Nuevo taller Giro Derviche con Sheij ahmed en Puentetoma

Bismilahi Rahmani Rahim. Salamu aleykum.
El fin de semana del 19 y 20 de mayo, inshÁllah, tendremos un taller de giro derviche, dirigido como en ocasiones anteriores por Sheykh Ahmed Dede. Nos reuniremos en Amalurra, en el barrio Traslaviña de Artzentales (Vizcaya) la tarde del sábado y la mañana del domingo.
Por medio del giro, Sheykh Ahmed nos hace entrar en relación con la fuerza que mueve todo en el universo. Todo está girando. Giran los átomos, los planetas, los soles, las estrellas, las galaxias y la fuerza que les hace girar es el Amor. El Amor es la fuerza integradora que nos devuelve a la Unidad. Amor y Unidad son algunos de los Atributos que solamente pertenecen a la Divinidad, Állah Todopoderoso.
Se trata de una experiencia del corazón y las palabras no pueden abarcarlo. A través del giro, los derviches se inflaman de ése Amor y son llevados por su energía.
El precio del taller es de 30 euros que incluye ambas jornadas de sábado y domingo. Pero si estás en paro o tienes dificultades económicas, no tienes que pagar nada, ni justificar nada, la entrada es libre.
Si deseas utilizar los servicios del Hotel Amalurra o el albergue, o cualquiera de sus planes de alojamiento y pensión alimenticia, puedes contactar directamente con la recepción al teléfono 946109447.
Para cualquier otra cuestión relacionada con este evento, puedes escribirme a este correo o llamarme al teléfono 636465861.
Salams de vuestro servidor.
Ibrahim

¡¡ Ven quienquiera que seas !!

Autor: Shihabuddin

Psicólogo y escritor. Practicante del sufismo en la tariqat naqshbandi.

6 opiniones en “Nuevo taller Giro Derviche con Sheij ahmed en Puentetoma”

  1. Al señor Abdennur Prado, con todo respeto
    He llorado de emoción y alegría al constatar de que sí, sí existen hermanas valientes que no se reprimen ante las críticas de los demás
    14/06/2008 – Autor: Rashida Jenny Torres – Fuente: Webislam
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    Asalamu aleikum hermanos y amigos, soy musulmana costarricense desde hace 5 años y pocas veces desde ese tiempo hasta el día de hoy he podido tener sentimientos tan contradictorios con respecto al hijab y a mis hermanos musulmanes.

    Quise ser objetiva y comenzar viendo el documental «Mujeres con pañuelo», luego leí las críticas del señor Abdennur Prado y por último, la respuesta de las hermanas «En respuesta al artículo de opinión Mentiras con pañuelo».

    La primera sensación al ver el reportaje televisivo fue de profundo orgullo, respeto y admiración hacia éstas hermanas al tratar de reinvindicar el Islam como fe y estilo de vida, al tratar de aclarar los prejuicios que se le tiene a nuestra fe con una energía y jovialidad dignas de imitar.

    Sentí la necesidad imperiosa de poder compartir inshallah algún día con las hermanas del reportaje (y con cualquiera que piense como ellas), correr a abrazarlas, felicitarlas y decirles que son un ejemplo para nosotras.

    He llorado de emoción y alegría al constatar de que sí, sí existen hermanas valientes que no se reprimen ante las críticas de los demás (sobre todo cuando son de musulmanes, las más dolorosas). Después leí el comentario del señor Abdennur y lloré de nuevo, pero esta vez de verguenza e impotencia al sentir su envidia, machismo y odio a flor de piel, dirigidos hacia unas musulmanas que «predicaron con el ejemplo».

    No sé cuánta influencia tiene usted señor Abdennur dentro de la comunidad musulmana de su país (ni me interesa saberlo), pero a mí me enseñaron que «lo cortés no quita lo valiente» y ya lo ví retractarse en uno de éstos comentarios cuando afirma, según sus propias palabras que: «Admito que he sido demasiado radical en mi critica y que la he llevado demasiado lejos, hasta el punto de la ofensa. Esta no era mi idea, aunque como siempre he actuado de forma demasiado apasionada, astagfirul-lah» Alhamdulillah! por eso, sólo los ríos no se devuelven!

    Nuestro amado profeta Muhammad (pbsce) nos demostró en varias ocasiones en las que se equivocó, una forma humilde pero sincera de retractarse y darle la razón a quien la tenía y eso jamás le quitó autoridad ni el respeto o amor de la umma, por el contrario, lo acrecentó.

    Parece que después de su «pasajero arrepentimiento» vuelve a tomar el camino equivocado al seguir defendiendo su postura, que vamos, ante los ojos de Allah, todos sabemos que «Usted no tiene razón» (la tienen las hermanas), pero vuelve a su postura egocéntrica y desmesurada como usted mismo lo admitió por un orgullo herido (no eran conocidas suyas, debían ser sus familiares o amigas, las que salieran en el documental para que su reacción fuera positiva y no tan crítica y caníbal)

    La envidia y el odio carcome y autodestruye más a quien lo padece que hacia quien va dirigido.

    Estimado hermano, en el nombre de Allah, le suplico que le pida disculpas a las «mujeres con pañuelo» de forma tan extensa y publicitada como lo hizo en WebIslam y su propio blog. Allah nos pide que después de un mal hagamos un bien y no pongo en duda de que las hermanas le comprenderán y aceptarán de buen grado sus disculpas.

    Usted estimado hermano, desaprovechó la oportunidad, el espacio y el momento del reportaje televisivo para hacer dawa de forma positiva, en otras palabras, lo que ha hecho con la mano… lo borró con el codo.

    No le juzgo por eso, pero si usted es toda una «autoridad islámica» debe demostrarlo con hechos, no con palabras.

    He sido juzgada muchas veces en mi país por usar el hijab, he «peleado» ante los organismos gubernamentales para que en mi documento de identidad y pasaporte aparezca con el hijab.

    Yo sé de qué hablan las jóvenes, yo sé qué se siente ser repudiado y estar entre las murmuraciones de toda una comunidad por querer defender los derechos de las musulmanas y salir repudiada, pero con la cabeza en alto, sabiendo que Allah es quien todo lo sabe y por eso sólo El puede juzgar nuestras intenciones.

    Por supuesto que respeto a las hermanas que por motivos personales o sus «propias interpretaciones» no usan el hijab, son mis hermanas también y no compartimos el mismo punto de vista, pero estoy en este planeta para demostrar que los musulmanes somos una familia y que las rencillas y rencores personales están muy por debajo de nuestro sentido de solidaridad, sumisión y paz.

    Me ha correspondido defender WebIslam en muchos de los foros en los que publico sus artículos y noticias de interés cuando les tachan de «escandalizadores e interpretadores a su antojo del noble Coran y el Islam, y los he defendido con vehemencia. Demuéstreme ahora, que no estoy equivocada, que ustedes son objetivos y se atienen a las críticas constructivas, pero por sobre todo, pasadas de tono y exageradas e innecesarias como en este caso.

    Que Allah les bendiga.

    Musulmana Costarricense
    ……………………………………………..HE QUERIDO SUJBIR ESTE ARTÍCULO POR DEFERENCIA A LAS PERSONAS QUE SIENTEN ESTA FORMA DE LLEVAR SU FE, Y EL DOLOR QUE SIENTEN CUANDO OTROS SE MOFAN, JUZGAN, CUESTIONAN, OPINAN AL RESPECTO, ESTO ES INVADIR EL ESPACIO DE OTRO, OBSERVEMOS ,ATRAVES DE ESTE ESCRITO ,EL SUFRIMIENTO DE ESTA HERMANA CUANDO SE SIENTE ATACADA EN SU FORMA,, TIENE TODO EL DERECHO DE IR ASÍ O COMO SIENTA, AL IGUAL QUE QUIEN DECIDA IR DE OTRA FORMA.
    DIOS SE OCUPA DE NOSOTROS,ÉL NOS DA Y NOS QUITA, CUANDO CONSIDERA HAZ O VISTE ESE CLAMOR ESTÁ EN SU INTERIOR, ÉL ES EL QUIE ENSEÑA, ÉL DICE DERECHA O IZQUIERDA,¿QUIENES SOMOS NOSOTROS PARA CONSIDERAR QUE LO QUE HACE ESTA HERMANA DEL ARTÍCULO NO ES BUENO APROPIADO O DESPROPORCIONADO?
    VÍVAMOS Y DEJEMOS VIVIR, CUANTOS NECESITAN ESTAR EN LA SOLEDAD DE UN MONASTERIO, ES SU INQUIETUD, CUANTOS QUIEREN PRACTICAR EL CELEBITO, ES SU INTERIOR, CUANTOS DECIDEN HACERSE BUDISTAS, MONGOLES HINDUISTAS, ¿ES MEJOR EL HINDU QUE EL CRISTIANO?,¿ ES MEJOR EL YOGUI QUE EL CATÓLICO?, ¿ES MEJOR EL MUSULMAN QUE EL AGNÓSTICO?, O VICEVERSA…CADA COSA TIENE UN MÁTIZ, QJE RESUENA EN EL VACÍO DE NUESTRO ESTADO QUE NOS VA A DAR UN ASPECTO, VALOR QUE NECESITAMOS PARA CAMINAR-

  2. Amina Wadud dirige el rezo junto a una decena de musulmanes. Lo hace en un hotel de Barcelona y nadie se escandaliza por ello: las mujeres (y algún hombre) que la acompañan defienden una visión abierta y tolerante del islam. Y sobre todo, alejada del machismo que, a su juicio, no emana del Corán, sino de ciertas interpretaciones interesadas. La escena, casi íntima, no tiene nada que ver con la que acaeció, hace tres años, en Nueva York. Amina se convirtió entonces en la primera mujer musulmana en llevar la batuta de una oración mixta. El stablishment de ulemas oficiales la condenó de forma unánime.

    Amina, intelectual de origen afroamericano convertida al islam, está en Barcelona para participar en el tercer Congreso de Feminismo Islámico, que aborda la opresión de las musulmanas bajo la bota del fundamentalismo. Las ponentes son una veintena de mujeres muy cualificadas. Algunas lideran potentes organizaciones sociales. Otras se han asomado al poder político. Todas ellas saben que, pese a las persecuciones, son unas privilegiadas. La excepción a la norma general. Pero advierten de que cada vez «hay más mujeres en busca de una nueva lectura del islam», detalla Fatma Aly Khafagy, consultora de Naciones Unidas nacida en Egipto.

    «Los poderosos quieren que todo siga como está. Y los islamistas pretenden arrastrarnos al pasado», resume Khafagy, que ha decidido no llevar hiyab, el tradicional pañuelo musulmán. «Es una opción personal», dice. También muestra su libertad y su independencia la malaisia Norani Othman cuando declina acudir a la oración de Amina. Ésta se acerca al sofá y le besa afectuosamente en la cabeza. «Es que nunca rezo en grupo. El rezo es personal».

    Norani ha luchado en Asia contra las leyes musulmanas de familia, que priman al hombre y relegan a la mujer a un papel subordinado. Como las demás ponentes, aboga por una reforma de la sociedad «basada en la democracia y el respeto a los derechos humanos». Pero insiste: «El problema no es el islam».

    En una línea similar se expresa Amina, que luce piercing plateado y zapatillas deportivas. Cree que los estereotipos negativos de Occidente en torno al islam (eso entiende por «islamofobia») frenan, casi en la misma medida que el extremismo, el desarrollo de las mujeres musulmanas.

    Pero hay soluciones. Como los viajes e Internet, que ponen a la mujer en contacto con otras realidades: «Cuando se enteran de que otras musulmanas pueden conducir un coche, se dan cuenta de que es algo de su país o su cultura que no está en el islam».

    AHORA VEMOS ALGO DIFERENTE, HAY CENTROS DE REUNIÓN MUSULMANES DONDE LA MUJER PUEDE DIRIGIR UN SALAT, Y ASISTIR TANTO HOMBRES Y MUJERES.
    OPINAR SOBRE ESTO ES LO MISMO QUE EL ANTERIOR

    LAS PERSONAS QUE NOS ACERCAMOS AL ISLAM SOMOS DE MUY VARIADAS TENDENCIAS, AL IGUAL QUE LAS EXPERIENCIAS MOTIVACIONES, PERO NOS INTERESA SALIR DE LA LUCHA DE PODE QUE SE MANTIENE EN LA VIDA MATERIAL,NORMAL, HAGAMOS TODOS JUNTOS UN MUNDO DE PAZ, , DONDE PREVALEZCA, DIOS EN TODO SU SENTIDO FORMA.

  3. El Ney de Ali
    Un día nuestro Profeta llamó a su yerno Alí y le dijo al oído algo…
    <<volver

    Cuando hubo terminado le indicó que lo que le acababa de decir era un secreto que no debía contar a nadie nunca; que muy pocas personas están capacitadas para escuchar y comprender.
    Nuestro príncipe sintió una gran responsabilidad ante esto.

    Otro día, Alí se paseaba por una granja, entonces repentinamente entró en éxtasis al recordar las palabras que su suegro le había susurrado. Sintió unas inconmensurables ganas de decirlo. Tan así que al ver un gran recipiente lleno de agua, de donde los camellos bebían, metió su bendita cabeza dentro y comenzó a gritar el secreto que le había dicho el Mensajero de Allah (s.w.s.). Haciendo esto, inevitablemente salpicó el alrededor.

    Al tiempo una caña creció allí, nutriéndose de una gota de agua de aquella salpicadura. Un día un luthier artesano que pasaba por ahí cogió la caña y construyo con ella un ney. Pronto un músico compró dicho ney al artesano.

    Entonces cuando este músico toco por primera vez aquél instrumento entró en un estado de éxtasis inmenso. Y las melodías que él entonaba con su ney hacían que cualquiera que lo escuche entre en dicho estado…

    Poco a poco todo el pueblo comenzó a hablar de este maravilloso músico y su ney que enamoraban a quién lo escuche. Comentarios que no tardaron en arribar a oídos del Sultán que allí imperaba. Éste, llamo de inmediato al músico a su palacio para escuchar sus melodías.

    El artista así lo hizo, y en el instante que el ney comenzó a sonar todos los presentes y el mismo Sultán entraron en un estado tal que era para ellos cómo si todo el mundo y sus cosas hubiese perdido total importancia; cómo estar en presencia del Amado, donde nada más importa…

    El Sultán, cómo pudo, se incorporó y preguntó:
    “¡Oh tu!, te ruego que seas el músico de mi castillo… y dime ¿cómo es que lo haces?”

    Entonces el músico, bajo estado de inspiración le respondió:
    “Yo, no hago, cual el ney sólo soy caña vacía por donde pasa el viento. Es el sonido del secreto de Alí. Todo el que lo escuche entra en estado de éxtasis divino. Porque su sonido proviene de la luz de los dos mundos, la causa de la creación de todos los universos, conocidos y desconocidos, visibles e invisibles, la luz del amado de Allah, Hz. Muhammad Mustafá; la cual alumbra donde haya oscuridad en los corazones de los hombres”

  4. En el Nombre de Al-lâh El Infinitamente Bueno,
    El Misericordioso, de Él dependemos.

    Gloria a Dios que ha clarificado ante nosotros los caminos de la Futuwah en los cuales se realiza toda virtud.

    Él, que la ha colocado por encima de toda infamia o defecto y la ha elevado a lo más alto.

    Este camino es el que han seguido sus profetas enviados y, entre sus servidores, los que Él ha elegido y acercado.

    Todos aquellos cuyo Nombre ha sido inscrito en las páginas puras del Libro de la sinceridad, aquellos para los cuales se ha abierto el camino de la verdad y lo han emprendido evolucionando a través de sus etapas y grados.

    El primero que respondió a su llamada y que hizo honor a la nobleza de comportamiento fue Adam cuya naturaleza era admirable y su elevación original.

    Aquel cuyo Nombre deriva del de la corteza de la tierra pero cuya esencia fue inmortalizada por la Voluntad divina; habitando en la casa del pudor, asistido por las Luces y por la Protección de Dios, tocado con la corona de la Liberalidad divina, fue huésped de la morada de paz.

    Abel recogió su antorcha cuando Caín fue alejado de ella.

    Seth supo honrarla en su justo título velando por que no fuese mancillada.

    Idris1 (Enoch) fue, gracias a ella, elevado y salvado de las astucias del demonio.

    El esplendor de su luz resplandecía en la cara de Noé. Su amor suscitaba sus lágrimas y sus lamentaciones.

    Ad2 recibió su denominación y, desde entonces, ya no había de caer en las mismas infamias.

    Por ella se manifestaron las promesas de Hud.

    Y Salih4 fue salvado de toda maldad.

    Abraham, el amigo íntimo, tomó su sobrenombre; destruyó entonces ídolos y representaciones.

    Después rescató a Ismael por orden del Rey de Majestad.

    Por ella Lot escaló hasta el grado que ya no puede perderse.

    E Isaac se hizo servidor suyo hasta el día del encuentro con su Señor.

    Jacob tomó los caminos de su realización.

    Y la enfermedad de Job fue curada por ella.

    José el verídico siguió su camino de la manera más generosa y recibió por ella un favor perpetuo.

    Dulh Kifl5 fue conducido a un grado muy elevado desde el que pudo realizar sus obras, bellas y aceptadas.

    Shuayb6 obtuvo también el premio en esta carrera, fue situado por encima de sus dudas y errores.

    Moisés se revistió de su manto con penacho y Aarón adquirió elocuencia en respuesta a su llamada.

    La gente de la caverna y Al Raquim fueron honrados con ella; recibieron en el reparto la morada de las beatitudes.

    El corazón de David quedó colmado por ella. Experimentó dulzura en inclinarse y en prosternarse.

    Salomón la recibió en herencia, hombres y genios se le sometieron.

    Jonás percibió la verdad en sus principios y se sometió a ella con firmeza.

    Zacarías bebió en su fuente de pureza.

    Por su fe en ella Juan fue salvado de la tristeza y adquirió una grandeza que lo situó más allá de la prueba, el dolor ya no tenía dominio sobre él.

    Por ella Jesús iluminó la obscuridad con una pura luz, por ella fue llamado el Espíritu y el Mesías.

    Mahoma obtuvo una brillante victoria, que la plegaria divina y la paz sean con él y los suyos.

    Sus compañeros Abu Bakr7 y Omar8 se convirtieron en guardianes de ella.

    ¡Oh Dios! permítenos seguir sus huellas y concédenos la gracia de ser contados entre los suyos; haz que seamos aptos para recibir estas verdades y que sigamos por ellas los mejores caminos.

    «(El os revela que vuestro Dios es un Dios único) y que el que espera el encuentro con su Señor debe realizar buenas acciones y no asociar a nadie en la adoración de su Señor»
    (Corán XVII, 110).

    Rindamos a Dios por sus dones una gloria perpetua, no hay acción ni poder sino por El, el Muy Alto y Muy Grande.

    «Y di: ¡Alabanza a Dios! El no se ha dado hijo

    No tiene asociado en la realeza:

    No necesita protector

    que lo defienda contra la humillación

    ¡Proclama altamente Su grandeza!»
    (XVIII, 111.)

    Todo agradecimiento corresponde a Dios que ha distribuido los signos de su generosidad sobre la elite de sus servidores; El los guía hacia la conformidad con Su voluntad, evitándoles (la tristeza) de su alejamiento. Nos ha informado de sus estados, cada uno en el grado que le corresponde, entre ellos aquellos por los cuales ha embellecido a su amigo íntimo -Dios ruegue por él y lo salve-, estados que derivan de la Futuwah. Dios -¡exahado sea!- dijo:

    «Hemos oído a un joven (Fata) llamado Abraham hablar de ellos»
    (C.XXI,60).

    Lo llamó Fata porque abandonó todo a Dios: su persona, su familia, sus bienes y a sus hijos. Dio todo a Aquel a quien todo pertenece. Se apartó del universo y de lo que contiene cuando fue designado con el nombre de la Futuwah.

    Así fue como Alá nos informó de los estados de sus santos diciendo:

    «… Son jóvenes que creían en su Señor (y los habíamos fortalecido en el camino recto)» (C. XVIII, 13), sin mediación ni pruebas. Creyeron en El por El y fueron entonces favorecidos con una mayor asistencia hasta su llegada a la última proximidad y dijeron:

    -«Nuestro Señor es el Señor de los cielos y de la tierra. No invocamos a ninguna divinidad fuera de El»
    (XVIII, 14).

    Alá los revistió con sus propios atavíos, los tomó bajo su generosa protección, y les facilitó la clave de sus cambios sutiles:

    «… y (que) nosotros los volviésemos hacia la derecha y hacia la izquierda…»
    (XVIII,18).

    Todos los que penetran en el camino de la Futuwah están bajo la benévola mirada de su amistad y de su asistencia. Tú me has preguntado -¡pueda Dios gratificarte con su agrado!- qué es la Futuwah.

    -Sabe que ésta es la conformidad con el orden divino, el abandono de toda bajeza, la realización de un comportamiento sublime, de virtudes interiores y exteriores, secretas y públicas.

    No hay estado ni momento que no tenga su propia Futuwah: una Futuwah hacia tu Señor, hacia tu Profeta, hacia sus compañeros, hacia los Santos entre nuestros antecesores, hacia tus Shayjs, tus hermanos en Dios, tu familia, tus hijos, tus parientes o los ángeles que dan testimonio de tus acciones.

    Voy a darte aquí una breve ilustración sacada de la tradición del Profeta y de la de nuestros antecesores, de sus actitudes y conducta virtuosa, remitiéndome a Dios para eso como para todo; con El es con quien yo cuento, ¡y qué excelente apoyo!

    1) De la Futuwah derivan las actitudes de benignidad para con los hermanos (en Dios) y el adelantarse a sus necesidades. Se nos ha referido por Anás Ibn Malik9 -¡Dios esté satisfecho de él!-que el Profeta dijo:

    -Dios se obliga a asistir con un servidor, el día de la resurrección, al que se ha comportado con benignidad con un creyente o lo ha ayudado para algo en los asuntos de este mundo, cualquiera que sea su importancia (H1)

    2) La Futuwah es también que devuelvas bien por mal y que no tengas en cuenta las malas acciones del prójimo. Se nos ha referido por Abu al Ahwas,10 quien las sabe a su vez por su propio padre, las palabras siguientes:

    -Yo he dicho -¡oh Enviado de Dios!-: si encontrándome en la necesidad de pedir ayuda al alguien, éste se negara, ¿podría considerarme yo con el derecho de actuar igual?

    El Enviado de Dios respondió: » ¡No! » (H2).

    3) La Futuwah es dejar de estar al acecho de los defectos del prójimo. Se nos ha referido por Muawiyyah11 -¡Que Dios esté satisfecho de él!- lo que sigue:

    -El Enviado de Dios ha dicho: «Aplicándote a resaltar los defectos de los Musulmanes, contribuyes en realidad a hacerlos malos» (H3).

    4) También es un acto de Futuwah el ir con total naturalidad a casa de un hermano en Dios que nos es cercano, sin ser, para eso, convidado a ella. Se nos ha referido según Abu Hurayrah12 que éste dijo:

    -Abu Bakr y Omar se encontraban un día juntos cuando el Profeta llegó y les preguntó qué los había conducido a aquel lugar.

    Ellos respondieron:

    -Ha sido el hambre, ¡oh Enviado de Dios!: lo juramos por el que te ha enviado como Profeta verídico.

    El Profeta dijo:

    -Por el que tiene mi alma entre sus manos, no ha sido otra cosa sino el hambre lo que me ha hecho salir a mí mismo.

    Añadió: «íd a la casa de fulano, un hombre de los Ansar»13 (H4)

    5) La Futuwah es no criticar el alimento que se nos ofrece. Se nos ha referido que Abu Hurayrah dijo:

    -El Profeta nunca criticó un alimento a él presentado. Lo comía si lo deseaba o lo dejaba (H5).

    6) La Futuwah consiste en la adopción de una actitud y conducta elevadas a semejanza de las de la gente del Paraíso. Se nos ha referido por mediación de Abul Qasim Ibrahim Ibn Muhammad al Nasrabadhi14 que un día Anás15 -¡Dios esté satisfecho de él!- estaba enfermo. Algunos de sus amigos lo visitaron. Anás dijo entonces a su sirvienta:

    -Trae a nuestros amigos aunque no sea más que un trozo de pan. He oído al Enviado de Dios decir: «La excelencia del comportamiento es una cualidad de la gente del Paraíso» (H6).

    Mención de algunos rasgos de la excelencia del carácter según la Sunna:

    7) Se cuenta de Nafi16 y de Ibn Omar17 -¡Dios esté satisfecho de ellos!- que el Profeta dijo:

    -Visitarse los unos a los otros, sin otra finalidad que la de hacerlo por Dios, es un rasgo de la excelencia del carácter, y corresponde al anfitrión ofrecer a su hermano en Dios aquello de que dispone, aunque no sea más que un trago de agua. Si encontrase embarazoso ofrecer lo que tiene a mano, se expondría con ello a la cólera divina (H7).

    8) La Futuwah es la intimidad entre hermanos en Dios. Se nos ha referido por Yabir15 que el Profeta dijo:

    -El creyente es aquél con el cual se siente un lazo de intimidad. No hay bien alguno en aquél que no se acerca a los demás o no deja a los demás acercarse a él. Los mejores hombres son aquellos de los que pueden obtener beneficio los demás (H8).

    9) La Futuwah es generosidad. Se nos ha referido según Aishah19 -¡Dios esté satisfecho de ella!- que el Enviado de Dios dijo:

    -El paraíso es la morada de los hombres generosos (H9).

    10) La Futuwah es la conservación de las antiguas relaciones amistosas. Se nos ha referido que Aishah -¡Dios esté satisfecho de ella!- oyó decir al Enviado de Dios:

    -Dios quiere que se cuiden las amistades antiguas (H10).

    11) La Futuwah consiste en tomarse en serio los intereses y los estados de nuestros hermanos en Dios.

    Se nos ha referido que Ibn al Abbas20 reprochó la avaricia de Ibn al Zubayr21 diciéndole: «He oído decir al Enviado de Dios:

    -El creyente no es el que come hasta saciarse mientras su vecino tiene hambre a su lado» (H11).

    12) La Futuwah es un comportamiento cortés cuando se está a la mesa. Se nos ha contado según Abu Hurayrah que el Profeta dijo:

    -¡Que nadie siga con la mirada los bocados de su hermano! (H12).

    13) La Futuwah es dar pruebas de indulgencia y dulzura hacia los hermanos mientras se trate de cosas cuya ilicitud no esté establecida. Se nos ha referido según Ibn al Abbas que el Profeta dijo:

    -El signo más alto de inteligencia después del de la fe en Dios consiste en dar pruebas de flexibilidad hacia el prójimo en todo lo que no sea abandono de la verdad (H13).

    14) La Futuwah es ser paciente con los hermanos y actuar de modo que vuestras relaciones sean armoniosas. Se nos ha contado que Abu Said al Judri22 dijo:

    -Un hombre había preparado una recepción para el Enviado de Dios y sus compañeros. Cuando se les presentó el alimento uno de ellos no comió, diciendo que ayunaba. El Enviado de Dios dijo entonces:

    «Vuestro hermano nos ha invitado, y se ha tomado muchas molestias.» Y después añadió: «Come, y ayuna otro día si quieres» (H14).

    15) Otro comportamiento de la Futuwah es ser benévolo con los compañeros, incluso antes de serlo con los parientes. Se nos ha referido, según Alí23 -¡Dios esté satisfecho de él!- que Fátima,24 hija del Enviado de Dios, pidió un día a éste que le buscase un servidor. El Profeta respondió:

    -Yo no puedo buscarte un servidor y dejar los estómagos de la «gente del banco»25 contraerse de hambre (H15).

    16) La Futuwah es actuar de manera que los hermanos puedan tener acceso a tus bienes como si les perteneciesen a ellos mismos. Se nos ha referido según Ibn al Musayyib26 que el Profeta tenía la costumbre de servirse de los bienes de Abu Bakr como si se tratase de sus propios bienes.

    17) La Futuwah consiste en ofrecer manjares y conceder hospitalidad. Se nos ha referido según Uqbah Ibn Amir27 que el Enviado de Dios dijo:

    -Es triste la compañía en la que no hay lugar para extraños (H16).

    Por mediación del mismo, se nos ha contado que el Enviado de Dios ha dicho:

    -No hay bien alguno en un hombre que no concede hospitalidad (H17).

    18) La Futuwah consiste en demostrar respeto a los hermanos y adelantarse a sus necesidades.

    Se nos ha contado según Wazila28 Ibn al Jatab al Qurashi que un hombre entró en una mezquita cuando el Profeta estaba en ella solo. El Profeta se desplazó para acogerlo. Se le dijo entonces: «¡oh, Enviado de Dios, el lugar es amplio! » El respondió:

    -Pertenece al creyente recibir los derechos que le corresponden (H18).

    19) La Futuwah es rectitud en las actitudes y en los estados interiores. Se nos ha referido según Urwah29 -¡Dios esté satisfecho de él!- que Sufyán Ibn Abdullah al Zaqañ30 dijo:

    -¡oh, Enviado de Dios!, enséñame en Islam una palabra gracias a la cual yo no necesitase ya interrogar a ningún otro después de ti.

    El respondió:

    -«Di «creo en Dios» y sé recto» (H19).

    20) La Futuwah es limpieza y generosidad de alma. Se nos ha referido según Abu Said al Judri -¡Dios esté satisfecho de él! -que el Enviado de Dios dijo:

    -Los santos de mi comunidad no entrarán en el paraíso por sus acciones sino por la gracia de la misericordia divina y la generosidad y la limpieza de su alma (H20).

    21) La Futuwah es una actitud de compasión hacia los hermanos y la búsqueda de su consuelo. Se nos ha referido que Abu Said al Judri -¡Dios esté satisfecho de él!- dijo:

    -Nos encontrábamos un día viajando con el Enviado de Dios cuando un hombre que dirigía una caravana de su propiedad vino a verlo. Este, para vigilar sus bienes, volvía incesantemente sus ojos a izquierda y a derecha. El Enviado de Dios dijo entonces: «El que tiene una montura de más debería darla al que no tiene y el que tiene alimento de más debería darlo al que carece de él. «Citó después toda una serie de categorías de bienes hasta que comprendimos que no correspondía a ninguno de nosotros tener algo en exceso (H21).

    22) La Futuwah es amarse en Dios y visitarse sin otra finalidad que la de hacerlo por Dios. Se nos ha referido según Ubadah Ibn Samit31 que éste. oyó el Hadiz sigúiente en el que, hablando por boca de su Profeta, Dios dijo:

    -Mi amor corresponde por derecho a los que se aman, se tratan y se intercambian dádivas en Mí (H22).

    23) La Futuwah consiste en amar y tratar a los pobres y abandonados.

    Se nos ha referido que Abdu la Ibn Amr32 oyó decir al Profeta:

    -A los que Dios ama más es a sus servidores abandonados.

    Alguien preguntó:

    -¿Quiénes son, oh Enviado de Dios?

    El dijo:

    -los que no tienen más refugio que su religión. El día del juicio final serán conducidos ante Jesús, hijo de María, ¡la paz sea con él! (H23).

    24) El hombre de Futuwah es el que se cuida del depósito que se le confía y cuya palabra es verídica.

    Se nos ha referido, según Abdullah Ibn Anír, que el Profeta dijo:

    -Hay cuatro cosas con las cuales importa poco, para el que las posee, no haber tenido ninguna otra en este mundo: proteger con cuidado lo que se os confía, decir la verdad; tener nobleza de carácter y ganarse la vida lícitamente (H24).

    25) La Futuwah consiste primero en purificar el alma antes de revestirse con los hábitos de los hombres santos. Se nos ha referido por Hasán33 que se oyó decir al Enviado de Dios:

    -No os vistáis con la lana sino cuando vuestros corazones sean puros. Los que se visten con la lana mientras que aún se encuentra en ellos trampa y perfidia, se exponen a la enemistad de Aquel que es el sostén de los Cielos (H25).

    26) La Futuwah consiste en ofrecer ágapes y en recibir a los huéspedes de manera agradable y generosa. Se nos ha referido según Abu Hurayrah que el Enviado de Dios dijo:

    -Que el que cree en Dios y en el juicio final ofrezca una hospitalidad agradable a su huésped (H26).

    27) De la Futuwah deriva igualmente el no comer sino después de que los compañeros han empezado a hacerlo. Se nos ha referido según Jafar Ibn Muhammad,34 que su propio padre -¡Dios esté satisfecho de ellos!- dijo:

    -Cuando el Enviado de Dios se encontraba con un grupo de personas, era el último en empezar su comida (H27).

    28) La Futuwah consiste en comprender que tu bien verdadero no es el que ahorres, sino que gastes por Dios.

    Se nos ha referido que Aishah -¡Dios esté satisfecho de ella!-dijo:

    -Se ofreció un cordero al Enviado de Dios, el cual distribuyó su carne. Yo le dije: «¡Ya sólo queda el cuello!»

    El Enviado de Dios me respondió entonces: «Nos queda todo salvo, el cuello» (H25).

    29) Es un acto de Futuwah el romper el ayuno para participar en la alegría de los hermanos. Se nos ha referido según Ibn Omar -¡Dios .esté satisfecho de él!- que el Enviado de Dios dijo:

    -El que visita a su hermano en el Islam y quiere romper el ayuno está en su derecho de hacerlo (H29)

    30) La Futuwah es tener un sentido de convivencia y saber hallar gusto en relaciones alegres y amistosas. Se nos ha referido según Husayn Ibn Zayd que éste preguntó un día a Yáfar Ibn Muhammad:

    -¡Ojalá pudiera dar la vida por ti! ¿Tenía el Profeta la costumbre de bromear amistosamente con los demás?

    El respondió:

    -Dios lo proveyó de un carácter de extremada nobleza en la manera misma que tenía de bromear amistosamente con los demás. Dios envió a sus Profetas y había en cada uno de ellos cierta contrición. Después envió a Mahoma, cuyo estado era el de la compasión y la misericordia. Un signo de compasión para los de su comunidad consistía precisamente en el hecho de que les hablaba de manera amable y grata. Hacía eso para que no se alejasen de él por un sentimiento de temor reverencial. Mi padre Muhammad me dijo que su padre Ali había sabido por su padre (Al Husayn)35 que éste había oído decir al Enviado de Dios: «Dios no ama a los que presentan a sus amigos caras tristes y desagradables (H30).

    31) La Futuwah consiste, para el servidor de Dios, en no considerarse a si mismo o considerar sus propias acciones como cosas importantes, como tampoco debe pretender recompensa por sus acciones. Yo he oído decir a Muhammad Ibn Abdulláh al Razí36 que se preguntó a Abul al Abbas Ibn Ata37 qué era lo que más atraía la cólera de Dios. El respondió:

    -El hecho de tener consideración por el propio yo o por sus acciones y aún más el de esperar compensaciones por las obras que se realizan.

    32) La Futuwah es la práctica del arrepentimiento dando sentido a éste por la firme determinación de no recaer uno en sus errores. He oído a Mansur Ibn Abdullah al Harawi referir que Abul Hasán al Muzayyin35 dijo:

    -Tres cosas dan testimonio de verdadero arrepentimiento: lamentar los errores pasados, tomar la firme decisión de no recaer en el estado en el que se encontraba uno y tener, para eso, lleno el corazón del temor de Dios. Pues, en efecto, si podemos estar seguros de haber cometido un pecado, no por eso dejamos de estar en la incertidumbre de saber si nuestro arrepentimiento será aceptado o no.

    33) La Futuwah es también atraer hacia uno el Amor de Dios haciéndose amar por sus santos. Se me ha referido que Abu Yazid al Bistami,39 respondiendo a la pregunta de un hombre que quería saber por qué obra podía acercarse a Dios, dijo:

    -Ama a los que Dios ha amado (Awliya Alá) y procura hacerte amar por ellos, pues Dios mira en el corazón del santo setenta veces cada día y cada noche. Quizá encuentre tu nombre inscrito en el corazón de uno de ellos. Te amará entonces y te cubrirá con Su perdón.

    34) La Futuwah es no reprochar sus faltas a los hermanos en Dios. Se me ha referido que Yusuf al Husayn vino a ver a Abu Yazid al Bistami -¡Dios lo tenga en su misericordia!- y le preguntó:

    -¿A quién me aconsejas que tome por amigo?

    El respondió:

    -Al que te visite si estás enfermo y te perdone si obras mal. Después recitó estos versos:

    «Si estáis enfermos venimos a veros

    Y cuando pecáis rezamos por vuestro perdón.»

    35) La Futuwah consiste en seguir trabajando para subvenir a las propias necesidades. A menos de haber realizado efectivamente en sí el estado de confianza absoluta en Dios.

    Se me ha referido que Ibrahim al jawwas41 dijo:

    -Un sufi debe trabajar para ganarse la vida a menos que se trate de un hombre que ha sido llamado, por una experiencia interior particular, a romper con los medios de adquisición ordinarios de las cosas de esté mundo o a poder dispensarse de ellas. Pero si se trata de alguien que se encuentra necesitado y al que nada impide encargarse de sí mismo personalmente, es entonces para él una prioridad el trabajo y la puesta en práctica de los medios de adquisición más lícitos y más adecuados. Pues el abandono del trabajo sólo puede ser cosa de los que (realmente) se han apartado de las relaciones mundanas, de la búsqueda de la dignidad y de los modos de vida de la gente común.

    36) La Futuwah consiste en el fortalecimiento de la relación que nos liga a nuestro Señor. Podemos entonces encontrar en nosotros una determinación de realizar los estados y decoro espirituales que le corresponden propiamente. Se me ha referido que Abu Hamzah42 dijo:

    -Si no entrase en el desierto hasta haber previsto cómo alimentarme, me avergonzaría frente a mi Señor. No contar con este alimento para sobrevivir sería, según creo, la expresión real de una verdadera confianza en Dios.

    37) La Futuwah consiste en la magnificación del carácter sagrado de las cosas de la religión. Se cuenta de Abdullah Ibn Marwan que, por error, dejó caer una moneda en un pozo sucio. Pagó a unos trabajadores trece dinares para sacarla. Cuando se le pidió la explicación de ello, dijo:

    -En esta moneda estaba inscrito el nombre de Dios y la he respetado por eso.

    38) La Futuwah es tratar a la gente del mismo modo en que querría ser tratado uno mismo. Se cuenta que el Profeta dijo:

    -Desea para la gente lo que desearías para ti mismo, serás entonces un (verdadero) creyente (H31).

    Y en otro Hadiz:

    -Da a la gente lo que querrías que se te diese a ti mismo (H32).

    Vino un hombre a buscar a Ibn Yazdaniya y le dijo:

    -¡Aconséjame!

    El respondió: -Juzga a los demás como desearías ser juzgado tú mismo.

    39) La Futuwah es la emigración hacia Dios con todo el corazón y todo el ser, tal como nos lo refiere Dios mismo -¡exaltado sea!

    -Lot, pues, creyó en El y dijo: «Sí, emigro hacia mi Señor; El es el Poderoso, el Sabio» (XX1X/26). Se nos ha referido que Abu Bakr al Tamastani» dijo:

    -Aquel de vosotros que es fiel al Libro Santo y a las tradiciones del Profeta (al-Sunnah), que se aparta por sí mismo, constante y sinceramente, del mundo y de los que en él habitan, y emigra hacia Dios con todo su ser y con todo su corazón, habrá alcanzado su fin en Futuwah a menos de anular éste volviendo a un estado ya superado por él.

    Añadió:

    -El Enviado de Dios dijo: «Cada uno de nosotros no alcanza en verdad como fin sino aquel hacia el cual ha emigrado (tenido intención de emigrar).».

    40) La Futuwah es la amistad de Dios, de su Enviado o de sus santos.

    Abu Ozmán al Hiri45 dijo:

    -Aquel cuya relación con Dios es sincera debe meditar su Libro con atención, preferir su verbo a cualquier otra palabra y seguir su decoro, sus órdenes y aquello por lo que ha sido interpelado Aquel cuya relación con el Enviado de Dios es sincera debe seguir las huellas de su nobleza de carácter, de sus tradiciones, inspirarse en sus cualidades y tomarlo por modelo para todo lo que debe hacer u omitir. Aquel cuya amistad con los hombres santos es sincera debe seguir su camino y su ejemplo, inspirarse en su cortesía espiritual y aplicar sus preceptos. Si viniese a decaer de este grado, estaría perdido.

    41) La Futuwah es una exigencia de sinceridad hacia sí mismo, de manera que se aparte uno de lo que ocupa a los demás hombres. Se me ha referido que Abu Bakr al Tamastani dijo:

    -El que establece una relación sincera con Dios se aparta por ello mismo de las cosas de este mundo.

    42) La Futuwah consiste en confiar en la seguridad que Dios nos ha dado de proveer a nuestra subsistencia. Sahl Ibn Abdullah ha dicho:

    -Un hombre carecería de valor para Dios si continuase preocupándose por su subsistencia cuando ha recibido una garantía divina sobre este punto.

    43) La Futuwah es velar por vivir en armonía y de perfecto acuerdo con los hermanos. Al Musayyid Ibn Wadiz dijo:

    -Cada hermano al que dices: ¡Ven! y que responde: ¿A dónde?, no es para ti un hermano verdadero.

    La Futuwah es conformarse perfectamente con la voluntad de tu Amado en todo lo que pudiera complacerle o desagradarle.

    Yo he oído decir a Bishr Ibn al Hariz:47

    -Es una falta de grandeza de alma el apreciar lo que pudiera desagradar al que amas; así se ha dicho:

    «Seguiré amándote y amando a mis enemigos, pues es por ti por quien los he amado. Cuando me has rebajado, me he disminuido yo mismo. ¿Cómo podría ser yo bueno con el que tú has despreciado?»

    45) La Futuwah consiste en mostrar decoro espiritual en las palabras intimas y plegarias que se dirigen a Dios. Said Ibn Ozmán dijo:

    -He peregrinado ochenta veces a pie en completa indigencia. Un día, durante unas circunvoluciones alrededor de la Kaaba, murmuré: «¡Oh, Amado mío! «Oí entonces una voz secreta que me decía: «¿Te considerabas demasiado importante para ser un pobre en Dios para que pretendas ahora el rango de los enamorados?» Perdí el conocimiento y, al volver en mi, me encontré diciendo: «¡Soy tu pobre!, ¡tu pobre!, ¡tu pobre!»

    46) La Futuwah consiste en adelantarse a las necesidades de la gente mientras se conserva el decoro propio de un estado de servidumbre. Dhul Nun45 dijo:

    -Los sabios siempre han tenido tres principios: velar por el socorro de todo lo dotado de vida, distribuir los beneficios de Dios en los lugares en los que hay reuniones para mencionarlo, despertar a la gente a Dios con palabras de sabiduría.

    47) La Futuwah es la evaluación y el conocimiento de la propia alma y de los propios actos, así como el pesar por el tiempo pasado fuera de la conformidad con las reglas divinas. Al Kattani49 dijo:

    -Se me ha referido que un hombre, de los dotados de fineza espiritual, se representó el hecho de que tenía sesenta años. Contó sus días y vio que eran en número de veintiún mil quinientos. El hombre quedó entonces aterrorizado y se desvaneció. Cuando volvió en si, dijo: «¡Oh, qué desgracia! Aunque hubiese pecado una sola vez por día, aparecería ante mi Señor cubierto de otros tantos pecados. ¡Pero son decenas de millares de veces las que he pecado cada día! «Se desvaneció por segunda vez. Intentaron reanimarlo, pero se dieron cuenta de que había muerto.
    Notas. Primera parte
    1. Idris, profeta del Islam que se identifíca habitualmente con Hermes o también con el Henoc bíblico. El corán (XIX, 56-57) menciona que «fue alzado (por Dios) a un lugar elevado». Es, según Ibn Arabi, uno de los cuatro Awtad (pilares), con Elías, Jesús y Al Jadir aún vivos «corporalmente». Véase M. Chodkiewicz, Le sceau des saints, París, 1986, pág. 116-119-120.
    2. ‘Ad: Antigua tribu de Arabia a la que se dirigió el profeta Hud como mensajero de Dios. Los que lo siguieron fueron salvados y los demás exterminados (Corán VII, 65y sigs.). Otros pueblos llevaron igualmente el nombre de Ad (véase Corán LIII, 50; LXXXIX).
    3. Hud: véase más arriba. La tumba del profeta Hud podría existir aún actualmente en el Mahra (Yemen).
    4. Salih: otro profeta árabe enviado al pueblo de Zamud del que se trata también a menudo en el Corán (Corán VII, 73 y sigs. etc.).
    5. Duhí Kifl: profeta mencionado en el Corán (XXI, 85) pero que nos es, por lo demás, desconocido.
    6. Shuayb: otro profeta mencionado en el Corán, enviado como mensajero al pueblo de Madián (cerca de Eilat junto al golfo de Akaba). Llegará a ser, según el Corán, suegro de Moisés. En la Biblia el (o los) suegro(s) de Moisés lleva(n) los nombres de Jezro (Exodo III, 1), de Ragüel (ibid. II, 18) y de Hobab (Números X, 29).
    7. Abu Bakr al Siddiq (el Verídico) (m. 13/634), primer califa (Sucesor) del profeta. En el marco del sufismo, es también considerado como el heredero espiritual, el Qubt (polo). Es el primero de los cuatro «califas bien guiados» que, en el sunismo, se consideran como los plenos realizadores, en los planos exterior e interior de la enseñanza del Profeta. Véase Hilyat I, 28-38.
    8. Omar Ibn al Jattab (m. 23/644) fue el segundo «califa bien guiado» después de Abu Bakr. Sus diez años de califato quedaron marcados por su fuerte personalidad y su extremado sentido de la justicia. Véase Hilyat, I, 38-55.
    9. Anás Ibn Malik (m. 91-93/709-11); tradicionista célebre. Fue compañero y servidor del Profeta. Véase Hilyat, VI, pág. 316 y sígs., E.I, pág. 496.
    10. Abul Ahwas (Muhammad Ibn al Haytam) (m. 279/892): Transmisor de Hadízs. Véase Al Zrkli, Al Alam II, pág. 258, 5ª ed. (Beirut, 1980).
    11. Muawíyyah Ibn Suyan (m. 60/679-680): compañero del Profeta y fundador de la dinastía Omeya. VN. Laoust, Les schismes dans l’slam, ed. Payot, París, 1983, pág. 16-25, numerosas referencias.
    12. Abu Hurayrah al Dawsi Al Yamaní (m. 58/678). Forma parte de los «Ahl al suffah». V Hílyat, I, 376. Se estima que transmitió unos tres mil quinientos Hadízs. Véase E.I, pág. 132.
    13. Ansar, nombre dado por el Profeta a los musulmanes de Medina que dieron asilo a los que habían huido de La Meca bajo la persecución de los Qurayshitas, y a los que se llamó Al Muhajírun (los emigrados).
    14. Abul Qasím Ibrahim Ibn Muhammad al Nasrabadhi (m. 376/977-978): Sulami, en sus Tabaqat, lo designa como el Shayj del Jurasán en su tiempo. Véase Tabaq 484-488. Fue él mismo uno de los maestros de Sulamí y discipulo de Shiblí.
    15. Op. cit., nota 9.
    16. Nafi’Ibn Sarjan Abu Abdullah al Daylami (m. 117/736 o 120/737). Es maestro del gran jurista Malik Ibn Anás y Mawla (cliente, servidor) de ‘Ab Ibn’Umar. Véase Amin al Khawli, Malik Tajríne Hayat, 1962, pág. 99-100.
    17. Abdullah Ibn Omar Ibn al Khattab (m. 73/693), hijo de Omar Ibn al Khattab (véase supra nota 8). compañero del Profeta, Abu Nuaym lo designa entre los Ahl al Suffah. Véase Hilyat 1, pág. 292-314 y II, pág. 7: E.I, pág. 55-56.
    18. Jabír Ibn Abdullah (m. 74/693-694): Compañero del Profeta. Transmitió numerosos Hadízs.
    19. ‘Aíshah (m. 58/678): esposa del Profeta e hija de Abu Bakr al Saddiq (véase supra nota 7). Era célebre por su refinada cultura y su elocuencia. Véase Hilita II, 43-50; E.I, I, 317.
    20. Abdullah Ibn alAbbas (m. 68/686-688): compañero y pariente del Profeta apodado Al Hibr (el Doctor) o Al Bahr (el mar) por su conocimiento excepcional de la exégesis del Corán. El Profeta había rogado a Dios para que El le concediese la sabiduría (al Hikma) y le enseñase hermenéutica (al Ta’wil) del Corán. Véase Hilyat 1, 316. Véase también artículo de L.Veccia-Vaglíeri en E.I, pág. 41.
    21. Abdullah Ibn al Zubayr (m. 73/692-693): compañero y pariente del Profeta sobrino de Aishah. Véase Hilyat, 329-337.
    22. Abu Said al Judrí (Sad Ibn Malik) m. 74/693-694: compañero del Profeta citado por Abu Nuaym entre los Ahí al Suffah. Véase Hílyat 1, 329.
    23. Ali Ibn Abí Talib (m. 40/661): yerno y pariente del Profeta. Fue el primero que entró en el Islam después de Jadiyah, esposa del Profeta. Se cuenta que el Profeta dijo: «Soy la casa de la sabiduría y Ali es su puerta.» Véase Hilyat I, 64. Ali es considerado como el tipo mismo del caballero heroico en el Islam. Véase Hilyat 61-87.
    24. Fátima (m. 11/632-633): hija del Profeta y esposa de Ali. Se la rodea en el Islam de una especial veneración. Los descendientes del Profeta los sharifs se proclaman descendientes suyos. Véase E.I, II, 861.
    25. «La gente del banco»: Ahl al Suffat. La palabra «banco» es «según Lane un largo pórtico o vestíbulo cubierto, incluido en la mexquita de Medina», cit. en E.I, I, 274-275. Viviendo en una gran penuria, se dedicaban esencialmente al estudio y a la oración. Los sufíes ven en ellos a sus precursores directos. Véase Hilyat pág. 337-347.
    26. Said Ibn al Musayyab (m. 96/714.715): se le considera como el «maestro» de la generación posterior a la del Profeta y uno de los primeros especialistas del Derecho en Medina. Véase Hilyat II, 161; E.I, pág. 908 y III, pág. 972.
    27. Uqbah Ibn Amir (m. 62/681-682): compañero del Profeta. Abu Nuaym menciona que fue citado entre los Ahl al Suffah. Véase Hilyat, II, 8-9.
    28. Se trata sin duda de un error que se ha deslizado en el texto árabe. El compañero conocido que lleva este nombre es Wazila IbnAsqa, citado a menudo con Abu Hurayrah y Abu Dharr entre los Ahí al Suffat Véase E.I, III, 274b; Hilyat, II, 21-23.
    29. Urwah Ibn al Zubayr (Ibn al Awam) m. 94 ó 99/712-717: hermano de Abdullah (véase supra nota 21). Véase Hilyat II, 176-183. Es sobrino de Aishah, de la que ha transmitido numerosos Hadizs. Es considerado como uno de los primeros en poner el Hadiz por escrito. Véase E.I, III, pág. 24.
    30. Suffyan Ibn Abdullah al Zaqafi: compañero del Profeta y gobernador en el tiempo de Omar Ibn al Jattab. Transmitió numerosos Hadízs. Véase Al Nawawi: Tahdhib al Asma wa al Lughat, El Cairo, n. 216.
    31. Ubadah Ibn Samit (m. 34/654): Compañero del Profeta conocido por su ardor en el Yihad. Véase Abu Bakr al Amrí al Yamani, Al Riyad al Mustatabah, Beirut, 1974, pág. 207 y sígs., al Nawawi; Tahdhib al Asma wa al Lughat, El Cairo, I, pág. 223-224, etc.
    32. Abdullah Ibn Amr Ibn alAs (m. 43/663): compañero del Profeta y general conquistador de Egipto. Fue, con Abu Musa al Ashari uno de los árbitros en la famosa batalla de Siffin (47/658). Véase Hílyat, I, 283-292; E.I, I, 464.
    33. Hasán al Basrí (m. 110/728) en Basora. Se le considera el precursor del sufismo en su forma de hermandad. Sus enseñanzas siguen siendo célebres. Véase Hilyat, II, 131-161; E.I, III, 254-255.
    34. Yafar Ibn Muhammad (al Sadíq) m. 148/765. Su tumba se encuentra en Baqí; el cementerio de Medina. Los sufíes lo consideran como uno de los principales eslabones del camino iniciático y lo veneran por la elevación de su conocimiento espiritual. Véase Hilyat, III, pág. 192-206; E.I, II, pág. 384-385.
    35. Al Husayn Ibn Ali Ibn Abi Talib: nieto del Profeta. Muerto mártir en Kerbala en 61/680. Es considerado por los sufíes como una gran figura de santidad. Véase Hilyat, II, pág. 39; E.I, III, pág. 628-636.
    36. Muhammad Ibn Abdullah al Razí (Ibn Shadhan): sufí contemponaneo de Sulami, al que transmitió muchas frases de sufíes. Véase Tabaq., índice general.
    37. Abul Abbas Ibn Ata al Baghdadí en Bagdad. Sufí célebre, fue ejecutado en 297/909 en Bagdad por haber apoyado a Al Hallax con ocasión de su proceso ante el visir Hamid. Véase Tabaq., pág. 200-205; Hílyat, X, 291-296; Massignon, Passion, índice general.
    38. Abul Hasán al Muzayyin (m. 328/94). Véase L. Massignon, Passion, pág. 80.
    39. Abu Yazid al Bistamí (Tayfur) m. 261/874 o 234/8481: sufí iraní sunnita célebre por sus estados (Ahwal) y palabras (Shatahat) extáticas. Véase Tabaq., pág. 67-74; Hilyat, X, 3342; E.I, pág. 166-167.
    40. Yusuf Ibn al Hussayn al Razí (m. 304/916) fue discípulo del gran jurista Ibn Hanbal y de maestros del sufismo tales como Dhul Nun al Misrí y Abu Turab al Najshabí. Véase Tabaq., pág. 185-191.
    41. Abu Ishaq lbrahim al Jawwas (m. 291/903). Fue discípulo de Yunayd y de Nuri. Véise Tabaq., pág. 284-287; Hilyat, X, pág. 325-331.
    42. Abu Hamzah al Baghdadi al Bazaz (m. 289/90l-902). Véase Tabaq., pág. 295-298; Hilyat, X, 320.
    43. Hasan Ibn Ali Yazdaniyar: sufí originario de Urmia en Azerbeiyán. Fue también un transmisor de Hadizs. Véase Tabaq., pág. 406409; Hilyat, X, 363-365.
    44. Abu Bakr al Tamastani (m. 340/951-2). Véase Tabaq., pág. 471-474; Hilyat, X, 382.
    45. Abu Ozmán al Hiri al Nisaburi. Fue, entro Otros, discípulo de Yahya Ibn Muadh (m. 258/871). Véase Tabaq., pág. 170-175; y Huxwiri, Kashf al Mahjub, p 132-134. Se le consideraba en Nishapur como uno de los grandes maestros de la Malamatiyya. Véase Afifí, Al Malamatiyya wa al Sufiyyah wa Ahl al Futuwah, 1945, pág. 37.
    46. Sahl Ibn Abdullah al Tustarí (m. 283/896). Fue el primer maestro de Hallax. Véase Tabaq., pág. 206-211; Hilyat, X, pág. 189/212.
    47. Bishr Ibn al Hariz al Hafi (el píes descalzos) m. 227/841-842. A raíz de su conversión se dedicó primero al Hadiz antes de emprender plenamente el camino sufí. Su amistad con el gran jurista Ibn Hanbal sigue siendo célebre. Véase Tabaq., 48-55; Hílyat, X, 116-128; Dermenghem, Vie des saints musulmans, pág. 85-103.
    48. Dhul Nun al Misrí (m. 245/859 en El Cairo). Se le considera como uno de los fundadores del lenguaje técnico del sufismo. Figura entre los sufíes clásicos más célebres. Véase Tabaq., pág. 15-26; Hilyat, IX, pág. 331-395, X, pág. 3-5 y Dermenghem, Op. cit., pág. 105-156, que señala que «antes e él, apenas se encuentran en Egipto rastros del sufismo propiamente dicho».
    49. Abu Bakr al Kattani (m. 322/933). Fue, entre otros, discípulo de Yunayd y Nuri. Conoció igualmente a Al Hallax. Véase Tabaq., pág. 373-377, Hílyat, X, pág. 357-358.
    Notas hadices
    Primera parte
    H1. Este Hadiz (palabra del Profeta) se relata por Al Bazzar en su Musnad según Anás lbn Malik. Al Suyuti en su Sharh al Jam al Saghir lo considera como un Hadiz «debil», refiriéndose con esto a los medios de control puestos en acción en la ciencia de los Hadizs; anuncia que es muy poco probable que se trate aquí de palabras del Profeta. Se reprochará a Sulami (véase Ibn Al Yawzi Talbis Iblis, pág. 164) su falta de rigor en materia de Hadiz. Hay que decir en su descargo que los Hadizs que cita son de un alcance esencialmente espiritual que concuerda con otras tradiciones auténticas en este sentido o, de manera general, con el espíritu de la ética musulmana.
    Cuando demos más abajo un Hadiz sin la mención «débil», es que debe considerarse como aceptable según las normas reconocidas. Sobre este Hadiz citado, véase Fayd al Qadir, VI, 86 (1ª ed., El Cairo).
    H2. No hemos podido encontrar rastro de este Hadiz.
    H3. Referido por Ibn Hiban. Véase en Al Mundhiri, Targhib, III, 240; Ibn Dawud, Adab, 37.
    H4. Véase Muslim, Kitab al Ashríbah, 20.
    H5. Muslim, Ashribah, 35.
    H6. Referido por Tabarani. Véase en Targhib, III, 373.
    H7. Hadizs similares en Kunz alUmmal, tomo IV, n0 16342 y sigs.
    H8. Hadiz referido por Al Daraqtuni, Al Afrad, y Diya al Maqdisi, Al Ahadith al Sahihah al Mukhtarah, según Yabir. Véase Fayd al Qadir VI, pág. 253. Se le encuentra con algunas variantes en Ibn Hanbal, VI, 335; II, 400.
    H9. Este Hadiz se nos refiere por Ibn Adi, Al Kamil (cd. Beirut, 1984, 1, pág. 91) y Al Qudai, Al Musnad (ed. Beirut, 1985, 1, pág. 100) según Aishah. Se le considera como «débil».
    H10. Véase Ibn Adi, op. cit., IV, pág. 1506. Hadiz «débil».
    H11. Véase. Bujari, Al Adab-Tabarani, Al Mu bur al Kabir, Bayhaqi, al Sunan, etc., citados en Fayd al Qadir, V, pág. 360.
    H12. Véase Kunz alUmmal, tomo XV, n.0 4816.
    H13. Este Hadiz, hasta «prójimo» (al Nas en el texto árabe) es referido por Ibn Abi al Dunia según Ibn al Musayyab (Hadiz, pues, llamado «Mursalan» puesto que Ibn al Musayyab no es compañero del Profeta, sino que forma parte de la generación siguiente). Véase Fayd al Qadir, IV, pág. 3.
    H14. Véase Bayhaqi, Al Sunan al Kubra, IV pág. 279 (cd. Beirut, 1986). M Daraqtuni lo refiere con algunas variantes según Yabir.
    H15. Véase Ibn Hanbal, 1, 79, 106 (con algunas variantes).
    H16. Referido por Bayhaqí y Tabaraní. Véase Fayd al Qadir; IIL 214.
    H17. Fayd al Qadir IV 426.
    H18. No encontramos rastro de este Hadiz.
    H19. Ibn Hanbal III, 412; Iv, 385; Muslim. Al Iman, 63; Tirmidhí y Nisai. Véase Fayd al Qadir IV; 523.
    H20. Véase Kitab al Futuwah, ed. árabe, Ankara, 1977, pág. 22, en la que Sulayman Azar señala que este Hadiz es referido por Al Daraqtuni, Abu Bakr Ibn Lala, en Makarim al Akhlaq y Al Jataiti.
    H21. Muslim, Al Lluktah, 18; Abu Dawud, Zakat, 32; Ibn Hanbal, III, 34.
    H22. Ibn Hanbal, V; 229, 237, 239; Al Hakim, Al Mustadrak, IV, 169,170.
    H23. Véase este Hadiz referido en su mayor parte por Al Tirmídhi, Iman, 13, y Ibn Maya, Fitan, 15; Al Darimí, Riqaq, 42.
    H24. Referido por Ibn Hanbal y Tabaraní. Véase Fayd al Qadir 1, 461.
    H25. No encontramos rastro de este Hadiz.
    H26. Numerosas referencias: Bujari, Ilm, 37…; Tirmidhi: Birr, 43…; Dawud, At Imah, 11…; etc.
    H27. Véase Kunz alUmmal, tomo VI, n. 16150 y 16151.
    H28. Véase Kunz alUmmal, tomo VI, n. 16150 y 16151.
    H29. Se encuentra un Hadiz semejante con algunas variantes en Jbn Maja, Sunan, Kjtab al Siyam, 47.
    H30. Hadiz «débil» según Al Dhahabi. Véase Fayd al Qadir II, pág. 285.
    H31. Referido por Bujari, Tabaraní, Bayhaqy; véase Fayd al Qadir, 1, 176.
    H32. No encontramos rastro de este Hadiz

  5. WEB ISLAM

    Un sueño numinoso (I)
    Una actitud religiosa como puente hacia el inconsciente

    Quienes hayan tenido alguna vez crisis existenciales o religiosas, y han sentido en un momento clave de su vida que todo lo que conocían o que aspiraban en el mundo secular de la noche a la mañana se le derrumbaba; y sintieron el pánico o terror a lo desconocido o a lo incierto, seguramente comprenderán este modesto análisis.

    Cuando aparecen episodios traumáticos o conmovedores, que producen un desborde del inconsciente y consecuentemente, se somete a la conciencia a un bombardeo de imágenes y fántasis numinosas, generalmente se intenta consultar a un profesional o un referente espiritual, o también hay quien prefieren callar y dejarlo reservado en su interior, atravesando solitariamente un proceso de gran conmoción e incertidumbre.

    Quien las ha padecido, sabe que son como un movimiento sísmico, que arrasa con todas las construcciones solidas hechas hasta ese momento. Y si alguien, en ese trance difícil, decidiera consultarlo a un psicólogo, de alguna linea ortodoxa no junguiana, es posible, que le diagnostiquen que padece un brote psicótico. Y si por suerte o causalidades del destino o por un hecho sincrónico, se topa con un terapeuta junguiano, este seguramente tomará nota, de esas imágenes numinosas y quizás, según su maestría, podría orientar ese proceso “del arquetipo de Dios”, hacia una religiosidad madura y fructífera.

    Seguramente, el proceso arquetípico, espontáneamente en esa instancia, abriría el juego hacia el proceso de individuación, sin intervención voluntaria de quien la padece, ni condicionado a la asistencia profesional o espiritual.

    Ahora bien, cuando uno ha llegado al punto de concienciarse de lo que le está sucediendo, y profundiza su propio proceso de individuación, se llega a un punto de máxima tensión, donde si no se cuenta con esa experiencia religiosa o de un guía experto, es imposible llevar a término la amplificación del consciente y dar crédito a la revelación del inconsciente.

    Todo cambio o conversión implica una herida en el yo, y no siempre necesariamente es una encuentro con una imagen de Dios. a veces, aparece solapado en un conflicto determinado que hace eclosión, se profundiza un problema, se ahonda un sufrimiento, explota una emoción contenida, o aparece u síntoma.

    El camino de la individuación, es una evolución. Es cuando, uno esta dispuesto a aguantar la tensión de los opuestos, ver su lado luminoso y su lados oscuro, y ­esto lleva implícito el desarrollo y la diferenciación del principio del eros, que es el que permite unir a los opuestos y abre el proceso de la «realización del inconsciente», que Jung llamó “creatividad”.

    El análisis junguiano, exige la participación personal para la «fricción» con el inconsciente, y, es en esta confrontación entre el consciente y el inconsciente, es de donde surge, a través de la función trascendente, el símbolo personal unificador de los opuestos, cuando se es capaz de aguantar suficientemente la tensión de los contrarios, y que es en definitiva, lo único que cura y que permite, la autorealización de las potencialidades del individuo.

    Un yo débil tiene dificultad de confrontar y de diferenciar el consciente y el inconsciente, por eso es necesario primero, desarrollar la parte consciente para luego poder confrontar el inconsciente, y que esta participación activa del yo, permita que el proceso se vuelva una “vivencia».

    También, es necesaria la imaginación activa, que representa el nivel superior de esta psicología que requiere la participación de un yo suficientemente desarrollado, y tiene como fin una conexión objetiva con la realidad interna.

    Sólo con una actitud adecuada hacia el inconsciente se podrá per­severar en la confrontación con él, tomarse interés, ser capaz de hacerse preguntas, demostrar valor y poder aguantar la duda, ser capaz de mirar las cosas introvertidamente, así como también ser capaz de renun­ciar al intelecto y vivir y sufrir directamente la realidad.

    Una experiencia numinosa, o arquetípica, genuina, produce en quién la experimenta una sensación de sorpresa, un sentimiento de temor y un profundo respeto, por eso ante las figuras o los contenidos del inconsciente, pues, es necesario un cierto tipo de coraje moral o capacidad espiritual que capacite al individuo para responsabilizarse frente a ellos y poderlos integrar.

    El análisis, sólo puede ayudar a que uno se ponga en contacto con su propio self individual. Pero es, en definitiva, mediante esta actitud religiosa, que con la suficiente humildad este atenta a los pequeños detalles y a las sincronicidades que permiten cambiar la actitud consciente durante el proceso de individuación, que se podrá mantener abierta la puerta al self y poder entender y llevar a cabo lo que él quiere de cada uno de nosotros.

    El siguiente sueño data del año 1985, el cual- acontece en medio de una crisis existencial- y cuando estaba afectado por una profunda depresión y no encontraba sentido a mi vida:

    Me veo escalando una montaña con gran dificultad y de un momento a otro, se desata una tormenta de viento y la lluvia, que convierte la tierra seca de la montaña, en un tobogán de barro pantanoso, me dificulta dramáticamente la ascensión. me veo las manos llenas de lodo y experimento un esfuerzo tremendo para ascender. siento que cada vez, se me hace mas difícil y siento la tentación de dejarme caer. Luego de un esfuerzo enorme logro llegar a la cima. Ahí me espera una viejita que me toma las manos, que se encuentran sucias de lodo e intenta besármelas. Yo se las retiro intempestivamente, con la sensacion de que estaban sucias e indignas de ser besadas. finalmente, la viejita se acerca con dulzura y me las besa y yo quedo estupefacto ante lo que ella prouncia: “gozo al angel de Yahwéh”.

    Mi amplificación de ese sueño, parte del esfuerzo dramático y extraordinario que experimento para ascender a esa montaña, resbalosa, cubierta de lodo y sin la posibilidad de aferrarme a nada. En esa situación angustiosa, debo redoblar el esfuerzo para ascender hasta la cima. Ese sacrificio es la experiencia existencial de ascender sobre los valores humanos, hacia valores mas elevados y muchas veces cayendo en varios tramos y sin encontrar algo fijo donde poder aferrarse. En ese tránsito es inevitable las manchas de lodo y la sensación de culpa por lo que podríamos entender con la idea cristiana del pecado.

    El sueño concluye de una forma victoriosa, ascendido a la cima pero con la sensación de la suciedad del transito y sus circunstancias, de todos modos me espera una anciana sabia o sacerdotisa, quien tomas mis manos y las besa (en una imagen inversa de la prostituta que besa los pies de cristo, lavándolos con sus lágrimas y secándolos con sus cabellos, en este caso siento la sensación que la prostituta entiendo que es el lado oscuro de mi anima, y quien besa mis mano es una mujer santa- el aspecto mas elevado y luminoso de mi anima) y me revela, que ella es una mensajera de Dios. En términos arquetípicos, podríamos decir que aparece el anima en función del si mismo, mostrándome el camino arduo de la individuación.

    La montaña:

    Las características físicas, los mitos y las tradiciones religiosas han convertido a las montañas en lugares sagrados, presencias determinantes en culturas muy diversas.

    Aventurarse por la montaña siempre ha representado una empresa rica en implicaciones espirituales, relacionadas con la ascensión y, a menudo, narradas mediante símbolos fuertemente arraigados en la mitología. Sin duda, el carácter sagrado que emana de la montaña fue percibido ya por el hombre en el amanecer de la civilización, de tal forma que la criatura que despertó espiritualmente, vistió las cumbres con sus divinidades y sus espíritus, aun cuando estas figuras no estaban bien definidas, cuando todavía carecían de una definición precisa en el terreno antropológico.

    La montaña ha sido transformada así en una especie de tierra del medio, una separación entre el mundo de los hombres y el espacio de los dioses y los seres superiores a los mortales. Por tanto, el recorrido ascensional que caracteriza a la montaña puede ser entendido como un laberinto vertical que resulta indispensable atravesar para alcanzar un nivel más elevado. Este tema de la elevación halla una respuesta precisa en la arquitectura religiosa. Del menhir a la pirámide, del zigurat al stupa, pasando por los campanarios de nuestras iglesias, en todos ellos se manifiesta el deseo de crear una estructura que pueda convertirse en una especie de «vínculo» entre el cielo y la tierra, y que prolonga claramente una tradición iconográfica que no presenta ningún debilitamiento simbólico, sino que mantiene tal como es su propia profundidad atávica.

    Así pues, podemos constatar que el arquetipo de ascensión se revela ya en los comportamientos religiosos de la prehistoria y, luego, se consolida en la realidad cultural del hombre mediante múltiples connotaciones que oscilan entre religión y superstición, entre leyenda e historia.

    Los testimonios arqueológicos relativos a los periodos durante los cuales los últimos glaciares habían empezado a deshacerse, abriendo nuevos espacios de conquista hacia las cumbres, confirman que el hombre del neolítico y sobre todo, más tarde, el de la era de los metales necesitaba honrar a este Dios que habitaba en las zonas inaccesibles de la montaña. mientras el ser humano está todavía ocupado elaborando una especie de lenguaje cultural para entrar en contacto con las divinidades, maestros absolutos de la naturaleza y de sus numerosas fuerzas, muchos grabados rupestres y otros documentos (pequeños aglomerados líticos, restos de cultos, etc.) atestiguan una frecuentación asidua de las laderas de las montañas.

    Todas las civilizaciones han divinizado una o varias montañas y las han personificado de manera particularmente significativa en el interior de la religiosidad local. Desde los montes albanos, en cuya cumbre se yergue un templo dedicado a júpiter, hasta el célebre Olimpo, desde el parnaso hasta el helicón, cadena montañosa griega considerada el hogar de las musas, las montañas clásicas son muy conocidas, porque han sido ampliamente descritas en la tradición mitológica, convertida luego en modelo para muchas culturas.

    Las religiones orientales también han hallado en el relieve montañoso un elemento sólido para subrayar la importancia de la ascensión como hecho iniciático: no hay más que pensar en Meru, de la tradición védico-brahmánica, morada de los dioses, identificada con el Kailas (6.700m), en el Tibet occidental; o en el Ku Lun, del cual, según la leyenda, descendió el primer emperador.

    En general, el tema dominante de las mitologías construidas alrededor de la montaña es el de la ascensión, el arduo viaje hacia la cima. La ascensión se ha convertido en un requisito para obtener poderes extraordinarios, buscar tesoros ocultos o conquistar lo que normalmente está prohibido al ser humano. En la montaña, por tanto, hay «recompensas» para quienes han encontrado la fuerza para superar a sus semejantes (fuerza que puede ser natural o bien obtenida con la contribución de los dioses o de otras criaturas señoras de la magia), que entran así en el espacio de los inmortales, de los superiores. Sin embargo, entre este espacio y el mundo de los seres humanos existen obstáculos naturales (geomorfología del entorno exagerada por la tradición oral) o criaturas míticas que se interponen. La montaña es también, por tanto, una especie de filtro, un lugar que impone la sumisión a unas reglas ineludibles si se desea avanzar hacia la cumbre.

    La montaña, en el fondo, es otro mundo, un universo todavía desconocido en el que el espacio y el tiempo alteran sus relaciones para crear una atmósfera en la que realidad e imaginación se aproximan de forma increíble.

    En el sueño aparece una anciana

    La anciana, parece ser una profetiza o una iniciadora de un camino místico, una guía hacia el proceso de individuación. Es un arquetipo matricial, pero también es un “anima elevada” es la conexión del mundo de la conciencia personal al mundo del inconsciente impersonal.

    La psicología jungiana refleja en su proceso de individuación la búsqueda interior del yo verdadero o sí-mismo como un auténtico segundo nacimiento o iniciación espiritual. pero hay un peligro acechando en el camino iniciático hacia la experiencia mística interna. Este peligro que acecha al borde del sendero iniciático es un animal monstruoso que intenta devorar al candidato o una situación amenazante y peligrosa (en mi sueño esta dado por la tormenta de lluvia) y que está simbolizado en todos los sistemas iniciáticos y religiosos.

    Esa situación de alarma de una amenaza, se trata de la representación de lo que la psicología jungiana denomina con el nombre de «inflación del ego», que representa el hecho de que en determinados casos puede haber una invasión del ego por elementos procedentes de las regiones profundas de la psique.

    Esta inflación es una auténtica posesión de la consciencia por parte de dichos elementos, que hace que el candidato a la iniciación quede en un punto medio entre el verdadero centro del sí mismo y la consciencia periférica del ego.

    La inflación del ego, puede traducirse en una megalomanía. esta megalomanía es incompatible con estar en un verdadero camino espiritual, o una señal de haberlo perdido.

    La inflación del ego impide que las aguas de la consciencia se vuelvan lo suficientemente claras como para ver la auténtica realidad total. La llamada «infalibilidad» es un concepto que suele reflejar dicho estado.

    Dice Jung:

    «El término sí-mismo me pareció adecuado para este substrato inconsciente cuyo exponente en la consciencia es el ego. El ego es respecto al sí-mismo como lo movido al motor, o como el objeto al sujeto, pues los factores determinantes que irradian del sí-mismo rodean al ego en todas partes, subordinándolo…»

    El sí-mismo es paradójicamente el contenedor y el contenido de la persona completa; es a la vez aquello de lo que procedemos y aquello que anhelamos; incluye al ego, pero el sí-mismo y el ego pueden dialogar como representantes del conjunto de la persona y de la más limitada personalidad consciente; está oculto pero le gusta ser descubierto; tiene un valor supremo, como una perla valiosa psicológica, pero se encuentra en medio de la vida ordinaria. El sí-mismo contiene polaridades personales y transpersonales.

    Así pues, el sí-mismo en la psicología de Jung es el arquetipo de la totalidad y el centro regulador de la psique; es un poder transpersonal que trasciende al ego. La experiencia del sí-mismo posee una numinosidad que es característica de las revelaciones místicas.

    Cuando el sí-mismo es personificado y vivenciado como presencia inspiradora invisible, se le denomina espíritu. podría decirse que el espíritu, que es una emanación del sí-mismo, se une al alma para iluminar al ego y dotarle de la experiencia de la totalidad.

    La imagen arquetípica que representa al espíritu es el «viejo sabio» o «maestro» en el caso del espíritu masculino y la «vieja sabia» o «maestra» en el caso del espíritu femenino. El espíritu se relaciona de esta forma con el alma como un padre con su hija o como una madre con su hijo.

    Apocalipsis 1: 12-15

    «Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo, y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: sube acá y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas».

    «El maestro es la piedra filosofal, la mente férrica enmohecida queda transmutada en oro después de encontrarle».

    Las manos sucias y el beso ritual de la anciana

    Soñar con las manos, representa la relación con los que lo rodean y cómo se conecta con el mundo. Las manos que sirven es una forma de comunicación o ayuda: dar una mano a alguien es un dicho muy conocido. En particular, la mano izquierda simboliza su bondad y femenino, receptivo cualidades y la mano derecha simboliza lo masculino, sus atributos activos.

    Soñar que las manos están sucias significa que se está experimentando algún tipo de culpabilidad o angustia. Las manos también, tienen un significado religioso- en muchas religiones le atribuyen a los elegidos, el don de curar con la manos, por ejemplo la imposición de manos en el cristianismo. Existen muchos relatos chamánicos, en los cuales el iniciado se encuentra con alguna entidad, antepasado o animal, que los unge o les revela un secreto, relacionado con el don de curar con las manos.

    La anciana me besa las manos sucias, luego de la ascensión a la cima

    Hay una costumbre en la iglesia católica de besar las manos de los consagrados. esa clase de beso es el llamado ósculo, que es signo de reverencia y respeto.

    El beso u ósculo es el acto de rozar algo con los labios. la palabra latina “osculum” significa “boquita” (de «os»: “boca” y “culum”: sufijo diminutivo) y alude a que para besar se hace la boca pequeña contrayendo los labios. de la misma raíz proviene la palabra “adorar”, es decir llevar “ad os”, a la boca algo para besar. Éste es el sentido de la “adoración” del papa que hacían los cardenales después de su elección. cada purpurado se acercaba al nuevo pontífice sentado sobre su trono en la Capilla Sixtina y “lo adoraba”, es decir le besaba sucesivamente la mula, la rodilla y el anillo, lo que no significaba en modo alguno un acto de culto de latría.

    El beso ha sido siempre y en todas partes un signo de afecto y respeto. Por afecto, se besa filialmente a los padres, paternalmente a los hijos, cariñosamente a familiares y amigos, tierna o pasionalmente a la persona amada, benévolamente a los animales domésticos… también se besa sus retratos u objetos que los representan o les pertenecen. Por respeto, se besa la mano de las señoras (antiguamente también la orla de sus vestidos) y, en los pueblos de cultura patriarcal, la mano del paterfamilias.

    En la iglesia católica existen dos clases de besos u ósculos: los litúrgicos y los reverenciales. Los besos litúrgicos se dan a las personas y objetos sagrados durante los actos del culto: la santa misa, la celebración de los sacramentos, bendiciones, procesiones, etc. Normalmente, se besa la mano del celebrante cuando se le entrega o se recibe algo de él y el objeto entregado y recibido. También se besan las cosas bendecidas (palmas, candelas, pan bendito, etc.).

    A los prelados no constituidos en el orden episcopal y los sacerdotes, tanto seculares como regulares, se les besa la mano por razón de las unciones con que ésta ha sido consagrada para tocar el cuerpo de nuestro señor Jesucristo. Y se hace en la mano derecha porque ella es el vehículo de las bendiciones del buen Dios. El gesto se ha de acompañar con una inclinación. ¿Por qué al papa y a los obispos se les besa el anillo y no la mano como a los demás sacerdotes? Porque el anillo es el signo externo de su autoridad apostólica y de su unión con la iglesia que presiden. El ósculo depositado en una mano consagrada es un acto a la vez de humildad, de piedad y de religión. Es un acto de humildad porque indica el reconocimiento de una subordinación, aunque no a la persona sino a la dignidad (de ahí que nunca hay que sustraerse a besar la mano de algún sacerdote aunque se lo considere indigno); es la subordinación del laico al clérigo, que está constituido en un orden superior. Es un acto de piedad porque el hijo rinde homenaje a su padre espiritual y también porque se reconoce y se muestra visiblemente respeto a lo sagrado. Es, en fin, un acto de religión, porque se honra a Dios honrando a sus ministros. En estos tiempos de descreimiento y de galopante apostasía también es de modo especial un elocuente acto de fe, por el cual se reverencia la mano que ha sido consagrada para ofrecer el santo sacrificio de la misa

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