dormidos; y como una polilla, debemos estar siempre listos a sacrificar nuestro propio ser en devoción a nuestro ideal. Vuelve a decir Kabir:
    “Abandónate en el dulce recuerdo, como el insecto que se hace bhirangi, quien por deleite se pierde a sí mismo para surgir como el nuevo bhirangi.” El bhirangi (un insecto), después de casi matar a un insecto keet, lo revive dedicándole su poderosa atención: lo mira fija y concentradamente. El insecto keet, cuando encantado vuelve a la vida, ya no es un keet, sino que se ha convertido en un bhirangi.
    De la misma forma, nos dice Kabir que quien hace Simran y se mantiene firmemente injertado en él, tendrá un nuevo nacimiento y una vida totalmente distinta a la antigua vida sensual que ha estado viviendo hasta entonces. Este es el “segundo nacimiento” del cual hablan todos los Santos. Cristo dice: “A menos que pierdas esta vida,
    no podrás tener vida eterna. ” “ A menos que un hombre nazca de agua (primer nacimiento) y de espíritu (segundo nacimiento), no puede entrar en el Reino de Dios.” “El primer nacimiento fue de semilla corruptible y el segundo será de semilla incorruptible.” A esto se le puede llamar “Nacer en Cristo” y cuando efectivamente suceda, uno dirá igual que San Pablo: “No soy yo, sino Cristo
    quien habla a través de mí.” El principio de vida injertada actúa
    por igual en las plantas y en el ser humano, y está acorde con las leyes de la naturaleza. Hazrat Baziad Bustanvi, un hombre de extrema piedad y devoción, en una ocasión miró dentro de sí y no encontró nada excepto a Dios. En un estado de divina saturación exclamó: “¡Yo soy Dios!” Sus discípulos, no acostumbrados a escuchar de él tales palabras,
    aparente mente sacrílegas, se asombraron preguntándose qué podría haberle pasado a su Maestro (Pir). Después de algún tiempo, cuando el Maestro descendió del estado de súper conciencia , le preguntaron por qué había exclama do que era Dios, lo cual era contrario a las instrucciones que acostumbraba darles (que Dios no podía
    entrar en un cuerpo humano). El Maestro dijo que la expresión de “¡Yo oy Dios !,” no había sido proferida por él, sino por algún
    otro (según la Ley del Corán, él podía haber sido conde nado por hereje al decir esas palabras blasfemas). Después de un tiempo le sobrevino de nuevo a Hazrat un acceso de saturación de Dios y empezó a exclamar: “¡Yo soy Dios!” Esta vez, algunos de los discípulos se lanzaron
    sobre su Maestro con palos, lanzas y espadas. En el escrito Maulana Masnavi, hecho por Maulana Rumi (la narración poética original
    de este tema), se dice que a todo aquél que dirigió un golpe a la cabeza, manos o piernas del Maestro, le fueron mutila das las suyas;
    mientras tanto, el Maestro, en una especie de trance, seguía exclamando : “¡ Yo soy Dios !” Los discípulos estaban asombrados y preguntaron al Maestro sobre el significado del incidente. Con una sonrisa informó que aquél que ha fusionado su pequeña entidad (alma) con la entidad más grande (la Súper Alma, Dios), se vuelve uno con Dios y nadie podrá golpearlo o dañarlo. En forma semejante se menciona en un libro sagrado de los Hindúes (Ghat Ramayan), que Tulsi Sahib de Hathras (un hombre de gran devoción), mientras visitaba a Baji Rao Hulkar, caudillo Maharatta de Stara, dijo una vez:

    “La gente sólo ve mi indumentaria física (cuerpo), pero en realidad vivo fuera de ella.” Nuestro propio Maestro, Hazur Baba Sawan Singh Ji, estaba de gira una vez en la ciudad de Gujranwala, en el Punjab, cuando
    algunos oponentes surgieron con la idea de pelear. El Maestro estaba dentro de la casa. Se levantó estando en un estado de saturación divina y dijo: “¡Mírenme!, ¿quién soy?” Y se hizo un silencio total. Esta es la experiencia general de aquellos que en algunas ocasiones llegan a estar saturados de Dios. Estas afirmaciones sacan a relucir el verdadero significado del Simran. El Santo Kabir da tantos ejemplos. Él dice:

    “Ama la oración como el pez ama al agua, el cual prefiere la muerte antes que ser separado de su elemento.” El agua es el elemento vital del pez, sin el cual no puede vivir. Preferiría morir antes que vivir sin ella siquiera un sólo momento. De manera similar, el Simran es el elemento
    vital en el cual vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. A menos que comprendamos esta verdad fundamental mediante la
    práctica real, no podremos tener paz. Él sigue explicando:
    “Oremos con todo nuestro corazón en el silencio del alma;
    cerremos el mundo externo para descubrir la Verdad internamente.”
    El Simran tiene que hacerse con la lengua del pensamiento y no hablado. Es un proceso mental interno completamente,
    que se debe practicar sólo después de haber cerrado los orificios de salida de las facultades que nos conectan con el exterior.
    El tesoro del Simran debe mantenerse oculto para la gente. Es la riqueza más preciosa, cuyo valor la gente mundana difícilmente
    puede comprender. La realidad alborea únicamente cuando ustedes atraviesan el velo que está detrás de los ojos. Cristo también
    dice a este respecto: “Busca y encontrarás.
    Toca y se te abrirá.” Refiriéndose al proceso de l Simran externo
    que generalmente hacemos, Kabir dice: “Al pasar las cuentas de un rosario nos complacemos a nosotros mismos y sin embargo nunca ganamos; pero si hiciéramos una cuenta de la mente, una Luz interna alborearía nuevamente.”

    El pasar las cuentas del rosario nos proporciona una satisfacción mental, pero no conduce a nada. Si ustedes le dieran vueltas a las cuentas de la mente, serían testigos de la Luz de Dios que está dentro de uno. Kabir
    dice que difícilmente se llega a necesitar de rosarios con cuentas, pues mientras las manos están ocupadas en pasar las cuentas, la mente
    está fija en las cuentas externas, en lo mundano, y esto la imposibilita para que pueda retirarse hacia el interior, y si eso no se
    logra, no hay ganancia alguna. Por el contrario, una vez que la mente se absorbe en el Simran (en la concentración mental), la cortina
    de hierro se abrirá de par en par (como al decir: “¡Ábrete Sésamo!,” u otras palabras mágicas). Él dice:

    “Incontables siglos han transcurrido pasando las cuentas del rosario y aún así nuestras mentes no han cambiado; por lo tanto, abandonen las cuentas de madera y adopten las de la mente.” Es por esto que Kabir dice:

    “Desperdiciamos toda nuestra vida en el desempeño de obras meritorias externas, pero el alma no encuentra la entrada al Reino de Dios. El velo interno no se abre y el alma permanece afuera. Debemos pues
    usar la cuenta de la mente y ésta actuará como un botón que se presiona para dar acceso al alma a las regiones espirituales. ”
    Kabir explica además: “Continuamente fluyen las sublimes melodías sinfónicas: Divinas en su nacimiento, ellas subyugan a la mente.”
    Al concentrarnos, se siente un adormecimiento gradual que sube de las manos y de los pies y que se extiende por todo el resto
    del cuerpo, hasta que las corrientes sensorias quedan enfocadas en el entro del alma: detrás de las cejas (de donde proceden en estado despierto o consciente). La energía concentrada es entonces dirigida hacia el velo que está detrás de los ojos, el cual se desgarra descubriendo una brillante vista. El sol o la luna aparecen según el nivel, al mismo tiempo que una melodiosa Corriente de Sonido
    emerge del Más Allá. Estos incesantes acordes de música siguen sonando por sí solos. Cuando se ha alcanzado este estado, al aspirante
    ya no le queda nada por hacer excepto absorberse en ellos. Kabir continúa diciendo:

    “El verdadero rosario está en la mente, todo lo demás es engaño y ostentación mundana. ¡Ay! el rosario de la rueda persa solamente saca agua.” Para que el Simran sea efectivo, se debe caracterizar por el amor, el afecto y la devoción. Si el rosario por sí solo pudiera conducir
    hacia Dios, entonces el rosario grande de la rueda persa podría también hacer lo mismo. Pero nuestra experiencia diaria muestra que no pueden lograr tal cosa. (Los rosarios de la rueda persa son las cuerdas a las que están atadas cubetas, y éstas solamente sacan agua y nada más).
    De manera similar, los chinos han inventado lo que se llama “Rueda de la Oración.” Una vez que se pone en movimiento, da alrededor de mil vueltas. Ellos escriben un mantra o himno sagrado en un pedazo de
    papel y lo colocan en la rueda, la cual ponen en movimiento y se sienten satisfechos de haber repetido el nombre sagrado mil veces,
    pero esto es en vano. El Simran que se hace al estilo de un loro, repitiendo un mantra mil veces en esta forma, no puede producir fruto
    alguno. Entre los hindúes ortodoxo s existe la práctica de escribir el nombre “Ram, Ram,” o sea la Palabra de Dios en papel miles de
    veces todos los días. Después de un tiempo recortan cada palabra “ Ram” y la colocan en una bolita de masa de harina y arrojan dichas
    bolitas a las corrientes de un río y creen así haber obtenido mérito religioso. Esto sólo trae un pequeño recuerdo de Ram. Si uno
    les dijera que el verdadero Ram está adentro de ellos, no lo creerían. De manera que ni encuentran a Dios (Ram) ni reciben algo substancial.
    De igual manera, en Purbias (una secta ortodoxa que da gran importancia a los rituales externos y trata de ejecutarlos con fe
    religiosa) generalmente toman un baño temprano por la mañana en alguna corriente de 0agua como un acto de mérito religioso. En
    una ocasión, unos cuantos Purbias fueron a Kabul, en Afganistán (región montañosa en el noreste de la India), en donde el clima por
    lo general es muy frío. Aquí uno de ellos se fue a bañar al río Kabul, pero habiendo encontrado el agua helada pensó en qué forma podría eludir la rigurosa prueba y aún dejar satisfechos sus escrúpulos. Tomó una piedrita y la lanzó a la corriente diciendo: “¡Oh , piedrita, tu baño será también el mío!” Después de haber dicho esto, dio la vuelta y en el camino encontró a otro Purbia que iba al río para hacer sus abluciones (baño ceremonial) matinales. Este último le preguntó si se había bañado en ese clima tan frío, y el primero le contó acerca de cómo había tomado en sustitución el baño de la piedrita; entonces el otro individuo lo abrazó diciendo: “¡Tu baño es también mi baño!” Esto es igual al ciego que guía a otro ciego y ambos caen en la zanja al ejecutar actos ciegamente.

    Kabir también se refiere al rosario diciendo: “Has desperdiciado mucho tiempo con el rosario de madera; ahora toma el rosario
    mental que no tiene nudo al final.” “Oh Kabir, rezar el rosario de cuentas de madera es una tarea muy laboriosa, pero el continuo rosario mental, como es el de las cuentas del aliento (entrando y
    saliendo), es un fenómeno natural. Prosigue incesante sin esfuerzo alguno.” En el rosario hay una cuenta principal. Cuando se completa una vuelta hay que invertirlo para que el efecto no se neutralice,
    porque las cuentas tienen que pasar se en una sola dirección. Así pues, Kabir nos aconseja que debemos adoptar el rosario natural del
    aliento, el cual por ser interminable en su continuidad, no tiene nudos y no necesita que se le invierta. Además dice: “En continua revolución infructuosa, el rosario exclamó: ¿Por qué me das vueltas y más vueltas? Da vueltas al rosario mental si quieres la guía de un Maestro. Repasar las cuentas y contar las vueltas con los dedos son actos sin ningún mérito, que se ejecutan con la mente errante. ¿Cómo se
    puede encontrar a Dios con una mente insensata?” Kabir dice:
    “Cuando uno hace todas estas abluciones (ejercicios purificatorios), como el pasar las cuentas del rosario, etc., la mente
    de uno no está quieta, después de todo, ¿qué hay de bueno en hacer todo esto? Mientras pasas las cuentas y registras con los dedos el
    número de vueltas que ha dado el rosario, la mente como un potro sin freno anda vagando. Por consiguiente, todos estos actos son
    inútiles. Uno puede encontrar a Dios sólo a través de un Maestro Viviente, cuando de acuerdo a sus instrucciones uno aprende a frenar la mente y a conducirla hacia el lado correcto (es decir, hacia el interior y hacia arriba, en vez de mirar las cosas del exterior e ir hacia abajo).”
    La práctica de la concentración y el enfocar la mente sólo puede ser logrado a través del Simran, como es recomendado por una Alma Maestra y no por algún otro medio. Además, Kabir Sahib enfatiza: “En vano es el rosario que no desata el nudo de la mente. Un verdadero cielo yace únicamente a los pies del Maestro. No
    se necesitan exhibiciones externas, pues debe hacerse internamente. ¿Por qué perder el tiempo en cosas mundanas? Ahora estoy
    internamente ocupado en mi Señor.” El Simran, como se dijo arriba, es todo un proceso mental o interno y como tal, un rosario o cualquier otra clase de ayuda no puede servir de nada. Por medio de la
    concentración a los pies benditos del Maestro, por me dio de fe implícita en Sus instrucciones y al llevarlas a la práctica, podemos
    lograr un estado de perfecta bienaventuranza. No hay atajo o camino cortó sino el de l Simran como lo ordena el Maestro. La Biblia también dice: “Sean ustedes los hacedores del Verbo y no solamente los oyentes, y entrarán en el nuevo Jerusalén .”

  7. Muhyi-d-din Ibn ‘Arabî:DE LA SABIDURÍA DE LA INSPIRACIÓN DIVINA (al-hikmat an-nafathiyah) EN EL VERBO DE SETH (1)

    Sabe que los dones y los favores [de Dios] (2), que se prodigan en este mundo por la mediación de las criaturas o sin ella, se distinguen, para los hombres de gusto espiritual (adh-dhawq), en dones esenciales [como el Conocimiento inmediato] y en dones que dependen de los Nombres divinos [es decir, de los aspectos divinos tales como la Belleza, la Bondad, la Vida, etc.]. Por otra parte, difieren según sean recibidos tras una petición determinada o correspondan, por el contrario, a peticiones no determinadas, o aún que sean recibidos sin petición alguna, y ello independientemente de su distinción en dones esenciales y en dones conformes a los Nombres divinos. Hay petición determinada si alguien dice: «Oh, Señor, entrégame tal o cual cosa», y el demandante no aspira sino a esta cosa. Una petición no determinada, en cambio, es la de un hombre que ora: «Oh, Señor, dame lo que sea mi bien, en todas las partes, sutiles y corporales, de mi ser», sin que por ello aspire a ninguna cosa particular.

    En cuanto a quienes piden, se dividen en dos grupos: unos obedecen al impulso natural de apresurar la obtención [de algo deseado] -pues «el hombre fue creado impaciente» (3)- y los otros piden porque saben que hay junto a Dios cosas que, según la Presciencia divina, no pueden ser conseguidas sino en virtud de una petición; se dicen entonces: «Quizá lo que suplico a Dios sea de esta especie». Su petición da cuenta, de una manera global, de los posibles modos del Orden divino; no saben lo que implica la Ciencia divina, ni lo que resulta de su predisposición (isti’dâd) a recibir; pues una de las cosas más difíciles de conocer es la predisposición de un ser en cada instante singular [de su vida]; por otra parte, si no estuviera predispuesto a tal petición, no la haría. En cuanto a los contemplativos que no conocen su predisposición, la reconocen, no obstante, en el mejor de los casos, en el mismo instante en que la viven; pues por su estado de presencia (hudûr) [con Dios] saben lo que Dios les da al instante, y saben también que no lo reciben sino en razón de su predisposición. A su vez, se dividen en dos categorías: unos conocen su predisposición por lo que han recibido; los otros saben lo que recibirán en razón de su predisposición; y es este último conocimiento el que es más perfecto en el interior de este grupo.

    Forma parte de esta categoría aquel que pide, no para acelerar la obtención de un don, ni para dar cuenta de los modos posibles [del favor divino], sino para conformarse al orden divino, expresado en la sentencia: «Pedid y os responderé». Se trata del adorador (al-‘abd) por excelencia; cuando pide, su deseo no se une a la cosa pedida, sea o no determinada, pues no aspira sino a la conformidad al orden de su Señor. Cuando su estado espiritual exige el abandono y la tranquilidad, se queda en silencio; así, Job y otros más fueron probados y no pidieron a Dios que les aliviara en su prueba, hasta que su estado espiritual exigió, en un momento dado, que pidiesen que ésta les fuera apartada; entonces pidieron, y Dios les alivió.

    Que la concesión de una súplica sea inmediata o sea diferida depende de su medida (qadr), predestinada por Dios; si la petición se hace en el momento predestinado de la respuesta, ésta es inmediata, y si está prevista para un tiempo posterior, sea en este mundo, sea en el más allá, la respuesta será postergada; entiendo por ello el otorgamiento efectivo del ruego, y no la respuesta divina [que es siempre inmediata]: «Yo estoy presente»; ¡compréndeme bien!

    En cuanto a la segunda categoría de los dones, aquellos de los que decimos que son recibidos sin pedirlos, debemos precisar que entendemos por petición la oración enunciada en palabras; pues, en principio, siempre debe haber petición, ya sea articulada, ya consista en un estado espiritual (hâl), o simplemente resulte de la predisposición [íntima] del ser. Del mismo modo, alabar a Dios significa, rigurosamente, pronunciar una alabanza a Su respecto; pero, en sentido espiritual, esta alabanza está necesariamente determinada por un estado espiritual, puesto que lo que te incita a alabar a Dios es [el asentimiento] de un Nombre divino, que expresa una actividad de Dios o un aspecto de Su trascendencia. En cuanto a su predisposición, el ser individual no es consciente de ella; lo que él siente es su estado (al-hâl), pues conoce aquello que le incita [a la alabanza o a la petición]; la predisposición es lo que más oculto permanece.

    Lo que impide a algunos pedir es la constatación de que Dios ha decidido su destino desde la eternidad; ellos han preparado su morada [es decir, su alma] para acoger lo que descenderá de Él, y se han despojado de su ego (an-nafs) y de su existencia individual. Entre éstos, hay quien sabe que la Ciencia que Dios tiene de él, en cada uno de sus estados, se identifica con lo que es él mismo en su estado de inmutabilidad [principial] antes de su manifestación; y sabe que Dios no le dará nada que no derive de esta esencia (al-‘ayn), que es él mismo en su estado de permanencia principial. Sabe entonces de dónde proviene el Conocimiento divino con respecto a él. Ninguna de las categorías de los conocedores de Dios es superior a la de los hombres que realizan así el misterio de la predisposición. A su vez, se dividen en dos grupos: hay quien conoce esto de una manera global, y otros de una manera distintiva; los segundos ocupan un rango superior, pues quien posee un conocimiento distintivo de aquello de que se trata reconoce lo que el Conocimiento divino implica a su respecto, bien sea que Dios le revele lo que, en materia de conocimiento, depende de su propia esencia (‘aynuh), bien sea que Él le desvele directamente su esencia inmutable (al-‘ayn ath-thâbitah) y el despliegue sin fin de los estados que de ella se derivan. Es este último conocedor el que ocupa el rango más elevado, pues en su conocimiento de sí mismo adopta el punto de vista divino, siendo el objeto de su conocimiento el mismo [que el objeto del Conocimiento divino]. No obstante, cuando se considera esta identificación [del conocimiento del contemplativo con el Conocimiento divino] desde el aspecto individual, ésta se presenta como una ayuda divina predestinada a este individuo en virtud de un cierto contenido de su esencia inmutable, contenido que este ser reconocerá cuando Dios se lo haga ver; pues, cuando Dios le muestre los contenidos de su esencia inmutable, que recibe directamente al Ser (4), evidentemente ello supera las facultades de la criatura como tal; pues es incapaz de apropiarse el Conocimiento divino que se aplica a estos arquetipos (al-a’yân ath-thâbitah) en su estado de no-existencia (‘udum), no siendo estos arquetipos sino puras relaciones esenciales (nisab dhâtiyah) sin forma propia. Es bajo este aspecto [es decir, en razón de la inconmensurabilidad del Conocimiento divino y del conocimiento individual] que podemos decir de esta identificación [con el Conocimiento divino] que representa un auxilio divino predestinado a tal individuo.

    Es también bajo este aspecto que debe comprenderse la sentencia divina: «[os probaremos] hasta saber…» (5), [como si Dios no supiera de antemano lo que harán las criaturas] lo que constituye una expresión rigurosamente adecuada, contrariamente a lo que piensan quienes no beben de esta fuente; pues la trascendencia de Dios se afirma perfectamente por el hecho de que el Conocimiento parece temporal por su relación [con algo temporal, al igual que se revela eterno en su conexión con un objeto eterno]. Es éste el aspecto más universal que un teólogo puede concebir lógicamente en tal materia, a menos que considere a la Ciencia divina como distinta de la Esencia, y atribuya relatividad a la Ciencia en tanto que difiere de la Esencia. Por [esta última perspectiva], se distingue además del verdadero conocedor de Dios, dotado de intuición (kashf) y realizador del Ser (al-wujûd).

    Pero retomemos la distinción de los dones [divinos] en dones esenciales y dones conformes a los Nombres. En cuanto a los favores y dones esenciales, no son prodigados sino en virtud de una revelación (o irradiación: tajallî) divina; ahora bien, la Esencia no se revela más que bajo la «forma» de la predisposición del individuo que recibe esta revelación; y jamás se produce otra cosa. Desde entonces, el sujeto que recibe la revelación esencial no verá sino su propia «forma» en el espejo de Dios; no verá a Dios -es imposible que Le vea-, aunque sabe que no ve su propia «forma» más que en virtud del ese espejo divino. Esto es análogo a lo que ocurre con un espejo corporal; contemplando las formas, tú no ves el espejo, aunque sepas que no ves estas formas -o tu propia forma- sino en virtud del espejo (6). Este fenómeno lo ha manifestado Dios como símbolo particularmente apropiado a Su revelación esencial, para que aquel a quien Él se revele sepa que no Le ve; no existe símbolo más directo y más conforme a la contemplación y a la revelación de la que tratamos (7). Intenta pues ver el cuerpo del espejo mirando la forma que en él se refleja; jamás lo verás al mismo tiempo. Esto es tan cierto que algunos, observando esta ley de las cosas reflejadas en los espejos [corporales o espirituales], han pretendido que la forma reflejada se interpone entre la vista del que contempla y el propio espejo; esto es lo más alto que han logrado en el dominio del conocimiento espiritual; pero, en realidad, la cosa es tal como acabamos de decir, [a saber, que la forma reflejada no oculta esencialmente al espejo, sino que éste la manifiesta]. Por lo demás, ya hemos explicado esto en nuestro libro de las Revelaciones de la Meca (al-Futûhât al-Makkiyah). Si supieras esto, sabrías el límite extremo que la criatura como tal puede alcanzar [en su conocimiento «objetivo»]; no aspires pues a más, y no fatigues tu alma tratando de superar este grado, pues no hay allí, en principio y en definitiva, sino pura no-existencia [al ser la Esencia no manifestada].

    Dios es así el Espejo en el que te ves a ti mismo, al igual que tú eres Su espejo en el cual Él contempla sus Nombres (8). Ahora bien, éstos no son nada más que Él mismo, de manera que la realidad se invierte y deviene ambigua. Algunos de nosotros implican en su conocimiento [de Dios] la ignorancia, y citan a este respecto las palabras [del califa Abu Bakr]: «Saber que se es impotente para conocer el Conocimiento es ya un conocimiento». Pero también hay entre nosotros quien conoce [verdaderamente], y no pronuncia estas palabras; su conocimiento no implica una impotencia para conocer, implica lo inexpresable; y es este último quien realiza el conocimiento más perfecto de Dios.

    Ahora bien, este conocimiento no es otorgado sino al Sello de los enviados de Dios (khâtim ar-rusul) (9), y al Sello de los santos (khâtim al-awliyâ) (10); ninguno de los profetas y de los enviados (11) lo extrae de otro sitio sino del tabernáculo (mishkât) (12) del enviado, que es su sello; de forma que los enviados también obtienen este conocimiento, en la medida en que lo hacen del tabernáculo del Sello de los santos, pues la función de enviado de Dios y la de profeta -entiendo la función profética en tanto que implica la promulgación de una ley sagrada- cesan, mientras que la santidad no cesa jamás; por ello, los enviados no reciben este conocimiento, en tanto que también son santos, más que del tabernáculo del Sello de los santos (13). Puesto que así es [para los enviados y los profetas], ¿cómo podría ser de otro modo para los demás santos? Y esto es verdad, aunque el Sello de los santos se adhiera a la ley sagrada dada por el Sello de los profetas; ello no contradice a su rango espiritual, y nada quita a lo que acabamos de decir; pues es posible que sea inferior desde un cierto punto de vista, siendo sin embargo superior desde otro punto de vista. Lo que por ello entendemos se encuentra por lo demás confirmado en la historia de nuestra religión, por la preferencia [debida a una revelación posterior] del juicio de Omar [sobre el del Profeta] en lo que concierne al tratamiento de los prisioneros cuando la batalla de Badr [habiendo querido el Profeta aceptar un rescate por ellos, mientras que Omar aconsejó liberarlos o condenarlos]; al igual, se manifiesta en el episodio relativo a la fertilización de la palmera datilera [cuando el consejo del Profeta fue desatendido, lo que le hizo decir: «Vosotros sois más expertos que yo en los asuntos de vuestro mundo»]. No es necesario que el perfecto supere a los demás en todos los aspectos; pues los hombres espirituales solamente consideran la superioridad desde el aspecto del conocimiento de Dios; en cuanto a las existencias efímeras, su espíritu no se vincula con éste. -¡Realiza entonces lo que acabamos de exponer!

    Cuando el Profeta comparó la función profética con un muro de ladrillos casi terminado, al que no le faltaba sino un solo ladrillo, él mismo se identificó con éste último (14). No vio entonces, como dijo, sino el espacio de un solo ladrillo por ocupar. Ahora bien, el Sello de los santos tendrá una visión análoga; sólo que percibirá, en aquello que el Profeta simbolizó por un muro inacabado, el espacio de dos ladrillos por cubrir; los ladrillos con los que está construido el muro se le aparecerán de oro y plata, y los dos ladrillos que faltan para acabar la construcción serán un ladrillo de oro y otro de plata; y el Sello de los santos se verá a sí mismo corresponder al lugar que deberán ocupar ambos ladrillos para acabar el muro. La razón por la que se ve bajo la forma de dos ladrillos consiste en que él se adhiere exteriormente a la ley dada por el sello de los enviados -lo que corresponde al ladrillo de plata- y extrae interiormente en Dios aquello mismo que, según su forma aparente, se presenta como una adhesión a la ley que le precede; pues necesariamente ve el orden divino (al-amr) tal como es -y es esto lo que corresponde al ladrillo de oro, símbolo de su naturaleza interior-, puesto que el Sello de los santos bebe de la misma fuente de la que bebió el Ángel que inspiró al enviado de Dios (15). -Si comprendes esto a lo que hago alusión, habrás alcanzado la ciencia plenamente eficaz.

    Todo profeta, sin excepción, desde Adam hasta el último, saca entonces [sus luces] del tabernáculo del Sello de los profetas; si la lámpara de este último ha sido formada después que las de los demás, no por ello estaba menos presente por su realidad espiritual, conforme a la sentencia [de Muhammad]: «Yo era profeta cuando Adam todavía estaba entre el agua y el barro». Cualquier otro profeta no devino tal hasta que le fue revelada su función. De igual modo, el Sello de los santos era ya santo «cuando Adam todavía estaba entre el agua y el barro», mientras que los otros santos no se hicieron tales hasta haber realizado las condiciones de la santidad, que son la asimilación de las Cualidades divinas que se desprenden del aspecto de Dios que se expresa en sus Nombres el Santo, el Alabado [al-walî, al-hamîd, designando este último el prototipo de las cualidades positivas de lo creado]. El Sello de los enviados se vincula entonces, desde el punto de vista de su santidad, con el Sello de los santos, de la misma manera que los restantes enviados y profetas se vinculan a él. Pues él es simultáneamente el santo (al-walî), el enviado (ar-rasûl) y el profeta (an-nabî). En cuanto al Sello de los santos, es el santo, el heredero (al-wârith) que abreva en el origen, el que contempla todos los rangos…

    Volvamos ahora a los dones que se desprenden de los Nombres divinos: la misericordia (rahmah) que Dios prodiga a Sus criaturas fluye toda ella de los Nombres divinos; ella es, bien la misericordia pura, como todo lo que es lícito de los alimentos y goces naturales y que no estará mancillado de culpa en el día de la resurrección [conforme a la sentencia coránica: «Responde: ¿quien pues hará ilícita la belleza que Dios manifiesta por Sus servidores y las cosas lícitas de los alimentos?; dí: ellas son para los que creen, en este mundo, y no estarán sujetas a reproche el día de la resurrección»] -y estos dones emanan del nombre ar-rahmân-, bien la misericordia mezclada [con el castigo], como la medicina que es desagradable de ingerir, pero que a continuación alivia la enfermedad. Tales son los dones divinos, pues Dios [en su aspecto personal o cualificado] jamás da sino por mediación de uno de esos guardianes del templo que son Sus Nombres. Así, Dios premia a veces al servidor por medio del nombre El Clemente (ar-rahmân), y entonces el don está libre de toda mezcla, que sería momentáneamente contraria a la naturaleza de quien recibe, o iría contra la intención [del demandante]; a veces, da por mediación del nombre El Vasto (al-wâsi) (16), prodigando Sus dones de una manera global, o bien da por mediación del nombre El Sabio (al-hakîm) (17), refiriéndose entonces a lo que es bueno [para el servidor] en un determinado momento, o por mediación del nombre Aquel que da gratuitamente (al-wahhâb) (18), dando bienes sin que quien los recibe en virtud de este nombre deba compensarlos con acciones de gracia o de mérito; o bien da por el nombre de Aquel que restablece el orden (al-jabbâr), considerando en ello el medio cósmico y aquello de lo que éste carece, o por el nombre El Perdonador (al-ghaffâr) (19), considerando entonces el estado de quien recibirá el perdón: si se encuentra en un estado que merece el castigo, Él le protege, y si se encuentra en un estado que no lo merece, igualmente Él le protege de caer en un estado en el que lo merecería, y es en este sentido que el Servidor [santo] es llamado «salvado» o «protegido» del pecado. El donante es siempre Dios, en el sentido en que es Él el tesorero de todas las posibilidades, y no las produce sino según una medida predestinada y por medio de un Nombre concerniente a tal posibilidad. Así, Él da a toda cosa su constitución propia en virtud de Su nombre El Justo (al-‘adl) (20) y de sus hermanos [como El Árbitro: al-hakam, El que rige: al-wâlî, El Vencedor: al-qahhâr, etc.] (21).

    Aunque los Nombres divinos sean indefinidos en cuanto a su multitud, -pues se les conoce por lo que de ellos se deriva, que es igualmente indefinido- no por ello dejan de ser reductibles a un número definido de «raíces», que son las «madres» de los Nombres divinos o las Presencias [divinas] que integran los Nombres. En verdad, no hay sino una sola y misma Realidad esencial (haqîqah) que asume todas estas relaciones y aspectos designados por los Nombres divinos. Ahora bien, esta Realidad esencial hace que cada uno de estos Nombres que se manifiestan indefinidamente implique una verdad esencial por la que se distingue de los otros Nombres; es esta verdad distintiva, y no lo que en común posee con los demás, lo que constituye la determinación propia del Nombre, al igual que los dones divinos se distinguen unos de otros por su naturaleza personal, aunque deriven todos de una misma fuente -y es por otra parte evidente que ésta no es aquella-; la razón de ello es precisamente la propia distinción de los Nombres divinos. A causa de su infinidad, no hay absolutamente nada en la Presencia divina que se repita, y ésta es una verdad fundamental.

    Tal es la ciencia de Seth, ¡sobre él la paz!. Su espíritu la comunica a todo espíritu que hable, a excepción no obstante del espíritu del Sello, que recibe esta ciencia directamente de Dios y no por medio de un espíritu cualquiera; más aún, es del propio espíritu del Sello que este conocimiento afluye a todo espíritu, aunque no sea consciente de ello mientras subsista en una forma corporal. En su realidad esencial y en su función puramente espiritual, conoce pues directamente todo lo que ignora por su constitución corporal. Es entonces a la vez el conocedor y el ignorante, y se le pueden atribuir cualidades aparentemente contrarias, del mismo modo que su principio [divino], que es su propia esencia (‘aynuh), es a la vez terrible y generoso, el Primero y el Último (22). Conoce entonces y al mismo tiempo no conoce, percibe y no percibe, contempla y, sin embargo, no contempla.

    Es en virtud de esta ciencia que Seth recibió su nombre, que significa «el regalo», es decir, el regalo de Dios, pues él posee la clave del don divino según todos sus diferentes modos y bajo todos sus aspectos. Ello es así porque Dios hizo de Seth un regalo para Adam; fue el primer regalo gratuito que Dios hizo [es decir, el primer regalo que no exigía, por parte de quien lo recibe, una compensación cualquiera], y es del propio Adam que vino, pues el hijo es la realidad secreta de su generador; es de él de quien proviene, y es a él a quien retorna, no le corresponde entonces como algo extraño a sí mismo. Es lo que comprenderá aquel que vea las cosas desde el punto de vista divino. Por otra parte, todo don, en el universo entero, se manifiesta según esta ley: nadie recibe nada que no provenga de sí mismo, sea cual pueda ser la variación imprevista de las formas. Pero pocos saben esto, solamente algunos iniciados conocen esta ley espiritual. Si te encuentras con alguien que la conozca, puedes poner tu confianza en él, pues un hombre semejante es la quintaesencia pura y el elegido entre los elegidos de los hombres espirituales.

    Cada vez que un intuitivo contempla una forma que le comunica un nuevo conocimiento que anteriormente no había podido asimilar, esta forma será una expresión de su propia esencia (‘ayn), y no nada extraño a él. Es del árbol de su propia alma que recoge el fruto de su cultura, del mismo modo que su imagen reflejada en una superficie pulida no es otra cosa que él, aunque el lugar de la reflexión -o la Presencia divina- que le devuelve su propia forma provoque inversiones según la Verdad esencial inherente a tal Presencia [divina] (23). Es así que, en el caso de un espejo concreto, ocurre que refleja las cosas según sus verdaderas proporciones, lo grande como lo grande, lo pequeño como lo pequeño, lo alargado como lo alargado, y el movimiento en movimiento, pero también [según su constitución o según la perspectiva] puede invertir las proporciones; del mismo modo, es posible que un espejo refleje las cosas sin la inversión habitual, mostrando el lado derecho del que se contempla como su lado derecho, mientras que en general el lado derecho de la imagen reflejada se encuentra frente al lado izquierdo de quien se mira en el espejo; puede haber entonces excepciones a la regla, como en el caso en que las proporciones se invierten; y todo esto se aplica igualmente a los diversos modos de la Presencia [divina] en la cual tiene lugar la revelación [de la «forma» esencial del que contempla], y a la que hemos comparado con el espejo.

    Aquel que conoce su predisposición conoce, por ello mismo, lo que recibirá. Por el contrario, aquel que conoce lo que recibe no conoce necesariamente su predisposición, a menos que la conozca tras haber recibido, aunque no sea sino de una manera global.

    Algunos pensadores intelectualmente débiles, partiendo del dogma de que Dios hace lo que Él quiere, han declarado admisible que Dios actúe contrariamente a los principios y contrariamente a lo que es la realidad (al-amr) en sí misma [es decir, en su estado principial, como si la manifestación de Dios no procediera de posibilidades eternamente presentes en el Ser divino y en el Intelecto universal]. Por ello, han llegado a negar la posibilidad como tal y a no aceptar [como categorías lógicas y ontológicas] más que la necesidad absoluta [a saber, la de la «existencia» de Dios mismo] y la necesidad por lo otro [es decir, la necesidad relativa]. Pero el sabio admite la posibilidad, de la cual conoce el rango ontológico; evidentemente, la posibilidad [como tal] no es lo posible [en el sentido de lo que podría existir o no existir], y no podría serlo, puesto que es esencialmente necesaria en razón de un [principio] distinto de ella. Pero, en definitiva, ¿de dónde proviene entonces esta distinción entre ella [la posibilidad] y su principio que la hace necesaria [y del cual ella constituye precisamente una posibilidad de manifestación]? Nadie conoce esta distinción salvo los conocedores de Dios.

    Es sobre las huellas de Seth que se manifestará el último nacido del género humano; heredará los misterios de Seth; no habrá otro ser engendrado tras él, de forma que será el sello de los engendrados [al igual que Seth fue el primer santo]. Con él nacerá su hermana; ella aparecerá antes que él [pues la primera mujer fue manifestada después que el primer hombre]; y él la seguirá, con su cabeza entre los pies de su hermana. Su lugar de nacimiento será China [el país más alejado hacia el oriente]; y hablará la lengua de su país natal. En esos días, la esterilidad se extenderá entre las mujeres y los hombres, de modo que habrá mucha cohabitación sin generación. Él llamará a las gentes hacia Dios, pero no obtendrá respuesta alguna. Cuando Dios se lleve su espíritu, se habrá llevado al último creyente de estos tiempos; quienes sobrevivan serán como bestias, no distinguirán lo lícito de lo ilícito; actuarán según sus tendencias naturales, según el deseo, independiente de la razón y de la ley; y sobre ellos se alzará la última hora.

    NOTAS:

    (1). Inc. en FUÇUÇ AL-HIKAM, LA SABIDURÍA DE LOS PROFETAS, o «LA SAGESSE DES PROPHÈTES», París, Albin Michel, 1974, traducción y notas de Titus Burckhardt.

    (2). Seth era el don de Dios para Adam. Con su nacimiento, la muerte de Abel fue compensada y el orden restablecido. Como primer profeta entre los descendientes de Adam, fue el verdadero hijo, corporal y espiritual, de su padre. Ahora bien, tal como escribe Ibn ‘Arabî en el capítulo sobre Enoch, «el hijo es el secreto de su padre», es decir, que simboliza su aspecto interior. De acuerdo con este simbolismo, este capítulo implica una perspectiva espiritual inversa a la representada en el capítulo precedente. Mientras que el capítulo sobre Adam describe la manifestación universal de Dios, o la «visión» que tiene Dios de Sí mismo en el Hombre Universal, el capítulo sobre Seth tiene por objeto la revelación interior de Dios, o el conocimiento que alcanza el hombre de sí mismo en el «espejo» divino.

    (3). Corán, XVII, 12.

    (4). La esencia inmutable o el arquetipo no posee ser como tal, pues no es sino una posibilidad no manifestada contenida en la Esencia divina. Es de una manera simbólica que el arquetipo puede ser considerado como un receptáculo (qâbil) o un «molusco» que se «opone» al Ser divino. Ver a este respecto el comienzo del capítulo sobre Adam.

    (5). Corán, XLVII, 31.

    (6). Según la terminología advaîta, Dios es el Sujeto -o el Testigo (sâkshin)- absoluto, que jamás se torna «objeto» de conocimiento. Es en Él o por Él que toda cosa es percibida, mientras que Él permanece siempre inasible tras ellas. «Las miradas no Le alcanzan, pero Él alcanza a las miradas», dice el Corán (VI, 103).

    (7). En su «Divina Comedia», Dante hace decir a Adam, que le explica su visión intemporal de la naturaleza de los seres en Dios:

    «Perch’io la veggio nel verace speglio

    Che fa di sè pareglio all’altre cose,

    E nulla face lui di sè pareglio»

    Paradiso, XXVI, 106 ss.

    (Porque la veo en el verídico espejo

    Que hace de sí mismo la pareja de otras cosas,

    Y ninguna hace de sí su pareja).

    (8). Algunas ediciones del texto añaden: «y sus principios».

    (9). Título del profeta Muhammed en tanto que último de los legisladores inspirados por Dios.

    (10). El papel de «Sello de los profetas» corresponde a una función cíclica aparente, mientras que la función de «Sello de los santos» es necesariamente intemporal y oculta; representa el prototipo de la espiritualidad, independientemente de toda «misión» (risâlah).

    (11). Todo «enviado» (rasûl) es profeta (nabî) por su grado de inspiración; sin embargo, no es llamado «enviado» sino el profeta que promulga una nueva ley sagrada.

    (12). El simbolismo del tabernáculo (al-mishkât) o del «Nicho de las Luces» se refiere al pasaje coránico siguiente: «Allâh es la Luz de los cielos y de la tierra; el símbolo de Su Luz es como un tabernáculo [o nicho], en el que se encuentra una lámpara; la lámpara está en un recipiente de vidrio, que es como un astro brillante. Se enciende gracias [al aceite] de un olivo bendito, que no es ni de oriente ni de occidente, cuyo aceite casi reluce aunque no lo toque el fuego. Luz sobre luz. Allâh guía a quien quiere hacia Su Luz, y moldea sus parábolas para los hombres. Allâh es omnisciente de toda cosa» (XXIV, 35). En el Sufismo, el «Nicho de las Luces» se identifica con el interior del Hombre universal.

    (13). En sus Futûhât al-Makkiyah, Ibn ‘Arabî habla también del «Sello de la santidad de los porfetas y de los enviados» (IV, 57); por ello entiende a Cristo en su segunda venida antes del fin de los tiempos. Esta función, que puede parecer contradictoria en sí misma, se explica de la siguiente manera: el «enviado» que «sellará» el presente gran ciclo de la humanidad y que salvará a los elegidos haciéndolos pasar al ciclo futuro no puede evidentemente aportar una nueva ley sagrada, que no tendría sentido más que para una colectividad que deba subsistir como tal, pero en cambio hará resaltar las verdades intrínsecas comunes a todas las formas tradicionales; se dirigirá entonces a la humanidad entera, lo cual no podrá hacer más que situándose en cierto modo sobre el plano esotérico, que es el del santo contemplativo (al-walî); será no obstante profeta y enviado, de una manera implícita, a causa de su función eminentemente cíclica, pero será explícitamente un «santo», mientras que lo contrario tiene lugar en casi todos los profetas precedentes. Señalemos que Cristo, de quien el Corán habla como de un «enviado» (rasûl), manifestó desde su primera venida una tal «extroversión» de la «santidad» (wilâyâ) y del esoterismo, lo que le convierte, por otra parte, a los ojos de los sufíes, en el modelo del santo por excelencia; y es preciso que así sea para que exista, fuera de toda cuestión de orden cosmológico, una verdadera identidad espiritual entre el Cristo que precede a Muhammad y el Cristo «redescendido» al final de los tiempos. -En el mismo pasaje de las Futûhât, Ibn ‘Arabî habla del «Sello de la santidad muhammadiana», al que distingue del «Sello de la santidad de los profetas y enviados»; el primero es también el «Sello de la santidad universal».

    (14). «Mi figura entre los profetas es ésta: un hombre ha construido un muro, lo ha terminado a falta de un solo ladrillo; yo soy este ladrillo; detrás de mí no habrán más enviados (rasûl) ni profetas (nabî)» (Hadîth).

    (15). Cf. la sentencia de Cristo: «Antes de que Abraham existiera, Yo Soy» (S.Juan, VIII, 58).

    (16). Respecto a este Nombre, al-wâsi, el Inmenso, el Vasto, el Omnicomprensivo, el Abarcador, el Liberal, comenta ibn ‘Arabî en su obra kitâb kasf al-manâ an sirr asmâ Allâh al-husnâ o Desvelación del significado del secreto de los más bellos nombres de Allâh» (traducido en castellano como «El secreto de los nombres de Dios», Murcia, Editora Regional, 1996) que «da con largueza, por cuanto despliega de Su gracia (rahmâ) omnímoda que todo lo comprende, la cual ha sido creada (majlûqa), y en razón de la cual tiene compasión de todas las cosas y retira Su cólera (gadab) de Sus siervos. Observa con atención, pues hay un maravilloso secreto (sirr) contenido en Su Palabra: «Mi gracia (rahmâ) comprende (wasiat) todas las cosas» (Corán VII, 156), y en Su Palabra: «Todo es perecedero salvo su Faz» (Corán, XXVIII, 88)». Abu Yazid al-Bastâmî afirmaba, en referencia a la vastedad del corazón, que «Si pudiera colocarse el Trono (ars) y todo lo que contiene más de cien millones de veces en uno de los rincones (zâwiya) del corazón del gnóstico (qalb al-ârif), éste no se apercibiría». También se dice: «Ni Mi tierra ni Mi cielo pueden contenerMe, pero Me comprende (wasi’a) el corazón (qalb) de Mi siervo creyente»; es interesante notar aquí que la referencia a «Mi siervo creyente» (mu’min) implica un sentido restringido. Este siervo no es otro que el Hombre Perfecto (n. del t.).

    (17). El Doctísimo, el Sapientísimo, el Prudente, el Juicioso. Ibn ‘Arabî (op. cit.) lo describe como «el que dispone y ordena haciendo que cada cosa descienda y se manifieste según su propio rango (manzila), situándola en su correspondiente grado (martaba). Cf. Corán, II, 269: «Aquel a quien se da la sabiduría (hikma) ha recibido mucho bien (jayr)» (n. del t.).

    (18). El Magnánimo, el Dador. «Él es el que da para agraciar, desinteresada y graciosamente, libre de todos los posibles fines interesados (maqâsid) que generalmente están asociados al acto de dar por parte de quien da (…) Esta estación del don de gracia es concebible y realizable por parte del siervo. Si éste llega a alcanzarla, llámasele entonces «dador magnánimo» (wahhâb), que es aquel cuyos dones (hibât) proliferan según las condiciones que se han definido, es decir, sin recibir a cambio compensación (iwad) alguna y sin ningún interés personal (garad)» (ibn ‘Arabî, op. cit.) (n. del t.).

    (19). También llamado «El que cubre», «por los velos (sutûr) que deja caer, tanto por medio de seres compuestos engendrados (akwân) como de lo no engendrado (gayr akwân)» (ibn ‘Arabî, op. cit.) (n. del t.).

    (20). al-‘adl, el Justo, el Equitativo, porque, según ibn ‘Arabî (op. cit.), «decide según la justa verdad (haqq) y por haber establecido la religión monoteísta primigenia (al-milla al-hanîfiyya). Según Su Palabra, «dijo [el Enviado]: «¡Señor mío, decide según la justa verdad (haqq)!» (Corán, XXI, 112)». Por otra parte, haqq, en el sentido de justicia (‘adl) es un atributo del Hombre Perfecto «que da a cada cual lo que en justicia (haqq) le corresponde, así como Allâh «ha dado a cada cosa su creación (jaql)» (Corán, XX, 50); cf. sus Revelaciones de la Meca (al-Futûhât al-Makkiyah), III. En relación a la balanza (mîzâm) como símbolo de Justicia (‘adl), es interesante indicar que cuando Dios ordena al Hombre Perfecto que alce la balanza, el acto de alzarla indica que el Hombre Perfecto queda, tras ello, obligado a la Justicia con carácter universal. De ahí que la asimilación de este Nombre por parte del creyente consista en que «cumpla y ejecute en el cosmos (‘alam) este atributo». La «dependencia» (ta’alluq) de este Nombre -según el comentario de ibn ‘Arabî- indica que «Tienes necesidad de Él para alcanzar la morada (maqâm) de la justicia» (n. del t.).

    (21). al-hakam, el Juez, el Árbitro, «por las sentencias con que dispone y distingue entre los siervos en el Día de la Resurrección (yawm al-qiyâma), y por cuantas disposiciones prescritas en la revelación (ahkâm masrû’a) y cuantas confidencias instituidas como ley ha revelado al mundo»; al-wâlî, el Gobernador, el Abogado «que gobierna por Sí mismo todo aquello que administra. Rige las entidades inmutables produciendo en ellas la existenciación; gobierna a los seres existenciados (mawyûdât) adelantando o retardando a quien Él quiere; dispone con equidad y justicia, otorga y favorece»; al-qahhâr, el Opresor, el Dominador «de quien por ignorancia disputa con Él y no se arrepiente»; Cf., del mismo ibn ‘Arabî, el «Comentario a los más bellos nombres divinos» (sarh al-asmâ ‘al-husna), cap. 558 de las Revelaciones de la Meca (al-Futûhât al-Makkiyah), inc. en «El secreto de los nombres de Dios» (n. del t.).

    22. En su «Comentario a los más bellos nombres divinos» (sarh al-asmâ ‘al-husna), y también en su kitâb kasf al-manâ an sirr asmâ Allâh al-husnâ o «Desvelación del significado del secreto de los más bellos nombres de Allâh», ibn ‘Arabî une ambos nombres (al-awwal y al-âjir) en uno solo, contrariamente a la lista tradicional de los noventa y nueve nombres transmitida por Walîd b. Muslim al-Dimasqî, según la versión de Tirmidî, y afirma que es «el Primero por necesidad -en tanto que Ser necesario preeterno- y el Último porque a Él retorna todo finalmente». Esa «necesidad del Primero» la define así Yuryânî: «Aquel cuya existencia proviene de su esencia y que no tiene necesidad absolutamente de nada». Según el kitâb, el Primero es «Aquel cuya Existencia (wujûd) no tiene principio que la inaugure, y el Último es aquel cuya Existencia no tiene fin que la concluya». Dice también que «el siervo que se conoce a sí mismo es también el primero [en el conocimiento de la «ultimidad» (ajiriyya) del Verdadero, ya que es el Significado último, lo cual se corresponde con el punto de vista de la manifestación] y el último [puesto que es lo existente o existenciado frente al Existenciador (al-Mûyid), desde el punto de vista del Principio]», en referencia al hadith «Quien se conoce a sí mismo (o a su propia alma, nafs) conoce a su Señor». Cf. también Corán, LVII, 3 (n. del t.).

    (23). Los estados contemplativos pueden ser concebidos como «Presencias» (hadarât) divinas, o como modalidades diversas de la única Presencia de Dios. Hay un número indefinido de Presencias divinas; sin embargo, se distinguen generalmente cinco Presencias fundamentales, y esto según diversos esquemas de los que mencionaremos aquí el siguiente: A la «Presencia de la no-manifestación absoluta» (hadarat al-ghayb al-mutlaq) se opone -no en la Realidad divina sino según un punto de vista estrictamente humano y transitorio- la «Presencia de la manifestación acabada» (hadarat ash-shahâdat al-mutlaqah), es decir, el mundo «objetivo». Entre ambas Presencias se sitúa la «Presencia de la no-manifestación relativa» (hadarat al-ghayb al-mudâfî), que a su vez se subdivide en relación a dos regiones cósmicas distintas, de las cuales una, la de la existencia supraformal (al-jabarût) está más próxima a la de la «no-manifestación absoluta», mientras que la otra, la del mundo de las formas sutiles (âlam al-mithâl), se aproxima a la de la «manifestación acabada». Estas cuatro Presencias están englobadas en una quinta, la «Presencia total» (al-hadarat al-jâm ‘iyah), que se identifica con el Hombre universal (al-insân al-kâmil). Añadiremos que esta distinción de las «Presencias» es solidaria de una perspectiva en cierto modo «práctica», es decir, vinculada a la vía contemplativa, y no a la pura doctrina metafísica.

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