Principios de la orden Sufí Naqshbandi (I)

Tawiz NaqshbandiEsencia de la Doctrina de los Khwajagan:
Los Principios de la Orden Sufí Naqshbandi

I. Conciencia de la Respiración

Sé consciente de cada instante. No dejes que tu atención se asombre por la duración de un solo suspiro. Tente presente a ti mismo y en todas las situaciones. Respiración consciente (hosh dar dam) significa «mente» (hosh) y «respiración» (dam).

De acuerdo a Abdul Khaliq al-Ghujdawani significa:

El seguidor sabio debe estar atento a su respiración, que entra y sale, con lo cual mantiene siempre su corazón en la Presencia Divina. Cada respiración que es inhalada y exhalada con Presencia esta viva y conectada con la Presencia Divina. Cada respiración inhalada y exhalada con desatención está muerta, desconectada con la Presencia Divina.

Ubayd Allah al-Ahrar dijo:

 La misión más importante para el seguidor en esta Orden es ser consciente de su respiración, y aquel que no pueda salvaguardarla, se le dirá, que «se perdió a sí mismo».

Shah Naqshband dijo:

Esta Orden esta construida sobre la respiración. Por eso es un deber para todos estar conscientes de la respiración en el momento de la inhalación y de la exhalación y aun más, ser conscientes en el intervalo entre la inhalación y la exhalación.

Sheikh Abul Janab Najmuddin al-Kubra dijo en su libro, Fawatih al-jamal:

El dhikr esta fluyendo en el cuerpo de toda criatura viviente a través de la necesidad de la respiración – incluso involuntariamente – como un signo de obediencia, que es parte de su creación. A través de su respiración, el sonido de «Huwa» del Nombre Divino de Dios se realiza en cada exhalación e inhalación, y es un signo de la Esencia No Visible que sirve para enfatizar la Unicidad de Dios. Por lo tanto, es necesario estar presente con esa respiración para comprender la Esencia del Creador.

El nombre ‘Allah’, que abarca los Noventa y Nueve Nombres y Atributos, consiste de cuatro letras alif, lam, lam y la ha (Allah). La gente de Sufismo dice que la Esencia Absoluta No Visible de Dios, Exaltado y Todopoderoso, es expresada por la ultima letra vocalizada con el alif, «Huwa». La primer lam es para la identificación. La segunda lam es para darle énfasis. Salvaguardar la respiración de la distracción los llevará a la completa Presencia. La completa Presencia los llevará a la visión total. La visión total los llevará a la completa manifestación de los Noventa y Nueve Nombres y Atributos de Dios.

Dios los guía hacia la manifestación de Sus Noventa y Nueve Nombres y Atributos y todos Sus otros Atributos, porque se dice, «Los Atributos de Allah son tan numerosos como las respiraciones de los seres humanos». Todos deben saber que resguardar la respiración de la desatención es difícil para los seguidores. Por lo tanto, ellos deben salvaguardarla pidiendo perdón, porque el pedir perdón la purificará y la santificará y preparará al seguidor para la real manifestación de Dios en todos lados.

Autor: Shihabuddin

Psicólogo y escritor. Practicante del sufismo en la tariqat naqshbandi.

8 opiniones en “Principios de la orden Sufí Naqshbandi (I)”

  1. LA GUÍA HACIA EL CAMINO INTERNO

    Si has comprendido lo explicado hasta aquí, bien puedes experimentar, mediante un simple trabajo, la manifestación de la Fuerza. Ahora bien, no es igual que observes una posición mental más o menos correcta (como si se tratara de una disposición al quehacer técnico), a que asumas un tono y una apertura emotiva próxima a la que inspiran los poemas. Es por ello que el lenguaje usado para trasmitir estas verdades tiende a facilitar esa postura que pone con mayor facilidad en presencia de la percepción interna y no de una idea acerca de la percepción interna.

    Ahora sigue con atención lo que voy a explicarte ya que trata acerca del paisaje interior que puedes encontrar al trabajar con la Fuerza y de las direcciones que puedes imprimir a tus movimientos mentales.

    Por el camino interno puedes andar oscurecido o luminoso. Atiende a las dos vías que se abren ante ti.

    Si dejas que tu ser se lance hacia regiones oscuras, tu cuerpo gana la batalla y él domina. Entonces brotarán sensaciones y apariencias de espíritus, de fuerzas, de recuerdos. Por allí se desciende más y más. Allí están el Odio, la Venganza, la Extrañeza, la Posesión, los Celos, el Deseo de Permanecer. Si desciendes más aún, te invadirá la Frustración, el Resentimiento y todos aquellos ensueños y deseos que han provocado ruina y muerte a la humanidad.

    Si impulsas a tu ser en dirección luminosa, encontrarás resistencia y fatiga a cada paso. Esta fatiga del ascenso tiene culpables. Tu vida pesa, tus recuerdos pesan, tus acciones anteriores impiden el ascenso. Esta escalada es difícil por acción de tu cuerpo que tiende a dominar.

    En los pasos del ascenso se encuentran regiones extrañas de colores puros y de sonidos no conocidos. No huyas de la purificación que actúa como el fuego y que horroriza con sus fantasmas. Rechaza el sobresalto y el descorazonamiento. Rechaza el deseo de huir hacia regiones bajas y oscuras. Rechaza el apego a los recuerdos. Queda en libertad interior con indiferencia hacia el ensueño del paisaje, con resolución en el ascenso.

    La luz pura clarea en las cumbres de las altas cadenas montañosas y las aguas de los mil-colores bajan entre melodías irreconocibles hacia mesetas y praderas cristalinas.

    No temas la presión de la luz que te aleja de su centro cada vez más fuertemente. Absórbela como si fuera un líquido o un viento porque en ella, ciertamente, está la vida.

    Cuando en la gran cadena montañosa encuentres la ciudad escondida, debes conocer la entrada. Pero esto lo sabrás en el momento en que tu vida sea transformada. Sus enormes murallas están escritas en figuras, están escritas en colores, están sentidas. En esta ciudad se guarda lo hecho y lo por hacer… Pero a tu ojo interno es opaco lo transparente. Sí, los muros te son impenetrables !

    Toma la Fuerza de la ciudad escondida. Vuelve al mundo de la vida densa con tu frente y tus manos luminosas.
    SILO

  2. EL CAMINO DE CONSUMACIÓN

    El autor, Sheikh de la Orden Mevlevi, es fundador, director y representante de Threshold Society en U. S. A. En 1996 visitó Chile para formar un grupo de derviches Mevlevis.

    Se presenta como primicia la traducción de un capítulo de su próximo libro, que se titulará The Knowing Heart.

    Una espiritualidad adecuada a nuestros tiempos debe basarse, antes que nada, en la realidad de la consumación humana propiamente tal. Si por el contrario se basa en cualquier interpretación parcial del aspecto humano, será insuficiente. Por mucho que busquemos cómo complementar esta insuficiencia, si el punto de partida es cualquier cosa menos que la cabalidad del ser humano, el resultado sólo será una versión distorsionada del aspecto humano.

    El Sufismo puede considerarse como un camino de consumación en dos sentidos fundamentales. Primero, es una vía que viene de, y lleva a, la consumación humana, el Ser Humano Completo (Insani Kamil). Segundo, es una vía integrada que usa todos los medios efectivos posibles para orquestar la transformación de un ser humano. Estos dos factores – lo completo del método y lo completo del resultado – son de la mayor importancia.

    Lo completo del método
    Lo completo del método Sufi se deriva de lo cabal que es su percepción de la naturaleza humana. La forma en que un ser humano será transformado dependerá de nuestra comprensión de lo que el ser humano es y de lo que está diseñado para ser.

    El Ser Humano Completo no puede ser vislumbrado desde la perspectiva del ser humano promedio; ni es adecuadamente teorizado o descrito por la ciencia, o la sociología, filosofía, o psicología; es entregado por el Creador del ser humano. Es una propuesta proveniente del Corazón de la Naturaleza a través de su acción reveladora. Cuando la Naturaleza produce su fruto final, éste es el Humano Completo, quien habla con la voz de la inteligencia de la propia Naturaleza, describiendo los atributos de la Consumación. Lo que podemos saber acerca del aspecto humano proviene de aquellos que se han perfeccionado y tienen un oído capaz de escuchar la voz del Poder Creativo.

    No puede existir un método completo sin la posibilidad preexistente del Ser Humano Completo. El ser humano implica su propia capacidad de perfeccionamiento, tal como una planta implica la existencia del
    sol, y un hombre implica la existencia de una mujer. El Sufismo recibió el conocimiento implícito de la Consumación primero a partir del Corán, el que se describe a sí mismo como un don y guía para la humanidad, como un recordatorio – que confirma y clarifica revelaciones previas hechas a la humanidad – y que fuera revelado al Profeta Muhammad, paz y bendiciones para él. El Sufismo también se apoya en la comprensión cada vez más explícita de este proceso de perfeccionamiento según el testimonio de vida y enseñanzas de sus numerosos modelos, comenzando con Muhammad y siguiendo por más de catorce siglos.

    La Metodología de la Consumación
    El proceso Sufi existe esencialmente sobre la base de la relación mentor-estudiante, y esta relación típicamente es apoyada y realzada dentro del contexto de una familia espiritual. Ha habido muchas metáforas para describir el rol de un sheikh: el pastor de un rebaño, guía del camino, padre (o madre) de una familia.

    Un sheikh es como un conductor de orquesta. El conductor es responsable de armonizar a los diferentes miembros y sus instrumentos. También es responsable de mantener el repertorio clásico e introducir nuevos elementos al repertorio de la orquesta. Es, entonces, tanto el guardián de la tradición como el continuo creador de la misma. El sheikh incluso es más que un conductor, pues la vía Sufi utiliza cada aspecto de la existencia humana para lograr su propósito.

    Dentro de la vía Sufi, algunos de los principios y métodos usados para la orquestación de la transformación humana son:

    El recuerdo de Dios en toda circunstancia
    La remembranza implica dos dimensiones: el estado de presencia en el cual una persona es consciente de sí misma, y el estado del ser dentro de la presencia de Dios, reconocido, sostenido, guiado y amado.

    Adoración
    Entendida como la integración de todas las facultades de una persona en el acto de expresar amor y respeto por el Absoluto.

    En su sentido más específico la adoración es una acción humana cabal, que incluye lo ritual y ceremonial sin estar limitado a ello, destinada a armonizarnos con el Ser Divino. En su sentido general, es el propósito de nuestra vida en la tierra.

    Sometimiento
    El que consiste en permitir que lo Divino sea el Centro de nuestra Realidad.

    El resultado efectivo de este sometimiento es la trascendencia personal y la capacidad de sacrificio. El sometimiento es de lo condicionado hacia lo Incondicionado, del ser compulsivo hacia el Ser esencial, de
    lo finito hacia lo Infinito.

    La Etica
    En especial aquellos principios morales directos y fáciles de entender revelados en el Corán y en otras revelaciones auténticas.

    La ética, percibida por un corazón que ama, contribuye a un sentido de armonía y confianza mediante relaciones adecuadas y discernimiento de los límites apropiados.

    Hermandad
    Lazo conscientemente aceptado por aquellos que han emprendido juntos el viaje de la vida.

    La hermandad es la caballería Sufi que reconoce lo central del amor, la interdependencia y el sacrificio heroico.

    El arte de la conversación espiritual
    Cuando las mentes se unen y se comunican con un propósito espiritual, se produce y mantiene una activa receptividad, hay intercambio de energía, y se profundiza la percepción de los significados.

    Razonamiento; reflexión consciente
    La razón permite el ordenamiento inteligente de las ideas en torno a la verdad general de la existencia: la Unicidad de Todo Ser. La razón, en este contexto, es el trabajo del intelecto consciente para descondicionar, recondicionar y finalmente incondicionar toda la mente, incluyendo el subconsciente.

    Lectura de textos sagrados
    La comprensión de la palabra de Dios y del lenguaje inspirado de los amigos de Dios despierta el alma y purifica el corazón.

    Trabajo con el Corazón, el Inconsciente, lo Invisible
    El corazón humano es la puerta de entrada a la mente infinita de Dios. Al desarrollar nuestras facultades más finas de percepción, incluyendo el trabajo con los sueños y la percepción de imágenes, los velos son levantados y se nos revelan nuevas dimensiones de la realidad.

    Ayuno
    Tal como la mente debe vaciarse y acallarse para llegar al estado de recordación, los principios de purificación y vaciamiento deben aplicarse al cuerpo para que los velos del deseo y la compulsión puedan ser levantados.

    Movimiento y Trabajo Corporal
    La oración ritual, hecha cinco veces al día, es un perfecto yoga que mantiene la salud y el equilibrio del cuerpo.

    Adicionalmente, desde el giro sublime de los Mevlevis hasta el hadras de otras órdenes que involucran vigorosas formas de adoración corporal, los Sufis han acostumbrado incluir el ejercicio del cuerpo en sus ceremonias. La oración ritual ha provisto una sobriedad fundamentada y digna, y las reuniones de zhikr (ejercicio de recordación) han permitido un grado de auto trascendencia a través del éxtasis de la expansión.

    El Ser Humano Completo
    Los atributos del ser humano completo son los atributos de Dios reflejados apropiadamente en el contexto humano. Se dice en el Corán que Dios tiene innumerables cualidades, de las cuales noventa y nueve son mencionadas en el propio Corán. Algunas de estas cualidades son las del día a día de cualquier ser humano: ver, oir, hablar, la voluntad, la vida, la consciencia. El Sufi reconoce que estas cualidades son reflejos del Absoluto a través del ser humano, Volverse totalmente humano es ser capaz de reflejar cada vez más cualidades divinas en la vida.

    Este mundo se ve como el espejo de las cualidades divinas, el emplazamiento para su manifestación. Reconocer estas cualidades en el corazón es al mismo tiempo reconocerlas en la vida. No hay separación en el campo de la Unicidad, que en lenguaje Sufi es llamada Tawhid. No hay, por tanto, antagonismo entre
    la vida humana y la vida espiritual. Sólo cuando la vida humana ha sido moldeada por las demandas e ilusiones del aislado ego está ella reducida a una caricatura, a una distorsión particularizada de su totalidad. Aparte de eso, ser cabalmente humano es cumplir nuestro destino espiritual.

    Lo que el Sufismo Esencial no es
    La idea de consumación es tan importante debido a que sin ella podemos conformarnos con algo menos que la madurez humana. Sin ella podemos tomar una parte como si fuera el todo. Así como el egoísmo puede reducir nuestra humanidad, diferentes distorsiones de la espiritualidad pueden provocar logros humanos que impresionan pero son incompletos, restrictivos, desequilibrados o incluso patológicos.

    El Sufismo Esencial no es una especialización aparte de la vida que requiera de la renuncia a los intereses
    y deseos humanos. En otras palabras, no apunta a la trascendencia absoluta de la condición humana.

    El Sufismo no pone su atención primordial en lograr una concentración interior centrada únicamente en lo Divino, a través de la cual todo el mundo de la creación desaparece.

    No está preocupado de desarrollar una micro atención concentrada en las minucias de la consciencia para derrumbar el ego.

    Tampoco está preocupada especialmente de los estados alterados de consciencia, o de los viajes del alma, ni éxtasis shamánicos. Aun cuando un ser humano maduro puede tener la facilidad de entrar a voluntad en otros reinos de consciencia y estados del ser, su sometimiento y confianza en la Compasión Absoluta reducen significativamente la necesidad y preocupación por tales exploraciones.

    Tampoco se caracteriza el Sufismo por el asombro y la embriaguez o intoxicación, aun cuando uno pueda pasar por dichos estados antes de alcanzar la sobriedad que abarca y trasciende toda intoxicación.

    El Sufismo no es una forma de lograr que lo ordinario parezca milagroso, sino de integrar lo verdaderamente milagroso a la vida humana corriente.

    Iluminación y Madurez
    Muchos de nosotros hemos observado y experimentado varias decepciones y experiencias desilusionantes en nuestra búsqueda de una espiritualidad adecuada a nuestros tiempos. Además de aquellos falsos maestros, que no merecen realmente ser analizados, están aquellos guías espirituales que claramente tienen algún tipo de iluminación y sin embargo no cumplen siquiera con lo que uno esperaría de un ser humano corriente, decente. Tales personas pueden tener carisma, habilidad para leer la mente de otras personas, poder alterar el estado de consciencia de otros, etcétera. Y luego, en algún momento, podemos descubrir que son inmaduros en ciertos aspectos, Puede ser factible crear lo que podríamos llamar una iluminación de invernadero, en otras palabras una iluminación teórica que es deficiente en importantes aspectos. Si, por ejemplo, fuera posible entregarle a un mono en un laboratorio la experiencia de iluminación simiesca, dicho mono no tendría necesariamente la sabiduría de un mono que ha madurado en la selva.
    Peor aún es el caso del maestro iluminado, cuya iluminación ha sido usada con fines egoístas, que manipulan a otros, que son incapaces de mantener una relación sexual madura con una contraparte igualitaria, o tienen adicciones que no pueden controlar.

    El error consiste en asumir que por tener dichas personas ciertos atributos de iluminación son seres humanos perfectos.

    En Sufismo, el fenómeno de iluminación inmadura es bien conocido. Esta iluminación es un tipo de transformación biológica en la cual los velos entre la mente consciente y la mente inconsciente son removidos, pero no necesariamente luego de haber adquirido todo un rango de cualidades, experiencia y virtud que podría ser descrita como madurez.

    En Sufismo, el asunto no es iluminar a todos lo más rápido posible, sino ir paso a paso desarrollando los atributos de la madurez sin los cuales la iluminación sería una maldición. Se debe pasar por cierta educación previa antes de que uno tenga el privilegio de recibir el tipo de ayuda que podría incrementar las probabilidades de la iluminación biológica.

    El Sufismo es la reconciliación de todos los opuestos: lo externo y lo interno, lo material y lo espiritual, lo finito y lo infinito, el aquí y el más allá, la libertad y la servidumbre, lo humano y lo divino. La iluminación del Sufi no le impide a él o ella funcionar de manera práctica y humilde en la vida, no le da derecho a un trato especial, no le excluye de las inevitables penas y alegrías de la vida. La unión del Sufi con Dios no cancela la servidumbre.

    Mucha gente ha estado comprometida en la búsqueda de una espiritualidad adecuada a los tiempos en que vivimos. Esto implica, antes que nada, que deberían poder ofrecer alguna orientación a la psiquis una vez abiertas las puertas de la percepción mediante la revelación orgánica espiritual, que tantas personas han experimentado en décadas recientes. Más aún, una espiritualidad adecuada a los tiempos debería ofrecer un método para vivir en armonía con la propia naturaleza humana, en una sociedad de hombre y mujer, y dentro de un equilibrio ecológico de este planeta.

    Lo que yo encontré a través del Sufismo excedió con creces mis esperanzas. A modo de ejemplo, un poeta me dijo: Ni todas mis lecturas, estudios y obra creativa me podrían haber preparado para la poesía de Rumi. Y la poesía de Rumi es sólo la ola sobre la superficie del océano de la espiritualidad Sufi. Tal vez esto es consistente con la idea acerca de la generosidad Divina que debería exceder, en la realidad, el don que habíamos previsto en nuestra imaginación. La Fuente no sólo es infinitamente generosa sino que además, es infinitamente creativa y sus dones superan la imaginación humana.
    Kabir Edmund Helminsk

  3. Debes adquirir ahora suficiente percepción de los estados internos en los que te puedes encontrar a lo largo de tu vida y, particularmente, a lo largo de tu trabajo evolutivo. No tengo otra manera de hacer la descripción, que con imágenes (en este caso, alegorías). Éstas, según me parece, tienen por virtud concentrar visualmente estados de ánimo complejos. Por otra parte la singularidad de encadenar tales estados, como si fueran distintos momentos de un mismo proceso, introduce una variante en las descripciones siempre fragmentadas a que nos han acostumbrado aquellos que se ocupan de estas cosas.

    1.- El primer estado, en el que prevalece el sin-sentido (aquel que mencionamos al comienzo), será llamado vitalidad difusa. Todo se orienta por las necesidades físicas pero estas son confundidas, a menudo, con deseos e imágenes contradictorias. Allí hay oscuridad en los motivos y los quehaceres. Se permanece en ese estado vegetando, perdido entre formas variables. Desde ese punto se puede evolucionar sólo por dos vías: la vía de la muerte o la de mutación.

    2-. La vía de la muerte te pone en presencia de un paisaje caótico y oscuro. Los antiguos conocieron este pasaje y casi siempre lo ubicaron bajo tierra, o en las profundidades abismales. También algunos visitaron ese reino para luego resucitar en niveles luminosos. Capta bien esto de que abajo de la muerte existe la vitalidad difusa. Tal vez la mente humana relacione la desintegración mortal con posteriores fenómenos de transformación y, también, tal vez asocie el movimiento difuso con lo previo al nacimiento. Si tu dirección es de ascenso la muerte significa un rompimiento con tu etapa anterior. Por la vía de la muerte se asciende hacia otro estado.

    3.- Llegando a él se encuentra el refugio de la regresión. Desde allí se abren dos caminos: el del arrepentimiento y aquel otro que sirvió para el ascenso, es decir: el camino de la muerte. Si tomas el primero es porque tu decisión tiende a romper con tu vida pasada. Si regresas por el camino de la muerte recaes en los abismos con esa sensación de círculo cerrado.

    4.- Ahora bien, te dije que había otro sendero para escapar de la vitalidad abismal, ese era el de la mutación. Si eliges esa vía es porque quieres emerger de tu penoso estado pero sin estar dispuesto a abandonar algunos de sus aparentes beneficios. Es pues un falso camino conocido como de la mano torcida. Muchos monstruos han salido de las profundidades de ese tortuoso pasadizo. Ellos han querido tomar los cielos por asalto sin abandonar los infiernos y, por tanto, han proyectado en el mundo medio infinita contradicción.

    5.- Supongo que, ascendiendo desde el reino de la muerte y por tu consciente arrepentimiento, has arribado ya a la morada de la tendencia. Dos delgadas cornisas sostienen tu morada: la conservación y la frustración. La conservación es falsa e inestable. Caminando por ella te ilusionas con la idea de permanencia pero en realidad desciendes velozmente. Si tomas el camino de la frustración tu subida es penosa, aunque única-no-falsa.

    6.- De fracaso en fracaso puedes llegar al próximo descanso que se llama morada del desvío. Cuidado con las dos vías que tienes ahora por delante: o tomas el camino de la resolución, que te lleva a la generación, o tomas el del resentimiento que te hace descender nuevamente hacia la regresión. Allí estás plantado frente al dilema: o te decides por el laberinto de la vida consciente (y lo haces con resolución), o regresas resentido a tu vida anterior. Son numerosos los que no habiendo logrado superarse cortan allí sus posibilidades.

    7.- Pero tú que has ascendido con resolución te encuentras ahora en la posada conocida como generación. Allí tienes tres puertas: una se llama Caída, otra Intento y la tercera Degradación. La Caída te lleva directamente a las profundidades y solo un accidente externo podría empujarte hacia ella. Es difícil que elijas esa puerta. Mientras que aquella de la Degradación te lleva indirectamente a los abismos, desandando caminos, en una suerte de espiral turbulento en el que reconsideras de continuo todo lo perdido y todo lo sacrificado. Este examen de conciencia que lleva a la Degradación es, por cierto, un falso examen en el que subestimas y desproporcionas algunas cosas que comparas. Tú cotejas el esfuerzo del ascenso con aquellos beneficios que has abandonado. Pero, si miras las cosas más de cerca, verás que no has abandonado nada por este motivo sino por otros. La Degradación comienza pues falseando los motivos que, al parecer, fueron ajenos al ascenso. Yo pregunto ahora: Qué traiciona a la mente? Acaso los falsos motivos de un entusiasmo inicial? Acaso la dificultad de la empresa? Acaso el falso recuerdo de sacrificios que no existieron, o que fueron impulsados por otros motivos? Yo te digo y te pregunto ahora: tu casa se incendió hace tiempo. Por ello decidiste el ascenso, o ahora piensas que por ascender aquella se incendió? Acaso has mirado un poco lo que sucedió a otras casas de los alrededores?… No cabe duda que debes elegir la puerta media.

    8.- Sube por la escalinata del Intento y llegarás a una cúpula inestable. Desde allí, desplázate por un pasillo estrecho y sinuoso que conocerás como la volubilidad, hasta llegar a un espacio amplio y vacío (como una plataforma), que lleva por nombre: espacio-abierto-de-la-energía.

    9.- En ese espacio puedes espantarte por el paisaje desierto e inmenso y por el aterrador silencio de esa noche transfigurada por enormes estrellas inmóviles. Allí, exactamente sobre tu cabeza, verás clavada en el firmamento la insinuante forma de la Luna Negra… una extraña luna eclipsada que se opone exactamente al Sol. Allí debes esperar la alborada, paciente y con fe, pues nada malo puede ocurrir si te mantienes calmo.

    10.- Podría suceder en tal situación que quisieras arreglar una salida inmediata de allí. Si tal ocurre, podrías a tientas encaminarte a cualquier lugar con tal de no esperar el día prudentemente. Debes recordar que todo movimiento allí (en la oscuridad), es falso y genéricamente es llamado improvisación. Si, olvidándote de lo que ahora menciono, comenzaras a improvisar movimientos ten la certeza que serías arrastrado por un torbellino entre senderos y moradas hasta el fondo más oscuro de la disolución.

    11.- Qué difícil resulta comprender que los estados internos están encadenados unos a otros! Si vieras qué lógica inflexible tiene la consciencia, advertirías que en la situación descripta quien improvisa a ciegas fatalmente comienza a degradar y a degradarse; surgen después en él los sentimientos de frustración y va cayendo luego en el resentimiento y en la muerte, sobreviniendo el olvido de todo lo que algún día alcanzó a percibir.

    12.- Si en la explanada logras alcanzar el día surgirá ante tus ojos el radiante Sol que ha de alumbrarte por vez primera la realidad. Entonces verás que en todo lo existente vive un Plan.

    13.- Es difícil que caigas desde allí salvo que voluntariamente quieras descender hacia regiones más oscuras para llevar la luz a las tinieblas.

    No es valioso desarrollar más estos temas porque sin experiencia engañan, trasladando al campo de lo imaginario lo realizable. Que sirva lo dicho hasta aquí. Si lo explicado no te fuera útil, qué podrías objetar, ya que nada tiene fundamento y razón para el escepticismo, próximo a la imagen de un espejo, al sonido de un eco, a la sombra de una sombra.
    SILO

  4. EL SULTÁN QUE SE CONVIRTIO EN UN DESTERRADO

    Se cuenta que un Sultán de Egipto convocó a un consejo de eruditos, y muy pronto – como suele suceder – surgió una disputa. El tema fue la Travesía Nocturna del Profeta Mahoma. Se dice que en esa ocasión el Profeta fue llevado de su lecho hasta las esferas celestes. Durante ese período vio el Paraíso y el Infierno, conferenció con Dios noventa mil veces, tuvo muchas otras experiencias, y fue devuelto a su habitación mientras su lecho estaba aún tibio. Una vasija de agua, que había sido volcada y derramada a causa del vuelo, aún no había terminado de vaciarse cuando el Profeta retornó.

    Algunos sostenían que esto era posible gracias a una manera diferente de medir el tiempo. El Sultán sostenía que eso era imposible.

    Los sabios dijeron que todas las cosas eran posibles para el poder divino, pero esto no satisfizo al rey.

    Las noticias de este conflicto llegaron finalmente al sheikh Sufi Shahabudin, quien inmediatamente se presentó ante la Corte. El Sultán mostró la debida humildad hacia el maestro, quien dijo: Propongo proceder en seguida a mi demostración, pues sepan ya que ambas interpretaciones del problema son incorrectas, y que hay elementos verificables que pueden explicar las tradiciones, sin necesidad de recurrir a crudas especulaciones o a insípidas y desaprensivas racionalizaciones.

    Había cuatro ventanas en el salón de audiencias. El sheikh ordenó que se abriera una de ellas. El Sultán miró hacia afuera. En una montaña a lo lejos vio un interminable ejército invasor, marchando hacia el castillo. Quedó terriblemente asustado.

    Ruego que lo olvidéis, pues no es nada, dijo el sheikh.

    Cerró la ventana y la abrió nuevamente. Esta vez no se veía un alma a través de ella.

    Cuando abrió otra de las ventanas, la ciudad estaba siendo consumida por las llamas. El Sultán gritó alarmado.

    No os alarméis, Sultán, pues no es nada, dijo el sheikh.

    Cuando hubo cerrado y abierto nuevamente la ventana, no se veía fuego alguno.

    La apertura de la tercera ventana reveló una inundación que se aproximaba al palacio.

    Luego, nuevamente, no se veía tal inundación.

    Cuando la cuarta ventana fue abierta, en lugar del acostumbrado desierto, surgió un jardín del paraíso, y después, al cerrar la ventana, la escena se esfumó como anteriormente.

    Luego el sheikh ordenó que se trajese una vasija de agua y que el Sultán pusiera su cabeza dentro de ella por un momento. Tan pronto como hubo hecho esto, el Sultán se encontró solo en una playa desierta, un lugar desconocido para él.

    En un arrebato de ira, ante este hechizo mágico, juró vengarse del alevoso sheikh.

    Pronto encontró unos leñadores que le preguntaron quién era. Imposibilitado de explicar su verdadera condición, les dijo que era un náufrago. Le dieron algunas ropas, y se encaminó hacia una ciudad, donde un herrero, viéndolo vagar a la ventura, le preguntó quién era. Un mercader náufrago, ahora sin recursos, pendiente de la caridad de leñadores, contestó el Sultán.

    El hombre le contó algo acerca de una costumbre de ese país. Todos los forasteros podían pedir en matrimonio a la primera mujer que abandonara la casa de baños y ella tendría que aceptar. Fue a los baños y vió salir a una hermosa dama, Le preguntó si estaba ya casada, y como lo estaba, tuvo que preguntarle a la siguiente, que era fea, y luego a la siguiente, también casada. La cuarta era realmente bella. Ella dijo que no estaba casada, pero lo apartó, ofendida por su miserable aspecto.

    Repentinamente un hombre estuvo frente a él y dijo: He sido enviado aquí para buscar a un hombre harapiento. Por favor, sígueme.

    El Sultán siguió al sirviente y fue llevado a una magnífica casa, en una de cuyas suntuosas habitaciones estuvo sentado durante horas. Al fin cuatro damas hermosas y magníficamente ataviadas aparecieron precediendo a una quinta que era aun más hermosa. El Sultán reconoció en ella a la última mujer a la cual se había aproximado en la casa de baños.

    Ella le dio la bienvenida y le explicó que la prisa por regresar a su casa se debía a los preparativos para su llegada, y que su arrogancia era sólo una de las costumbres del país, practicada por todas las mujeres en la calle.

    Luego siguió una magnífica comida. Trajeron espléndidas vestimentas que fueron obsequiadas al Sultán, mientras se ejecutaba una delicada música.

    El Sultán vivió siete años con su nueva mujer, hasta que despilfarraron todo el patrimonio de ella. Entonces la mujer le dijo que ahora él debía proveer para ella y sus siete hijos.

    Recordando a su primer amigo en la ciudad, el Sultán volvió al herrero en busca de consejo. Puesto que el Sultán no tenía oficio ni negocio, le aconsejó ir a la plaza del mercado y ofrecerse como mozo de carga.

    En un día ganó, transportando una enorme carga, sólo una décima parte del dinero necesario para el alimento diario de su familia.

    Al día siguiente el Sultán se dirigió nuevamente hacia la playa, donde encontró el lugar exacto del que había emergido hacía siete años. Dispuesto a decir sus oraciones, comenzó a lavarse en el agua, cuando repentina y dramáticamente se encontró nuevamente en el palacio, con la vasija de agua, el sheikh y sus cortesanos.

    i Siete años de exilio, hombre perverso ! , rugió el Sultán. Siete años, una familia y haber tenido que ser mozo de carga ! No temes a Dios, el Todopoderoso, por esta acción?.

    Pero hace sólo un instante que has puesto la cabeza en esta agua, dijo el maestro Sufi.

    Sus cortesanos confirmaron esta declaración.

    El Sultán no pudo convencerse de esto, y comenzó a. dar las órdenes para decapitar al sheikh.

    Percibiendo mediante su sentido interior que esto iba a ocurrir, el sheikh puso en práctica la capacidad llamada Ilm el-Ghaibat: la Ciencia de la Ausencia. Esto hizo que instantánea y corporalmente se transportara a Damasco a muchos días de distancia.

    Desde allí escribió una carta al rey:

    Siete años pasaron para tí, como ya habrás descubierto, mientras permaneció por un
    instante tu cabeza en el agua. Esto sucede mediante el ejercicio de ciertas facultades, y no tiene especial significado excepto como ilustración de lo que puede suceder. Acaso en la tradición no estaba el lecho tibio, no estaba la jarra a medio vaciar?

    El elemento importante no es que algo haya sucedido o no. Es posible que todo suceda. Sin embargo, lo importante es el significado del suceso. En tu caso no hubo significado alguno. En el caso del Profeta, sí lo hubo

    Historia sufi

  5. EL ENCUENTRO CON EL DIABLO

    Cierto hombre devoto, convencido de que era un sincero buscador de la Verdad, se sometió a un largo curso de disciplina y estudio.

    Tuvo muchas experiencias con varios maestros, tanto en su vida interna como externa, por un período considerable de tiempo.

    Un día meditando vio de pronto al diablo sentado a su lado.
    – Aléjate, demonio gritó-, tú no tienes ningún poder para dañarme pues yo estoy siguiendo el Camino de los Elegidos.
    La aparición se esfumó.

    Un verdadero sabio que pasaba por allí, le dijo con tristeza:
    – Ay amigo ! Has puesto tus esfuerzos sobre bases tan inseguras como tu miedo inalterado, tu avaricia y tu autoestima, y has llegado a tu última experiencia posible.
    – Y por qué ? – preguntó el buscador.
    – Ese diablo era en realidad un ángel. Diablo es como tú lo has visto.
    Historia Sufi.

  6. LOS PRINCIPIOS

    Distinta es la actitud frente a la vida y a las cosas cuando la revelación interna hiere como el rayo.

    Siguiendo los pasos lentamente, meditando lo dicho y lo por decir aún, puedes convertir el sin-sentido en sentido. No es indiferente lo que hagas con tu vida. Tu vida, sometida a leyes, está expuesta ante posibilidades a escoger. Yo no te hablo de libertad. Te hablo de liberación, de movimiento, de proceso. No te hablo de libertad como algo quieto, sino de liberarse paso a paso como se va liberando del necesario camino recorrido el que se acerca a su ciudad. Entonces, lo que se debe hacer no depende de una moral lejana, incomprensible y convencional, sino de leyes: leyes de vida, de luz, de evolución.

    He aquí los llamados Principios que te pueden ayudar en la búsqueda de la unidad interior.

    1.- Ir contra la evolución de las cosas es ir contra uno mismo.

    2.- Cuando fuerzas algo hacia un fin produces lo contrario.

    3.- No te opongas a una gran fuerza. Retrocede hasta que aquella se debilite, entonces avanza con resolución.

    4.- Las cosas están bien cuando marchan en conjunto, no aisladamente.

    5.- Si para tí están bien el día y la noche, el verano y el invierno, has superado las contradicciones.

    6.- Si persigues el placer te encadenas al sufrimiento. Pero, en tanto no perjudiques tu salud, goza sin inhibición cuando la oportunidad se presente.

    7.- Si persigues un fin, te encadenas. Si todo lo que haces lo realizas como si fuera un fin en sí mismo, te liberas.

    8.- Harás desaparecer tus conflictos cuando los entiendas en su última raíz, no cuando quieras resolverlos.

    9.- Cuando perjudicas a los demás quedas encadenado. Pero si no perjudicas a otros puedes hacer cuanto quieras con libertad.

    10.- Cuando tratas a los demás como quieres que te traten, te liberas.

    11.- No importa en qué bando te hayan puesto los acontecimientos, lo que importa es que comprendas que tú no has elegido ningún bando.

    12.- Los actos contradictorios o unitivos se acumulan en ti. Si repites tus actos de unidad interna ya nada podrá detenerte.

    Serás como una fuerza de la Naturaleza cuando a su paso no encuentra resistencia. Aprende a distinguir aquello que es dificultad, problema, inconveniente, de esto que es contradicción. Si aquéllos te mueven o te incitan, ésta te inmoviliza en círculo cerrado.

    Cuando encuentres una gran fuerza, alegría y bondad en tu corazón, o cuando te sientas libre y sin contradicciones, inmediatamente agradece en tu interior. Cuando te suceda lo contrario pide con fe y aquel agradecimiento que acumulaste volverá convertido y ampliado en beneficio.
    SILO

    1. El hombre audaz
      Ser audaz es querer emanciparse de todo un aparato conceptual al servicio de la técnica y el sistema monetario

      No basta con saber, también hay que aplicar.

      No basta con querer, también hay que actuar.»

      Goethe

      Que un hombre audaz es quien se atreve a enfrentarse a la realidad expuesta; a interrogarla, a levantar el velo que la cubre y tratar de ponerla de manifiesto para corroborar su influencia en la acción cotidiana. Pero si este es un verdadero hombre, lo hará ubicado desde una profunda humildad; ora con conciencia de que esa realidad es problemática y que ninguna verdad la agota, ora porque no dictará a la realidad cómo es o debe ser, sino por el contrario verla, reconocerla y aceptarla para poder modificarla en favor suyo.

      El hombre audaz debe, necesariamente, enfrentarse con esa realidad sin mediaciones, exclusiones ni amputaciones; aceptarla y someterse a esa verdad diferente de un producto, órgano o imposición cultural; sino manifestación latente y natural de acuerdo a su época histórica, los procesos y el todo que circunscribe a ella. Y como aludía Jünger: una educación interior es deber en el hombre para que su potencial alcance a transmutar todos los valores universales.

      Y para ello el hombre debe y tiene que ser libre

      Libre porque está comprometido y ha elegido con su mente, su cuerpo y su espíritu emanciparse de todo el aparato conceptual que viene arrastrando como un fardo heredado e imposible de evadir. Y siendo libre el hombre és; sin sometimiento alguno, solo a la Divinidad.

      Ya hay mucha literatura que expresa las máximas ideales sobre el buen proceder cotidiano en la viva realidad.

      Cuando fuerzas algo hacia un fin produces lo contrario.

      3.- No te opongas a una gran fuerza. Retrocede hasta que aquella se debilite, entonces avanza con resolución.

      4.- Las cosas están bien cuando marchan en conjunto, no aisladamente.

  7. EL VACÍO EN EL ARTE ISLÁMICO

    La prohibición de la imagen, en el Islam, se limita a la imagen de la divinidad; ella se sitúa en la perspectiva del Decálogo, o más exactamente del monoteísmo abrahámico que el Islam renueva. Este monoteísmo se opone directamente al politeísmo idólatra (1), de manera tal que la imagen plástica de la divinidad se presenta, según una dialéctica a la vez histórica y divina, como la marca del error que asocia lo relativo a lo absoluto, lo creado a lo no creado, sometiendo lo primero a lo segundo.

    La negación del ídolo, o mejor dicho su destrucción, es la traducción concreta del testimonio fundamental del Islam. La fórmula lá ilaha illa-Llah (no hay otra divinidad que Dios), domina todo y consume todo a la manera de un fuego purificador. La negación del ídolo, efectiva o virtual, tiende a generalizarse: es así como se evita representar a los enviados divinos, rusul, a los profetas, anbiya, a los santos, awliya, no sólo porque sus imágenes podrían convertirse en el objeto de un culto idólatra, sino también por respeto a lo inimitable que hay en ellos. Ellos son los vice-regentes de Dios en la tierra y es por ellos que la naturaleza teomorfa del hombre se vuelve manifiesta; pero este teomorfismo es un secreto cuya aparición en el mundo corporal sigue siendo incomprensible. La imagen inanimada y estereotipada del hombre divino no sería más que una envoltura, un error, un ídolo. Incluso en el medio sunita árabe, se retrocede frente a la representación de cualquier ser vivo por respeto al secreto divino contenido en su creación (2).

    Y si la prohibición de la imagen no es tan general en otros grupos étnicos, no es menos observada por todos aquellos que forman parte del cuadro litúrgico del Islam: el aniconismo (3) es en cierta forma coextensivo de lo sagrado, siendo uno de los fundamentos, si no el fundamento del arte sagrado del Islam. Esto puede parecer paradojal, ya que el fundamento de un arte sagrado es el simbolismo; en una religión que se expresa con símbolos antropomorfos, el rechazo a la imagen parece socavar la raíz de cualquier arte visual de carácter sagrado. Sin embargo, es necesario tener en cuenta todo un juego de compensaciones sutiles
    y principalmente esto: un arte sagrado no está hecho necesariamente de imágenes, incluso puede ser sólo la exteriorización existencial, por decirlo así, de un estado contemplativo y en ese caso, no reflejará ideas pero transformará cualitativamente el ambiente, integrando un equilibrio espiritual cuyo centro de gravedad es lo invisible.

    Esta es la naturaleza del arte islámico: su objeto es ante todo el ambiente del hombre de aquí el rol predominante de la arquitectura y su calidad es esencialmente contemplativa. El aniconismo no aminora esta cualidad, muy por el contrario, ya que excluye toda imagen que invite al hombre a fijar su mente sobre cualquier cosa fuera de sí mismo, de proyectar su alma en una forma individualizante. En cambio, él crea un vacío. Desde este punto de vista, la función del arte islámico es análoga a la naturaleza virgen, en especial el desierto, que favorece igualmente la contemplación; aunque desde otro punto de vista, el orden creado por el arte se opone al caos de la naturaleza desértica.

    El ornamento sobre la base de formas abstractas, desarrollado tan ricamente en el arte del Islam, no está allí para llenar este vacío. Su ritmo continuo o su carácter de tejido sin fin, en lugar de captar el espíritu y de conducirlo hacia algún mundo imaginario, disuelve las coagulaciones mentales, tal como la contemplación de un curso de agua, o de una llama o de un follaje agitado por el viento puede apartar a la consciencia de sus ídolos interiores.

    La ornamentación islámica presenta dos formas principales, la del arabesco compuesto de formas sinuosas y espiraloides, más o menos similares a motivos vegetales, y el almocárabe geométrico. La primera es todo ritmo, fluidez y melodía continua, mientras que la segunda es de naturaleza cristalina: la irradiación de las líneas a partir de múltiples centros geométricos recuerda a copos de nieve o el hielo, y da la impresión de calma y de frescura. Es en el arte maghrebin que estas dos formas ornamentales aparecen en toda su pureza.

    La ornamentación, por más rica que sea, no destruye jamás la simplicidad o la sobriedad del conjunto arquitectónico; esta es al menos la regla observada en todas las épocas y en todos los medios no decadentes. De un modo general, el conjunto arquitectónico manifiesta el equilibrio, la calma y la serenidad.

    Mientras que el interior de una basílica románica progresa en dirección al altar, y el presbiterio de una iglesia gótica tiende hacia lo alto, el interior de una mezquita no contiene ningún elemento dinámico. Sea cual sea su tipo de construcción, desde las mezquitas primitivas de techo horizontal sobre pilares hasta las mezquitas turcas con cúpulas, el espacio está siempre ordenado en forma tal que reposa enteramente sobre sí mismo. No hay una extensión que espera ser recorrida; su vacío es como el molde o la matriz de una plenitud inmóvil e indiferenciada.

    Los arquitectos turcos como Sinan, que han retomado el tema constructivo de Santa Sofía para desarrollarlo en un sentido típicamente islámico, han buscado una síntesis perfectamente estática y plenamente inteligible de sus dos grandes formas complementarias: el hemisferio de la cúpula y el cubo de la construcción. Ellos lo lograron de varias maneras que sería largo de exponer, basta mencionar un detalle arquitectónico que caracteriza su concepción del espacio. Sabemos que las cúpulas bizantinas así como las cúpulas románicas se apoyan sobre pechinas que prolongan vagamente su curva y reúnen,
    deslizándose, los cuatro ángulos de los muros de soporte.

    Este paso algo irracional entre la base circular de la cúpula y el cuadrado de los soportes, se trata de evitar en la arquitectura turca. Esta reemplazará los colgantes por un elemento netamente articulado, llamado muqarnas en árabe, comparado a menudo con estalactitas, aunque se trata más exactamente de un alveólo de nichos que se entrelazan los unos a los otros. Por su juego geométrico, el paso de la forma continua y fluida de la cúpula a la forma rectangular y sólida de los muros de soporte, aparece como una cristalización gradual. El cubo de la construcción se coagula a partir de la unidad indiferenciada de la cúpula. Ya que esta última representa siempre el cielo, es el movimiento continuo de la esfera celeste que se presenta.

    Esta concepción arquitectónica es típica en el Islam y ella se encuentra muy alejada de la concepción greco romana. Esta es siempre más o menos antropomorfa en el sentido de que invita al espectador a participar subjetivamente en el drama de las fuerzas constructivas; la columna clásica hecha a la medida del hombre, así como el arquitrabe, las consolas y las cornisas, hacen sentir las cargas y las fuerzas que la sostienen. En la arquitectura románica y gótica este drama es traspasado al orden espiritual; las columnas de una catedral gótica están animadas por una irresistible voluntad de ascensión. Nada de esto pasa en la arquitectura musulmana que permanece objetiva.

    Este vacío que crea el arte islámico por su calidad estática, impersonal, anónima, y sobre todo por la ausencia de cualquier imagen antropomorfa, permite al hombre ser enteramente él mismo, reposar en su centro ontológico, donde es a la vez el esclavo de Dios y su representante en la tierra. Por cierto, la imagen sagrada es a su vez un soporte de contemplación, allí donde su empleo se impone por la naturaleza de la doctrina (4) y a condición de que su simbolismo y su lenguaje formal estén garantizados por la tradición. Pero el arte religioso de formas antropomorfas es de naturaleza eminentemente precaria, a causa de las tendencias psíquicas individuales y colectivas que se deslizan allí muy fácilmente con el riesgo de conducirlo en una evolución naturalista con las reacciones ya conocidas. El Islam corta de raíz este problema excluyendo de su cuadro litúrgico cualquier imagen del hombre. Por lo mismo, mantiene en cierta forma en un plano espiritual y superior, la posición del hombre nómade no implicado en la evolución turbulenta de un mundo hecho completamente de proyecciones mentales y de reacciones frente a estas proyecciones.

    El aniconismo del arte islámico contiene en suma dos aspectos: por una parte, preserva la dignidad primordial del hombre, cuya forma hecha a imagen y semejanza de Dios (5) no será ni imitada ni usurpada por una obra de arte, necesariamente limitada y unilateral; por otra parte, nada que pudiera ser un ídolo, aunque lo fuera de una manera relativa y provisoria, debe interponerse entre el hombre y la invisible presencia de Dios. Lo que prima es el testimonio de que no hay divinidad fuera de Dios. Esto disuelve cualquier objetivación de lo divino incluso antes de que pudiera producirse.
    Titus Burckhardt.

    Notas:
    (1) No es más que un pleonasmo el hablar de politeísmo idólatra, así como lo muestra el Hinduismo que
    es politeísta pero en modo alguno idólatra, ya que reconoce a la vez la naturaleza provisoria y simbólica de los ídolos y la relatividad de los dioses, devas, como aspectos de los Absoluto. Los esotéricos musulmanes, los Sufíes, comparan los ídolos con los nombres divinos, de los cuales los paganos habrían olvidado el significado.

    (2) Según una palabra del Profeta, los artistas que buscan imitar la obra del Creador serán condenados, en el más allá, a dar vida a sus obras, y su impotencia de hacerlo los conducirá a los peores tormentos. Esto puede ser comprendido de diferentes maneras, pero de hecho, no ha impedido el nacimiento, en ciertos medios musulmanes, de un arte figurativo libre de pretensiones naturalistas.

    (3) El aniconismo puede tener un carácter espiritualmente positivo, mientras que la iconoclasia sólo tiene un sentido negativo.

    (4) Como en el Cristianismo donde Dios se hizo hombre para que el hombre se vuelva Dios, según la fórmula de San Ireneo.

    (5) Según una palabra del Profeta, Dios creó a Adán a Su forma. Desde el punto de vista islámico, la forma divina de Adán está constituida esencialmente por las siete facultades universales, atribuidas igualmente a Dios, éstas son: la vida, el conocimiento, la voluntad, el poder, el oído, la vista y la palabra; ellas están limitadas en el hombre pero no así en Dios.

    Traducido y extractado por Paula May de
    Question de
    Editions Ritz

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